Monseñor José Cobo, al frente todavía del Departamento de Migraciones de la CEE, presidió la Eucaristía con motivo de la 109 Jornada Mundial del Migrante y del Refugiado que fue retransmitida por el 2 de Televisión Española VER DE NUEVO «Libres para migrar o quedarse» es el lema elegido por el Papa Francisco para la Jornada Mundial del Migrante y Refugiado 2023 que se ha celebrado en toda la Iglesia el pasado 24 de septiembre. Con este motivo, la Conferencia Episcopal Española (CEE) ha elegido la parroquia Nuestra Señora de los Desamparados en el madrileño distrito de Villaverde para la retransmisión a través de La 2 de Televisión Española. El arzobispo de Madrid, monseñor José Cobo se ha desplazado hasta allí para presidir la Eucaristía. En ella también participó Xabier Gómez, OP, director del Departamento de Migraciones de la Conferencia Episcopal Española y Rufino García Antón delegado de Movilidad Humana de la archidiócesis de Madrid, además del párroco Jaime Vale y otras autoridades diocesanas. Refiriéndose al drama de los procesos migratorios, el arzobispo lamentaba que nuestras sociedades han perdido el «rubor ante la deshumanización». Según cuenta el evangelio proclamado, los jornaleros de primera hora se quejan de tener el mismo salario que los últimos en llegar. «No parece justo», explicaba, «si el centro es el dinero o la lógica del mercado»; pero si el centro es el el humano, los que tienen hambre y sed, entonces es diferente», porque Dios es Padre, «no contable». «Menos mal que los caminos de Dios no son nuestros caminos». La buena noticia del Evangelio, continuaba Cobo, es buena, primeramente para las víctimas de la falta de esperanza. Acogiendo a las personas migrantes en nuestras comunidades y promoviendo un mundo más justo, donde migrar o quedarse sean derechos y no consecuencias de la injusticia, apuntaba, «nos ganamos a Dios y su proyecto». Y terminaba el prelado uniéndose al Papa en su oración por las personas migrantes y agradeciendo a quienes trabajan por esta causa. «Que esta sea su casa» Villaverde es uno de los barrios de Madrid con mayor población migrante. Un 14 %, situándose la media de Madrid entorno al 9 %. «Estimamos entre 40 y 60 nacionalidades en el barrio», señala Jaime Vales, el párroco. La mayoría de la población infantil y joven de esta parroquia es migrante, explica el sacerdote, «y esto es una riqueza». Es más, detalla, «nosotros no queremos acogerles, sino que esta sea su casa. Para nosotros no se trata de que se sientan como en casa, sino de que sientan en casa». Que la Misa organizada por la CEE se haya celebrado en Nuestra Señora de los Desamparados era una decisión tomada hace ya tiempo. Para Vales, esta «sorpresa» le hace estar muy agradecido por la doble visita del arzobispo de Madrid, que ya pasó por aquí el pasado mes de julio con motivo de su inicio de ministerio como arzobispo de Madrid. Cobo, cuenta Vales, «tiene mucho gozo de celebrar con una comunidad que es migrante y tiene sus dificultades» y, a la vez, la parroquia siente «muchas alegrías por compartir y sentirnos queridos por él». En Madrid, los actos por la Jornada Mundial del Migrante y Refugiado terminarán por la tarde, en un acto del arzobispo con la Comunidad de San’t Egidio de Madird. Infomadrid/ Pablo Martín
Coria-Cáceres albergó la VIII Encuentro regional de personas migrantes y refugiadas
