Presentado el Informe: «Evolución de la cohesión social y consecuencias de la COVID-19 en España» La presentación del ultimo Informe Foessa arroja información demoledora. Ofrecemos un resumen de los datos de la nota de prensa elaborada por Cáritas así como el documento y las conclusiones. FOESSA presenta la primera radiografía social completa de la crisis de la COVID-19 en toda España: DESCARGA AQUÍ LAS CONCLUSIONES DESCARGA AQUÍ EL INFORME COMPLETO
Vicente Martín: esta cuesta de Enero no permite abrigar esperanzas
Entrevista al Delegado Episcopal de Cáritas Española y Director de de la Subcomisión de Acción Caritativa y Social de la Conferencia Episcopal Española Revista Vida Nueva: Cáritas destina 20 millones de euros más que el año anterior a ayudas de emergencia. En toda España se calcula que se ha atendido a 500.000 personas más. Su prioridad es garantizar el acceso a la electricidad y el resto de suministros domésticos de los hogares en situación de mayor vulnerabilidad social. La pobreza, como la luz, bate sus propios récords a la par que empeoran los niveles de integración: en 2021, solo cuatro de cada diez hogares de España no mostraban rasgos indicativos de exclusión. Un dato que supone el descenso de más de siete puntos respecto a 2018. La plataforma eclesial asume nuevos desafíos ante un escenario en que el precio de la electricidad parece buscar como límite el cielo. VicenteMartín Muñoz, delegado episcopal de Cáritas Española, reconoce que no es algo nuevo.
Relevo en el Dicasterio para el Servicio del Desarrollo Humano Integral
La Comisión Episcopal para la Pastoral y Promoción Humana de la Conferencia Episcopal Española tiene una estrecha relación con el Dicasterio para el Servicio del Desarrollo Humano Integral, al frente del cual se ha producido un importante relevo. Además del comunicado de la Santa Sede ofrecemos el perfil de las personas que estarán al frente de tan importante Dicasterio. Cardenal Czerny: Mi familia es la imagen de la Sagrada Familia en la Huída a Egipto Alessandra Smerilli FMA: Que las empresas aprendan a pagar la deuda ecológica Comunicado del Dicasterio para el Servicio del Desarrollo Humano Integral Las declaraciones del Card. M. Czerny S.J. y Sor Alessandra Smerilli F.M.A.tras los nombramientos ad interim realizados por el Santo Padre En un comunicado publicado en el Boletín Oficial, la Oficina de Prensa de la Santa Sede anunció hoy que «al final de los primeros cinco años de actividad con estatutos ad experimentum y tras los resultados de la visita de evaluación realizada el pasado verano, los superiores del Dicasterio para el Servicio del Desarrollo Humano Integral han entregado su mandato al Sumo Pontífice». También se informa de que se agradece «sinceramente al Card. Peter K. Appiah Turkson y sus colaboradores por su servicio prestado, y a la espera del nombramiento del nuevo equipo directivo el Santo Padre ha confiado ad interim la gestión ordinaria del Dicasterio a partir del 1 de enero de 2022 al Card. Michael Czerny SJ como Prefecto y Sor Alessandra Smerilli FMA como Secretaria». A continuación, las declaraciones de Card. Michael Czerny SJ y la hermana Alessandra Smerilli FMA. «Agradezco al Santo Padre la estima y la confianza que ha depositado en mí, hoy una vez más, al encomendarme temporalmente la gestión ordinaria del Dicasterio para el Servicio del Desarrollo Humano Integral, y por haber confirmado a la hermana Alessandra Smerilli F.M.A. como Secretaria ad interim, cuya experiencia y sensibilidad serán un apoyo decisivo en la acción de gobierno. Los retos que este Dicasterio está llamado a afrontar son numerosos y apremiantes, en un mundo que a veces parece tener la tentación de privilegiar la globalización de la indiferencia sobre la de la solidaridad, y que amenaza nuestra Casa Común y el valor de la universalidad de la familia humana. Encomendándome a Dios, que es Padre y Creador, y confiando en su amor que salva y construye, acepto el cargo ad interim que me ha confiado el Santo Padre, por el tiempo que él considere oportuno. Quiero dar las gracias a Card. Peter Turkson y todo el excelente equipo que ha reunido, por el testimonio de fe y esperanza que ha ofrecido en estos años al frente del Dicasterio, y por el trabajo realizado para promover el desarrollo integral de toda la persona y de cada persona. La buena experiencia llevada a cabo