Monseñor Jesús Pulido: Las jerarquías y las fronteras la inventa el hombre Con motivo de la Jornada Mundial del Migrante y del Refugiado 2023 Un evento que se desarrolló en el colegio concertado Sagrado Corazón bajo el lema Libres de elegir, migrar o quedarse. Organizado por las delegaciones diocesanas de la provincia Eclesiástica de Extremadura contó con la asistencia de más de 250 personas. Tras la recepción y las palabras de bienvenida de la organización y las autoridades locales, hubo espacio lúdico con una yincana para niños y adultos por el casco histórico de la localidad. GALERÍA DE IMÁGENES Seguida de la eucaristía en la Catedral de Coria presidida por el obispo de la Diócesis de Coria-Cáceres, Jesús Pulido. En su homilía, el prelado recordaba que Dios nos anuncia un mundo nuevo: “En el que los pobres tendrán hasta saciarse y los ricos pasarán hambre, que los poderosos que están en los tronos serán derribados y los humildes serán enaltecidos. El mundo al revés. Nadie se ha atrevido nunca a tanto, solo Jesús. Y además nos lo ha dicho de múltiples maneras”. El obispo recordó a “Los israelitas que se sentían y se creían hijos de Dios y dueños de la religión y consideraban a los extranjeros como los perrillos que se sientan a la mesa para recoger las migajas y Jesús les dijo que vendrían de oriente y de occidente y se sentarían en el Reino de los cielos mientras ellos se quedarían fuera. Así fue con los sacerdotes, los levitas, que se consideraban puros y Jesús les dijo que los publicanos y las prostitutas les precederían en el reino de los cielos, irían delante de ellos”. El obispo señalaba que ningún revolucionario de la historia ha llegado a tanto: “Y les decía Jesús: no busquéis los primeros puestos porque quien se ensalza, será humillado y el que se humilla será ensalzado. Yo no creo que ningún revolucionario de la historia haya llegado a tanto. Ni la revolución francesa que decía arriba la burguesía y abajo la nobleza, o la revolución rusa que decía arriba el proletariado y abajo los zares, ninguno ha sido tan radical como y la gente lo tomaba en serio. Tanto es así que cuando Jesús decía estas cosas le querían apedrear, despeñar, buscaban algo para acabar con él. Y al final lo crucificaron, porque si seguía así, el poder del César estaba en peligro, atentaba contra el orden establecido.” Una revolución no “mediante la guerra o la violencia, como lo ha habido en la historia, sino mediante las armas de la fe, el amor y mediante la conversión del corazón, que es más eficaz y duradera”. La conversión consiste en un cambio de mentalidad, “se lo dice Jesús a Pedro: no piensas como Dios, tú piensas como los hombres. Nosotros, los hombres, tenemos una forma de medir a las personas según los criterios de este mundo. Unos criterios que hemos construido nosotros, con escalafones y jerarquías, con fronteras y divisiones, agarrándonos a puestos, a estatus y sintiéndonos los unos por encima de los otros. Catalogamos a los demás, diferenciamos entre los que tienen y los que no tienen. Los que mandan y los que obedecen, los que triunfan y los que fracasan, los buenos y los malos, los de mi país y los de fuera, los de mi religión y los ateos. Era una preocupación constante de los judíos y de los discípulos en tiempos de Jesús. Quién es el mayor y quién es el pequeño, quién tiene que ocupar los puestos de honor en la sinagoga, en los banquetes, incluso en el reino de los cielos, quien se sienta a la derecha y a la izquierda. Acentuamos en nuestra mentalidad humana aquello que nos divide y a veces lo acentuamos tanto que llega a quedar oscuro y en la penumbra lo que nos une. Dios en cambio, ve las cosas de otra manera. Él no hace distinciones ni acepción de personas, hace salir el sol cada día sobre buenos y sobre malos. Y llueve para justos y para pecadores. Dios es padre de todos y nos mira todos como sus hijos que somos. Valora lo que tenemos en común, no lo que nos diferencia, lo que nos hace hermanos y no lo que nos hace adversarios. Las jerarquías y las fronteras nos las inventamos nosotros”. El prelado insistía en que a veces, en nuestras organizaciones, nuestra convivencia, nuestras normas, nuestras jerarquías, “desfiguran y destruyen nuestra dignidad de personas humanas”, sin embargo, esta revolución a la que Jesús nos invita es la del amor, “esta revolución no violenta y esta revolución que requiere la conversión constante del corazón. Algunos de nosotros que vivimos en países más ricos que