hasta ahora en la Sección de Migrantes y Refugiados del Dicasterio se ofrece hoy como una aproximación fructífera a los retos mencionados». Card. Michael Czerny SJ «Estoy agradecida al Santo Padre por haberme confirmado en esta difícil tarea interina. Con el apoyo de la oración, espero honrar esta llamada con espíritu de obediencia a la Iglesia, durante el tiempo que el Papa considere oportuno. Sé que podré -y podremos- trabajar en espíritu de comunión con todo el Dicasterio, así como con nuestros numerosos socios internacionales, para promover el desarrollo integral de la persona y el cuidado de la creación, según los principios de la Doctrina Social de la Iglesia. Hoy quiero dirigir un agradecimiento especial al Cardenal Peter K.A. Turkson y a todos los demás Superiores con los que hemos recorrido un importante tramo de camino en estos meses. Tuvieron la difícil tarea de poner en marcha el nuevo Dicasterio, amalgamando no sólo las estructuras sino también las historias de los cuatro Consejos Pontificios anteriores (Justicia y Paz, Cor Unum, Emigrantes e Itinerantes, Agentes de la Salud); ahora continuamos el camino con el espíritu de renovación al que nos llama el Santo Padre». Sor Alessandra Smerilli FMA * Cf. Boletín de la Oficina de Prensa de la Santa Sede.
Luces y sombras de la reforma laboral
Para Monseñor Abilio Martínez y Antonio Javier Aranda: «La legislación laboral tiene como objetivo fundamental colaborar a que se respete la dignidad del trabajo y que se realice en condiciones dignas, en definitiva, que el trabajo “sea humano”. Así lo afirmaban en un pronunciamiento que emitieron como responsables del Departamento de Pastoral del Trabajo: La reforma laboral que se necesita Varias entidades de Iglesia valoran el acuerdo y la lucha contra la temporalidad, pero echan de menos una respuesta al principal problema: el paro Por su parte, el Semanario Alfa y Omega ha abundado en la valoración que se hace de la reciente reforma laboral por parte de la Iglesia y que reproducimos a continuación: Alfa y Omega: Para los amantes de los detalles, la reforma laboral de 2021 se recordará por entrar en vigor el último día del 2021, tras ser aprobada en el último Consejo de Ministros y publicada en el penúltimo BOE del año. Un decreto ley que habían acordado los agentes sociales una semana antes, a las puertas de la Nochebuena, y que propone medidas para limitar la temporalidad, aunque no aborda cuestiones prometidas como la subcontratación o el aumento de la indemnización por despido, que se mantienen como en la reforma de 2012, apoyada por los empresarios y con la que se han creado en torno a tres millones de empleos. Desde la Iglesia se ha aplaudido la capacidad de las partes para llegar a un acuerdo, que ahora deberá ser refrendado en el Congreso de los Diputados. Coinciden en Alfa y Omega representantes de varias organizaciones. Como Maru Megina, presidenta de la Hermandad Obrera de Acción Católica (HOAC), que afirma que es «un acuerdo histórico», o Antonio Javier Aranda, director del Departamento de Pastoral del Trabajo de la Conferencia Episcopal Española (CEE), que recuerda que las dos últimas reformas –2010 y 2012– se llevaron a cabo sin diálogo social y fueron respondidas por dos huelgas. Carlos Jiménez Muñoz, vicepresidente de Acción Social Empresarial (ASE), asociación que reúne a empresarios y directivos cristianos, afirma que «el principal éxito es el diálogo social, que se ha plasmado en un acuerdo que contribuye a seguir en la senda de la negociación». También coinciden al valorar la respuesta a la temporalidad. El texto refuerza al contrato indefinido como el habitual y establece que los temporales deberán responder a circunstancias de producción o a sustituciones, que tendrán que ser justificadas. No entran aquí el empleo estacional o de temporada –turismo o campañas especiales–, que se resolverá con los contratos fijos discontinuos. Otras medidas en este campo son la eliminación del contrato por obra y servicio o la penalización de los contratos de menos de 30 días con un incremento de las cotizaciones. Para Aranda, la reforma «pone las bases para limitar la temporalidad en el empleo». Y esto es importante porque, según afirma, uno de los elementos que definen la precariedad laboral es, junto con los bajos salarios, la temporalidad. «Es uno de los aspectos positivos», abunda el vicepresidente de ASE, que señala que esta limitación contribuirá «a la seguridad laboral de muchos trabajadores». De hecho, sostiene que en nuestro país «se ha abusado de la contratación temporal». Eso sí, cree que habrá que evaluar las medidas para comprobar si surten efecto u obedecen solo «a medidas cosméticas para atender a los requerimientos de Bruselas». Otra de las modificaciones tiene que ver con la negociación colectiva. A partir de ahora, el convenio sectorial estará por encima del convenio de empresa en materia de salarios. Además, los convenios seguirán vigentes más allá del periodo establecido si no se aprueba uno nuevo. En este sentido, Maru Megina cree que se equilibran las relaciones entre empresarios y representantes de los trabajadores. Aranda considera, por otra parte, que son «importantes» las medidas propuestas para que el despido no sea ni la primera ni la única respuesta ante situaciones de crisis. De hecho, el texto normativo introduce en los ERTE las suspensiones de contratos o reducciones de jornada por la limitación de la actividad adoptada por la autoridad competente, como ha sucedido durante la pandemia. Además, para que las empresas puedan acogerse a ellos en estas circunstancias se ha creado el Mecanismo Red, que tendrá dos modalidades: cíclica y sectorial. Pero la reforma también deja sombras. Para Antonio Javier Aranda, «despedir sigue siendo muy fácil» y no se han abordado «en profundidad» el tema de la subcontratación, «que genera gran precariedad», ni la alta tasa de desempleo y la cronificación del mismo en determinados sectores de población. «No solo hay que actuar legislativamente, es necesario cambiar el tejido empresarial y productivo», dice. Para Carlos Jiménez, la norma no afronta el principal asunto: el paro. No solo echa en falta medidas que incentiven la creación y el mantenimiento de los puestos de trabajo, sino que señala que la subida de las cotizaciones o de la cuota de los autónomos «frenan la contratación y reducen la competitividad de las empresas», que, afirma, son «parte de la solución». «Las administraciones deben incentivar la actividad empresarial. El empleo es el verdadero escudo social», concluye. Claves de la norma • El contrato indefinido será la regla general, mientras que el temporal será causal. Se podrá recurrir a este último por circunstancias de producción –con una duración reducida y delimitada– y por sustitución. • Desaparece el contrato por obra y servicio, y para dar respuesta a la estacionalidad de algunos sectores se establece el contrato fijo discontinuo. • Se incorpora en la regulación de los ERTE la limitación de la actividad adoptada por la autoridad competente como causa, como en la pandemia. • El convenio sectorial primará sobre el de empresa solo en materia de salarios. Además, los convenios que venzan continuarán en vigor hasta que se acuerde uno nuevo.
Que se escuche en la Iglesia la voz de los presos
En una entrevista en el Semanario Alfa y Omega, Florenció Roselló Director del Departamento de Pastoral Penitenciaria de la CEE afirma que: Aunque «a muchos la palabra Sínodo les suene a música celestial o no les diga nada, les hemos transmitido que el Papa quiere conocer su opinión sobre la Iglesia, cómo la ven y cómo se sienten dentro de ella», dice Roselló, quien desvela que a los internos les llega mucho la figura de este Papa« «La participación va a ir incluso mejor de lo que al principio pensábamos», afirma Florencio Roselló, responsable del Departamento de Pastoral Penitenciaria de la Conferencia Episcopal Española, al hilo de la iniciativa organizada para que todos los presos de cárceles españolas que lo deseen puedan participar en el Sínodo de los Obispos Por una Iglesia sinodal: comunión, participación y misión, previsto para el mes de octubre de 2022. «En este momento contamos con más de 200 internos que pertenecen a 20 prisiones de toda España, pero seguramente vaya a haber más», afirma Roselló, a pesar de que, debido a las restricciones por la pandemia que hay en algunas comunidades autónomas, algunos capellanes y voluntarios tienen más limitado el acceso a la cárcel y la organización de los grupos de trabajo. Hace unos meses, el departamento que dirige este religioso mercedario recogió el guante que lanzó la Secretaría General del Sínodo para abrir los trabajos preparatorios a los más alejados y vulnerables. «En