otros, decimos como los de la parábola, yo he llegado antes y esto es mío, yo soy de la primera hora en este país y esto me pertenece. Y los que acaban de llegar a la cola tienen menos derechos. Cuando hay personas que pueden viajar por placer libremente y otros que tienen que viajar por necesidad se encuentran con vallas insalvables mientras sus productos, sus recursos y mercancías salen de su país y pasan sin problemas las fronteras, pues ciertamente es una llamada a la conversión”. Hay quien rechazó el mensaje de Cristo, pero “el Evangelio arraigó en los pobres, en los necesitados, en los pecadores, en los perseguidos, en los ladrones arrepentidos. En aquel publicano que dijo: no soy digno de ponerme en el primer banco. En el hijo pródigo que dijo no soy digno de llamarme hijo tuyo. En aquel centurión extranjero que dijo no soy digno de que entres en mi casa. En aquel recaudador, Zaqueo que dijo no soy digno de que te fijes en mí. En aquel buen ladrón crucificado junto a él que dijo: yo me lo merezco, pero tú no.” “Dios es juez. Un juez paciente y misericordioso, sí, que espera nuestra conversión y nos da tiempo, pero no le da lo mismo nuestras injusticias. Él es el defensor del pobre y del desvalido, del huérfano y de la viuda, del extranjero. Él nos llama una y
Jornadas de Pastoral de la Salud
«Dar esperanza en la tristeza», es el tema que encabeza este año el encuentro de delegados de Pastoral de la Salud que organiza la Subcomisión Episcopal para la Acción Caritativa y Social de la CEE. La jornada tendrá lugar del 25 al 27 de septiembre de forma presencial. El tema central del encuentro será cómo abordar la realidad del sufrimiento. Los expertos aportarán claves para llevar a cabo esta difícil tarea desde el punto de vista humano y cristiano. Participantes en el encuentro de Pastoral de la Salud En la sesión inaugural el tema a tratar será la situación del sufrimiento de la persona actualmente hoy en España. Para hablar de ello, intervendrá D. Fernando Miguel Vidal Fernández, Profesor Agregado de la Facultad de Ciencias Humanas y Sociales de la Universidad Pontificia de Comillas. A continuación, Luisa Del Campo Martín-Cobos, psicóloga clínica, realizará una ponencia sobre cómo responder al sufrimiento psicológico durante la infancia y la adolescencia. Programa
La Diócesis de Málaga celebra la Jornada Mundial del Migrante y del Refugiado
La vigilia de oración tuvo lugar el jueves 21 de septiembre, a las 20.00 horas, en la iglesia de la Concepción del Colegio de las Esclavas en Calle Nueva y el Encuentro Diocesano, es el sábado 23, de 9.30 a 14.00 horas en el mismo colegio entrando por la calle Liborio García y terminará con una comida compartida, «que termirá con tiempo para unirnos a la Oración Ecuménica por la Creación que tendrá lugar el 23 de septiembre, a las 19.30 horas, en la capilla anglicana San Jorge, del Cementerio Inglés de la capital» aseguran desde la delegación. Como explica la delegada de migraciones, Pilar Gallardo, «estos encuentros sirven para conocer las diferentes realidades eclesiales que están trabajando con migrantes y refugiados, tanto en Málaga como en Melilla, y así poder para trabajar juntos y dar una respuesta como Iglesia». Ya el mismo día de la Jornada, el 24 de septiembre, tiene lugar la Eucaristía a las 12.00 horas en la misma iglesia de la Concepción. Además, la delegada afirma que «con el lema de este año «Libres para elegir si migrar o quedarse”, se quiere incidir en las causas que determinan que la decisión de migrar no sea libre». En este sentido, rescatando las palabras del papa Francisco, asegura que, «“los migrantes escapan debido a la pobreza, al miedo, a la desesperación” algunas de las causas más visibles de la migración son “las persecuciones, las guerras, los fenómenos atmosféricos y la miseria”. En su mensaje, el Pontífice señala que “es necesario un esfuerzo conjunto de cada uno de los países y