algunos capellanes empezó a surgir esta inquietud y este deseo de participar, y al final nos dimos aliento unos a otros para elaborar un material adaptado a las posibilidades de los presos. Se trata de que los que, en general, no cuentan para la sociedad, puedan participar también y que en la Iglesia se escuche su voz», afirma. Así, los internos cuentan desde hace unas semanas con el dosier Sinodalidad desde la Pastoral Penitenciaria, donde se recogen los diez núcleos temáticos que ofrece la Secretaría del Sínodo. En cada uno de ellos hay una pequeña presentación y un texto bíblico, seguidos de una batería de preguntas para que los presos puedan dialogar y compartir. «Hay que tener en cuenta que muchas expresiones eclesiales se quedan muy lejos de sus vivencias, por lo que hemos tenido que aterrizar a su realidad muchas de las cuestiones», señala Roselló. Continúa leyendo la entrevista en Alfa y Omega
Para crear el cambio hay que empezar de abajo a arriba
Entrevista a Iker Freiria, el participante más joven de las Semanas Sociales de Sevilla Entrevista publicada en el nº 4.101 de la Revista Ecclesia Las Semanas Sociales Nacionales fueron un reflejo vivo de la diversidad de la Iglesia. Iker Freiria fue el participante más joven. Con tan solo 23 años, este joven abogado de Molins de Rey (Barcelona, Diócesis de Sant Feliu), vive la fe con la pasión del recién enamorado, tras vivir la experiencia del primer anuncio y recibir los sacramentos en poco más de un año. Su encuentro con la Iglesia vino desde la política, que hoy no puede entender sin la coherencia con esta fe que acaba de descubrir. P.- Con tan solo 23 años, tu discurso en las reuniones de deliberación de Semanas Sociales sorprendió por su firmeza y determinación. Dijiste que antes de ser un político de derechas o de izquierdas, había que pensar en ser un político o un representante público católico. ¿Concibes la fe desde la militancia? R.- Si se entendió así no me expresé bien. Uno de los errores que se ha cometido en Europa durante los siglos XX y XXI es que se ha asociado muchas veces el cristianismo o el catolicismo con una determinada orientación política. Yo creo que esto es un error. Al final, el catolicismo no es una ONG ni una ideología, es una manera de vivir. Creo que la fe o el hecho de ser cristiano está por encima de esto, va mucho más allá y, por lo tanto, no creo que se pueda mezclar ideología con fe. Lo que sí creo es que la fe contagie de alguna manera la forma de hacer política. Pero yo creo que no se puede mezclar ideología con religión. P.- Desde este punto de vista, ¿es compatible ser político de izquierdas o derechas con manifestarse abiertamente católico? R.- Sí, por supuesto. Lo que pasa es que, en el caso del partido socialista, por poner un ejemplo, hay medidas que proponen que van en contra del magisterio de la Iglesia y lo que determina el Evangelio, y te pondré dos ejemplos: la eutanasia y el aborto. El otro día mismo, una compañera de Semanas Sociales me decía que había socialistas que estaban en contra del aborto, pero que no podían decirlo públicamente porque “les cortaban la cabeza”. Entonces, yo a lo que me refería en las sesiones era a esto: a perder el miedo a defender lo que pensamos y ponerlo por encima de las ideas políticas. Porque, al final, defender el derecho a la vida desde la concepción hasta la muerte natural está por encima de la ideología. Entonces, ¿es perfectamente compatible ser de un partido político de izquierdas y de derechas y ser cristiano? Por supuesto, pero es que hay cosas que aplicadas a la práctica entran en contradicción. P. Pero, entonces, si todos los partidos tienen algo que va en contra del Magisterio, ¿un católico qué debería hacer? R.- Hay una cosa bastante perversa en España que se llama “la disciplina de voto”. En el Parlamento, normalmente, la cúpula del partido acuerda cuál es la posición de voto de sus diputados, que, o se ciñen o están sujetos a una multa. Creo que esto es un error, porque se acaba eliminando la libertad de conciencia de los diputados y hace difícil que un cristiano en política pueda manifestarse y actuar según ella. Yo creo que al final los puntos de fricción son pocos, pero hay cosas que sí son evidentes, como el aborto o la eutanasia. “La Iglesia tiene una oportunidad porque cada vez hay más vidas vacías” P.- Tu acercamiento a la fe es muy reciente y estás casi en esa fase de enamoramiento inicial. No es fácil encontrar ahora mismo jóvenes que se acercan a los sacramentos a tu edad y con esa fuerza, cuando lo que domina ahora mismo es el agnosticismo y el relativismo. ¿A qué crees que se debe eso? R.- Creo que el paradigma actual en Europa, surgido de mayo del 68 y de la revolución cultural que empezaba a surgir en ese año, es hiperindividualista en todos los sentidos. Un hiperindividualismo que huye del compromiso y de la responsabilidad y se centra solo en el “yo-me-mí-conmigo”. Esto está empezando a hacer aguas, y se empiezan a ver las costuras a un paradigma social que no está dando respuestas. Mucha gente, que está muy acomodada materialmente, encuentra que su vida está vacía y busca un sentido. ¿Qué pasa? Que la Iglesia ha perdido el monopolio de la transcendencia y hay una multiplicidad de ofertas para buscar sentido a la vida. Muchas de ellas son otras religiones, otras combinaciones eclécticas de otras religiones, que acaban convirtiéndose en herejías lucrativas que se aprovechan de la gente y siembran más dudas… Todo esto puede ser planteado dentro de la Iglesia como una amenaza o como una oportunidad. Porque, al final, cuando uno se plantea con humildad qué sentido le da a la vida, empieza a buscar y se encuentra con una experiencia de fe a partir del primer anuncio, el resto de ofertas se desvanecen como un castillo de naipes. La Iglesia tiene una oportunidad enorme a través del primer anuncio porque cada hay más gente con vidas vacías en busca de sentido. P.- En tu caso, ¿cómo fue ese encuentro? R.- En mi casa la fe no formaba parte de la ecuación, desde el punto de vista espiritual, pero siempre, en los múltiples viajes con mis padres, habíamos entrado en las iglesias como centros de esplendor artístico. Dentro de ellas experimentaba cierto espíritu de recogimiento, me atraían mucho, pero siempre desde fuera, desde la curiosidad. Fueron pasando los años y, con un grupo de jóvenes de mi pueblo, nos presentamos a las elecciones con una candidatura independiente. Un año, para darnos a conocer, montamos un stand en la fira de la Candelera, la patrona de mi pueblo, a la que viene gente de toda la región. Al vernos tan jóvenes y soñadores, una señora nos preguntó si queríamos
José Cobo: ¿Qué manos somos?
Alfa y Omega: Murió por llorar desde que nació. Por la asfixia de tener que buscar un hogar, y el atrevimiento de perseguir ese sueño junto a su madre, con 29 mujeres y niños en una patera. No tenía edad para entender de fronteras o de ideologías, ni de cupos legales que tranquilizan a algunos. Solo era una niña que abrazaba, lloraba y merecía un sitio digno en el mundo, tal y como tantos niños que nacen a este lado de la playa que sirvió de tumba. La niña maliense de 24 meses, asistida sobre el asfalto del muelle de Arguineguín, en Las Palmas de Gran Canaria, puede dar lástima, e inmediatamente hacer que miremos a otro lado una vez más. Dios quiera que su agonía se siembre en nuestras vidas y ensanche el corazón de quienes se atreven a ser más humanos por encima de otras cosas. Canarias, Ceuta, las costas del sur o tantos rincones del Mediterráneo dejan casi 2.000 muertos en este año 2021. Son hijos de Dios. La tierra es también suya, la casa común también les pertenece. Solo nos queda saber qué manos somos. Esas que tocan el asfalto, o las que se tapan los ojos para sentirse seguros, a costa de descartar el llanto de tantos. Es hora de afrontar las migraciones como un signo de nuestro tiempo, no como un problema. Para ello se nos regala un año nuevo, oportunidad para ser más humanos a paso de impulsar la acogida digna, estable y legal: abrazar, secar lágrimas; acoger y reconocer el nuevo rostro multicultural de nuestra sociedad y, desde nuestras parroquias o comunidades, anunciar con gestos nuevos la fraternidad que Dios sueña. José Cobo, Responsable de Migraciones de la Conferencia Episcopal Española Urge desplegar nuestra creatividad para establecer nuevos modelos de acogida, establecer puentes con los lugares de origen e iniciar corredores humanitarios dignos que nos hagan mejores. Y establecer nuevas formas de patrocinio comunitario, donde las entidades administrativas y civiles, con los municipios, posibilitemos, en pleno invierno demográfico, dar nueva vida a entornos despoblados. Seguro que así pasaremos del asfalto al abrazo.