de la comunidad internacional para que se asegure a todos el derecho a no tener que emigrar, es decir, la posibilidad de vivir en paz y con dignidad en la propia tierra”». Pero, continúa Gallardo, «como dice Francisco: “mientras trabajamos para que toda migración pueda ser fruto de una decisión libre, estamos llamados a tener el máximo respeto por la dignidad de cada migrante”. Conjugando los verbos «acoger, proteger, promover e integrar» y practicando de corazón la hospitalidad, se observan verdaderos signos de esperanza, seguro que descubrimos muchos de ellos en nuestro encuentro diocesano». El formulario de inscripción para el encuentro estará disponible en las redes sociales de la Delegación. X: @MigrantesDM Facebook: @MigracionesMalaga Instagram: @Migracionesmalaga Mensaje del papa Francisco con motivo de la Jornada Mundial del Migrante y el Refugiado Página dedicada a los migrantes y refugiados del Dicasterio para el Servicio del Desarrollo Humano Integral del Vaticano Léelo en su fuente original
Mons. Fernando García: La Virgen de la Merced nos habla de Misericordia
Carta pastoral de Fernando García, Obispo de Mondoñedo-Ferrol y Responsable de la Pastoral Penitenciaria de la CEE, con motivo de la la Fiesta de la Merced, patrona de las prisiones La Virgen de la Merced, cuya fiesta se celebra este domingo, está vinculada al mundo de la cárcel. Bajo esta advocación y bajo su protección se sitúa todo el mundo penitenciario, formado por las personas privadas de libertad, sus familias, los funcionarios que trabajan en este campo y todo el voluntariado, especialmente tantos cristianos que regalan su tiempo, su escucha y su compromiso en la pastoral penitenciaria. Una presencia de Iglesia fuertemente valorada en la cárcel, tanto por la propia institución como por las personas privadas de libertad. Esta fiesta nos permite poner nuestra mirada ante esta realidad de la cárcel: un mundo muy desconocido para el gran público, marcado por clichés cinematográficos y condicionado por los casos más mediáticos. Un mundo alejado de la vida cotidiana, situado siempre en el extrarradio de la sociedad y, lo que es más triste, sepultado ante nuestra indiferencia y nuestro olvido. Vivimos en una sociedad fuertemente vindicativa. Aunque parezca que hemos desterrado el “ojo por ojo”, nuestro concepto de justicia sigue buscando más la venganza que la redención. A veces miramos más con las emociones que con la razón, miramos más el delito que la persona. Ello nos impide acercarnos con una mirada serena a esta realidad de sufrimiento y marcada por la pobreza y la enfermedad. La Virgen de la Merced, sin embargo, nos habla de misericordia: la misericordia que define a nuestro Dios y que es la única capaz de generar vida allá donde se implanta. La misericordia que permite fijarse y centrarse en la persona para que, desde el cariño tan ausente en muchas vidas, y desde la libertad, se pueda engendrar un futuro nuevo y diferente. Un futuro que supere el pasado y que posibilite la plena integración en la sociedad. La celebración de este año para nuestra diócesis de Mondoñedo-Ferrol es especialmente significativa. Aunque en el territorio de nuestra diócesis no existe ninguna cárcel física, sí que existen personas privadas de libertad que proceden de nuestras parroquias, de nuestras familias, de nuestras comunidades. Por eso, tras un largo proceso de gestación en el que han estado muy comprometidas Cáritas Diocesana y la Pastoral Penitenciaria, surge un piso de acogida para personas privadas de libertad. Se trata de un nuevo recurso que la Iglesia pone al servicio de los últimos para acompañarlos y posibilitar su proceso de reinserción social. Con la ayuda de los técnicos y de un grupo de voluntarios, se permitirá a gentes de nuestra diócesis que cumplen condena en la cárcel de Teixeiro que puedan disfrutar de sus permisos de segundo grado más cerca de su familia, lo que redundará