La Semana Social ha de ayudar a dar «forma al corazón»: La caridad política
Ponencia Inaugural de Don Luis Arguello en las Semanas Sociales Si yo tuviera que responder al título de la charla, adelantaría ya el final de la propuesta: ¿cómo podemos ofrecer desde la Iglesia una regeneración de la vida pública? Promoviendo la caridad política, es decir, promoviendo lo que constituye la identidad y espiritualidad propia de los laicos – la caridad política– a la que se ha referido el mensaje que, en nombre del Santo Padre, nos ha enviado el Secretario de Estado. Esa alta forma de la caridad, que es la caridad en la polis, en los ambientes e instituciones propios de la vida en el tiempo y en los espacios de la vida social. 2. La caridad política Por tanto, la Semana Social, como instrumento formativo, ha de ayudar a dar “forma al corazón”: la caridad política. La forma del corazón pide “saberes y vivires”, una perspectiva católica, la integralidad. La llamada a la regeneración nace de la escucha de un gemidoal que el papa Francisco da voz en un texto inédito recogido en un libro recopilatorio de diversas intervenciones suyas, El cielo en la tierra. Transformar el mundo: ¿Se puede creer aún en la posibilidad de un mundo nuevo más justo y fraterno? ¿Se puede esperar de veras una transformación de las sociedades en las que vivimos de manera que lo que predomine no sea la ley del más fuerte ni la arrogancia del Dios dinero, sino el respeto de la persona y una lógica de gratuidad? Imagino la expresión en el rostro de muchos ante estas palabras y ante estas preguntas que, a priori, podríamos calificar de “ingenuas”. Un ligero pliegue de los labios curvados en una sonrisita de escepticismo o en el mejor de los casos de conmiseración que nos lleva a vivir en la sociedad del desencanto. ¿Hemos de aceptar pues que el mundo es inmutable con sus injusticias que “claman venganza a los ojos de Dios” y nosotros hombres de Iglesia tenemos solo la tarea de predicar la resignación pasiva o enunciar de manera repetitiva principios tan verdaderos como abstractos? Desde la inquietud que esta pregunta suscita nos adentramos en la Doctrina Social de la Iglesia como “brújula” de la caridad política e instrumento formativo para “reconocer, interpretar, elegir”. DESCÁRGATE LA PONENCIA AQUÍ
Mensaje del Papa por la Jornada Mundial de la Paz para el año 2022
Diálogo entre generaciones, educación y trabajo:instrumentos para construir una paz duradera(texto íntegro) 1. «¡Qué hermosos son sobre las montañas los pasos del mensajero que proclama la paz!» (Is 52,7). Las palabras del profeta Isaías expresan el consuelo, el suspiro de alivio de un pueblo exiliado, agotado por la violencia y los abusos, expuesto a la indignidad y la muerte. El profeta Baruc se preguntaba al respecto: «¿Por qué, Israel, estás en una tierra de enemigos y envejeciste en un país extranjero? ¿Por qué te manchaste con cadáveres y te cuentas entre los que bajan a la fosa?» (3,10-11). Para este pueblo, la llegada del mensajero de la paz significaba la esperanza de un renacimiento de los escombros de la historia, el comienzo de un futuro prometedor. Todavía hoy, el camino de la paz, que san Pablo VI denominó con el nuevo nombre de desarrollo integral [1],permanece desafortunadamente alejado de la vida real de muchos hombres y mujeres y, por tanto, de la familia humana, que está totalmente interconectada. A pesar de los numerosos esfuerzos encaminados a un diálogo constructivo entre las naciones, el ruido ensordecedor de las guerras y los conflictos se amplifica, mientras se propagan enfermedades de proporciones pandémicas, se agravan los efectos del cambio climático y de la degradación del medioambiente, empeora la tragedia del hambre y la sed, y sigue dominando un modelo económico que se basa más en el individualismo que en el compartir solidario. Como en el tiempo de los antiguos profetas, el clamor de los pobres y de la tierra [2] sigue elevándose hoy, implorando justicia y paz. En cada época, la paz es tanto un don de lo alto como el fruto de un compromiso compartido. Existe, en efecto, una “arquitectura” de la paz, en la que intervienen las distintas instituciones de la sociedad, y existe un “artesanado” de la paz que nos involucra a cada uno de nosotros personalmente. [3] Todos pueden colaborar en la construcción de un mundo más pacífico: partiendo del propio corazón y de las relaciones en la familia, en la sociedad y con el medioambiente, hasta las relaciones entre los pueblos y entre los Estados. Aquí me gustaría proponer tres caminos para construir una paz duradera. En primer lugar, el diálogo entre las generaciones, como base para la realización de proyectos compartidos. En segundo lugar, la educación, como factor de libertad, responsabilidad y desarrollo. Y, por último, el trabajo para una plena realización de la dignidad humana. Estos tres elementos son esenciales para «la gestación de un pacto social» [4], sin el cual todo proyecto de paz es insustancial. 2. Diálogo entre generaciones para construir la paz En un mundo todavía atenazado por las garras de la pandemia, que ha causado demasiados problemas, «algunos tratan de huir de la realidad refugiándose en mundos privados, y otros la enfrentan con violencia destructiva, pero entre la indiferencia egoísta y la protesta violenta, siempre hay una opción posible: el diálogo. El diálogo entre las generaciones» [5]. Todo diálogo sincero, aunque no esté exento de una dialéctica justa y positiva, requiere siempre una confianza básica entre los interlocutores. Debemos recuperar esta confianza mutua. La actual crisis sanitaria ha aumentado en todos la sensación de soledad y el repliegue sobre uno mismo. La soledad de los mayores va acompañada en los jóvenes de un sentimiento de impotencia y de la falta de una idea común de futuro. Esta crisis es ciertamente dolorosa. Pero también puede hacer emerger lo mejor de las personas. De hecho, durante la pandemia hemos visto generosos ejemplos de compasión, colaboración y solidaridad en todo el mundo. Dialogar significa escucharse, confrontarse, ponerse de acuerdo y caminar juntos. Fomentar todo esto entre las generaciones significa labrar la dura y estéril tierra del conflicto y la exclusión para cultivar allí las semillas de una paz duradera y compartida. Aunque el desarrollo tecnológico y económico haya dividido a menudo a las generaciones, las crisis contemporáneas revelan la urgencia de que se alíen. Por un lado, los jóvenes necesitan la experiencia existencial, sapiencial y espiritual de los mayores; por el otro, los mayores necesitan el apoyo, el afecto, la creatividad y el dinamismo de los jóvenes. Los grandes retos sociales y los procesos de construcción de la paz no pueden prescindir del diálogo entre los depositarios de la memoria ―los mayores― y los continuadores de la historia ―los jóvenes―; tampoco pueden prescindir de la voluntad de cada uno de nosotros de dar cabida al otro, de no pretender ocupar todo el escenario persiguiendo los propios intereses inmediatos como si no hubiera pasado ni futuro. La crisis global que vivimos nos muestra que el encuentro y el diálogo entre generaciones es la fuerza propulsora de una política sana, que no se contenta con administrar la situación existente «con parches o soluciones rápidas» [6], sino que se ofrece como forma eminente de amor al otro [7], en la búsqueda de proyectos compartidos y sostenibles. Si sabemos practicar este diálogo intergeneracional en medio de las dificultades, «podremos estar bien arraigados en el presente, y desde aquí frecuentar el pasado y el futuro: frecuentar el pasado, para aprender de la historia y para sanar las heridas que a veces nos condicionan; frecuentar el futuro, para alimentar el entusiasmo, hacer germinar sueños, suscitar profecías, hacer florecer esperanzas. De ese modo, unidos, podremos aprender unos de otros» [8]. Sin raíces, ¿cómo podrían los árboles crecer y dar fruto? Sólo hay que pensar en la cuestión del cuidado de nuestra casa común. De hecho, el propio medioambiente «es un préstamo que cada generación recibe y debe transmitir a la generación siguiente» [9]. Por ello, tenemos que apreciar y alentar a los numerosos jóvenes que se esfuerzan por un mundo más justo y atento a la salvaguarda de la creación, confiada a nuestro cuidado. Lo hacen con preocupación y entusiasmo y, sobre todo, con sentido de responsabilidad ante el urgente cambio de rumbo [10] que nos imponen las dificultades derivadas de la crisis ética y socio-ambiental actual [11]. Por otra parte, la oportunidad de construir juntos caminos hacia la paz no puede prescindir de la educación y el trabajo, lugares y contextos privilegiados para el diálogo intergeneracional. Es la educación la