en un mejor proceso. De esta manera, este recurso se convierte en un nuevo espacio de misericordia situado en la ciudad de Ferrol para hacerla más humana y habitable. El proyecto ha sido bautizado con el nombre de “Alborada”: es el tiempo de amanecer, de rayar el día. Me viene a la memoria aquella parábola en la que el maestro preguntó a sus discípulos cuándo terminaba la noche y comenzaba el día. Un discípulo contestó: “Cuando hay suficiente luz para distinguir un perro de una oveja”. Otro le dijo: “Cuando puedes distinguir una morera de un higo”. Entonces el maestro respondió: “Cuando puedes reconocer a tu hermano en el rostro de otro ser humano. Hasta entonces será de noche”. Me parece un nombre hermoso para un proyecto que nos invita a salir de la noche y acompañar el rostro de hermanos nuestros que un día se equivocaron y que están llamados a vivir su tiempo de condena como tiempo de redención. Mi agradecimiento a los voluntarios de nuestra diócesis que se acercan a la cárcel de Teixeiro, de Bonxe o de Monterroso, por ser las manos de una Iglesia que quiere acoger y escuchar. Mi gratitud también a los voluntarios y agentes que van a poner en marcha este nuevo recurso. Que la Virgen de la Merced acompañe y arrope vuestros esfuerzos. Vuestro hermano y amigo. +Fernando, obispo de Mondoñedo-Ferrol
¿Por qué la Virgen de la Merced es Patrona de las prisiones?
Pedro Nolasco percibe a comienzos del siglo XIII una necesidad social y eclesialmente desatendida: había cristianos que eran hechos cautivos, prisioneros por su fe en tierra musulmana; escuchó la voz de Dios y de María que le pedía que fuese a liberar a los que se encontraban privados de libertad, en cautividad y fundó la Orden de la Merced en el año 1218: la redención de los cautivos se convierte en misión pastoral de la Iglesia y de la Orden de la Merced, a través de los mercedarios. Fueron 561 años de redenciones y libertades donde la Merced empeñó dinero, pero sobre todo empeñó vidas de religiosos mercedarios, que por su consagración religiosa se comprometían a quedarse rehenes por liberar a los cautivos. La última redención de cautivos por los mercedarios tuvo lugar en Argel y Túnez el año 1779. Así continuó la historia de las redenciones por parte de la Merced hasta el siglo XVIII, fecha de la supresión legal de la esclavitud. Una historia que está regada con la sangre de numerosos mercedarios, entre 300 y 500 religiosos de la Merced murieron en los inicios de la Orden de la Merced por quedarse de rehenes y no llegar el dinero establecido en el tiempo comprometido, que guiados por su compromiso religioso ofrecieron su vida por la libertad de los cautivos. Una sangre que no fue derramada en vano, pues historiadores de la Merced manejan la cifra de 60.000 personas liberadas por medio de redenciones mercedarias. Abolida la esclavitud, se nos exige una nueva respuesta, un ejercicio de adaptación a las nuevas formas de cautividad. ¿Qué lugar ocupa la Merced en la Iglesia y en la sociedad? ¿cuál debe de ser el quehacer de los mercedarios en nuestros días?. En la actualidad no hay esclavitud, ni cautividad. Iluminados por el carisma de redención, descubrimos unos nuevos cautivos, nuevos oprimidos, nuevos hombres y mujeres que necesitan de María de la Merced, son los presos. Abolida la esclavitud en el siglo XVIII los mercedarios van a visitar a las personas que viven en cautividad, atienden a sus familias, y acompañan procesos de prisión y de libertad. Tanto la sociedad como la Iglesia así lo han entendido, y el 27 de abril de 1939, la Virgen de la Merced fue declarada en España y en muchas partes del mundo, patrona de las prisiones: presos, familias, trabajadores de la institución penitenciaria celebran su fiesta. Mientras exista un preso la presencia de María de la Merced será necesaria en las cárceles, y la Iglesia deberá poner al servicio del cautivo su vida y su ser. Merced, palabra que significa y nos indica misericordia, beneficio, regalo, favor gratuito, solidaridad…, para las personas cautivas y oprimidas, es lo que pretende ser la Virgen de la Merced para los presos y sus familias, cuando cada 24 de Septiembre se celebra en todas las cárceles su fiesta, su recuerdo y su memoria. Misericordia es una palabra rica que significa tener un corazón con el pobre, con el necesitado, con el cautivo de hoy. María en este contexto nos sugiere una mirada al Evangelio, a descubrir a Cristo en el rostro de cada hermano encarcelado. Cada 24 de septiembre las cárceles se visten de fiesta, aunque parezca mentira es así. También hay fiesta en cautividad, en la cárcel. En torno a María de la Merced se organizan actividades, concursos, festivales… todo sabe a fiesta que culmina con la celebración de la eucaristía. Impresiona ver a un preso cantar a la Virgen, emocionarse cuando dice “Madre óyeme, mi plegaria es un grito en la noche…”. Y allí está ella, María de la Merced, arropando con su manto al hombre y mujer en prisión. Que cada año la Virgen de la Merced sea la protagonista de la Institución, de la prisión, eso nos recordará que la misericordia sigue viva, que la esperanza no está perdida y que la libertad nos estáesperando. P. Florencio Roselló Avellanas, mercedario, Director de la Pastoral Penitenciara de la la CEE
Trazos del rostro de Dios desde los migrantes
En el marco de la Jornada Mundial del Migrante y del Refugiado 2023 la Revista Migraciones ofrece esta reflexión de Monseñor José Cobo Dios dibuja su rostro como historia y la hace «historia de la salvación» El migrante nos ayuda a releer las categorías teológicas fundamentales. Desde ellos percibimos que este rostro de Dios se dibuja con nuevos tonos. Las herramientas teologales básicas, como peregrinaje, liberación, promesa, camino, éxodo, resto de Israel, huérfanos, pobres y viudas… Todas cobran nueva fuerza y presentan cercanías nuevas de Dios en medio de su pueblo. No es igual hablar de promesa o de éxodo desde la teoría, o un libro, que desde las colas de entrada por Ceuta, Canarias o la frontera mexicana. Con los relatos de tantos migrantes aprendemos a recuperar una renovada espiritualidad de historia de la salvación. Es un redescubrimiento para esta época, donde recuperaremos la lectura creyente del paso concreto de Dios por la historia personal y por la de su pueblo. Dios abraza: la mística del abandono «Estos son los que vienen de la gran tribulación» (Ap 7,14) y nos anuncian el paso de Dios en la desesperación. Nos ayudan a hablar de Dios en medio de la mística del abandono, tan necesaria para hoy. Cuando tendemos a escamotear y disimular las dificultades, los migrantes ayudan a encarar pascualmente las trabas o la cadena de desarraigos que sufren. Con sus vidas y las de sus familias nos hacen escuchar en lo hondo de sus oraciones el salmo 21. «Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?». Desde ahí nos ayudan a entender los vacíos de la humanidad y los nuestros. En la bajada y despojamiento pasan, en su camino migratorio, como Job, por la herida de sentir que Dios ha desaparecido y preguntan en el punto oscuro de sus crisis: ¿dónde está Dios? Pero en lo hondo del abandono, su fe nos abre a la experiencia de ser rescatados por Dios, aun en medio de tantas oscuridades. Así, nos enseñan a unir la desesperación y la alabanza al mismo tiempo, aun sin ver nada claro. Solo por acoger la presencia de Dios. Narrar el tránsito, el paso y el miedo es la tarea que se nos pone delante en un mundo que lo escamotea. Por eso, la Conferencia Episcopal Española[1] constata la necesidad de formar agentes de pastoral migratoria para atender las necesidades específicas de esta población y recuperar el «espíritu que, desde la experiencia y la trayectoria ya vivida, nos proponen». El reto es: ¿cómo ayudamos a que hagan su relato y nos desinstale su experiencia? En este contexto solo me atrevo a apuntar dos trazos que dibujan su experiencia y que apuntan a mostrar a Dios entre el abandono: – Dios es acompañante en todo momento de intemperie. La intemperie, por tanto, es lugar de anuncio de Dios. – Dios señala que la meta de la vida es la vida eterna. La posibilidad de la muerte es parte de este proceso migrante, por eso, en ellos aprendemos a vivir los dolores de la vida, pero en la clave de eternidad, en marcha y teniendo siempre el horizonte «en busca de una ciudad futura». La muerte en Dios, el futuro cierto de la vida de los pobres, es la realidad que marca el camino de muchos migrantes. Pero algo nos dice que esa esperanza no será posible si el que la espera, aunque creyente, está «instalado» en el presente, en su bienestar, en su mundo, «en su tierra firme». Dios transfigura las dificultades y el horror… sin maquillajes En una sociedad que alumbra depresiones y hace crecer exponencialmente los suicidios, entre ansiolíticos y frustraciones, la experiencia de nuestros maestros migrantes nos dice que la vida, en su dificultad, siempre es capaz de ser transfigurada por la mano del Dios que saben que siempre acompaña misteriosamente. Dios camina entre los últimos En nuestra sociedad de seguridades y de blindajes, el migrante sigue siendo «el último». Ha dejado todo para aventurarse a lo desconocido y peligroso. Muchos son los pobres, pero, además, el migrante asiste a un sucesivo proceso de despojo, primero de familia, tierra, luego raíces y trabajo, más tarde de identidad en una sociedad que a menudo no lo acoge. Jesús es el inmigrante por antonomasia. En su rostro se esconde cada historia de migración y nos dice en cada una de ellas: «Ese inmigrante soy yo» (Mt 25,44). Cada migración, y cada lágrima, nos descubre un nuevo lugar teológico desde donde tenemos la suerte de acercarnos y estremecernos ante la presencia del Dios que sigue haciéndose último. Dios camina entre los CIE, entre los centros de acogida, entre los pisos de alquiler hacinados, o entre los que viven de las migajas de nuestro mundo; entre quienes han dejado todo para salvar a sus familias y para aventurarse a lo desconocido y peligroso con Dios como único sustento. Despojados del derecho a quedarse y de siquiera una mínima libertad de elección. Muestran la fortaleza en la debilidad y nos preguntan, desde el evangelio hecho historia de los últimos, si de verdad creemos que esa pobreza y la debilidad son nuestras herramientas y las de Dios para caminar y cambiar el mundo blindado y encerrado: ¿creemos de verdad que Dios nos rescata por medio de los más vulnerables?, ¿creemos en la fuerza de la pobreza como medio de anunciar el evangelio? O más adentro: ¿pretendemos servir a los débiles desde la sabiduría y fuerza del mundo o desde la novedad del Evangelio?, tal como sintetiza el Apóstol: «Pues ya conocéis la gracia de nuestro Señor Jesucristo, el cual, siendo rico, se hizo pobre por vosotros, para enriqueceros con su pobreza» (2 Cor 8,9). Dios, desde los migrantes, dice que está liberando y actuando a través de la debilidad y no de la fuerza. Dios sigue dibujando su proyecto. Los migrantes son sus profetas Ellos son una nueva edición del evangelio, pues, entre los caminos de la vida, los migrantes nos invitan ahora al banquete del reino. Son profetas del clamor
Le exposición contra la trata de personas visita la diócesis de Ávila
Con motivo del Día Internacional contra la Explotación Sexual y la Trata, que celebraremos el próximo sábado 23 de septiembre, el Secretariado de Migraciones de la Diócesis de Ávila, en colaboración con el Ayuntamiento de Ávila, han organizado la Exposición fotográfica “Punto y seguimos. La vida puede más” que tiene como objetivo mostrar la realidad de la trata y la resiliencia de las personas que la sufren para salir de ella. Se trata de una exposición fotográfica itinerante, que se promueve desde la Subcomisión Episcopal de Migraciones y Movilidad Humana de la Conferencia Episcopal Española, y que fue inaugurada por primera vez el 29 de marzo de 2019 en Madrid. Durante estos tres años ha recorrido diferentes ciudades de España, tratando de mostrar aquellas múltiples formas de explotación laboral, sexual, tráfico de órganos o matrimonios forzados. Son 41 imágenes recogidas por el fotógrafo Fernando Mármol, que tiene como protagonistas a hombres y mujeres víctimas y supervivientes de la trata: una realidad invisibilizada para la ciudadanía, que afecta a millones de personas en todo el mundo y que mueve cada año millones de euros en un negocio solo superado por el tráfico de armas. La Trata de seres humanos es un negocio que mueve millones de euros mientras somete a miles de personas a situaciones de esclavitud, atentando contra su dignidad y vulnerando sus derechos fundamentales. Mujeres y hombres son captados en sus países de origen y trasladados hasta países de destino con fines de explotación sexual, laboral, comisión de delitos, mendicidad, tráfico de órganos, matrimonios forzosos. En España la forma de explotación más habitual es la sexual, y tiene como víctimas en su mayoría a mujeres y niñas. Esta exposición quiere mostrar la realidad y los testimonios del drama sufrido, la indiferencia de la sociedad y la esperanza de una vida libre de explotación, gracias a la ayuda y la implicación de la Iglesia con las víctimas y la sociedad en general. La muestra se inaugurará mañana jueves, 21 de septiembre, a las 11:15 h. en el Palacio de los Verdugo (Calle Lope Núñez, 4), con la presencia de M.ª Francisca Sánchez Vara, Directora del Secretariado de la Subcomisión Episcopal para las Migraciones y Movilidad Humana y directora del Departamento de Trata de Personas (Conferencia Episcopal). A partir de ese momento, podrá visitarse hasta el 29 de septiembre en horario de 10 a 14 h. y de 17 a 20 h. Asimismo, se han programado en torno a la exposición dos interesantes actividades. El lunes 25 de septiembre, los salones parroquiales de San Pedro Apóstol (Paseo San Roque, 1) acogerán una charla a las 20 h. para dar a conocer el compromiso de la Iglesia de Ávila contra la trata, y cuál es la respuesta que está ofreciendo la Iglesia al respecto. Asimismo, para la clausura del día 29 de septiembre, a las 19 horas está prevista una visita guiada a la exposición, con el lema “Una experiencia de liberación”. Acto seguido, a las 20:15 h. , la parroquia de San Vicente acogerá un acto de Adoración Eucarística por las víctimas y supervivientes de la trata. La diócesis, comprometida contra la trata José Carlos Labrador Jiménez, director del secretariado de migraciones de la diócesis de Ávila ha señalado que “la trata de personas es un escándalo que existe todavía en nuestro mundo y en nuestro país. Este problema requiere una movilización constante de todas las instituciones y ciudadanos, para poder acabar con él”. Y es que, como añade, es un drama ante el que no podemos callar: “Las víctimas nos están gritando silenciosamente a todos nosotros para que no miremos para otro lado. Es una suerte que, en nuestra iglesia, así como en el mundo civil, haya personas que trabajan comprometidas contra la trata de personas”. Por su parte, la religiosa adoratriz Ana Almarza Cuadrado, responsable de trata del secretariado diocesano de migraciones, confirma estas mismas sensaciones: “Lo que no se nombra no existe. Y la trata todavía no tiene la presencia necesaria en las conciencias individuales y colectivas, ni, por tanto, en la esfera política de toma de decisiones. Basta fijarse en la trata con fines de explotación, una realidad invisibilizada para la mayoría de las personas, no detectada en muchísimos de los casos, y que se cobra la vida de mujeres y niñas ante la parálisis de las instituciones del poder político”. Añade: “las mujeres, por desgracia, son las más afectadas en número, y me atrevería a decir en violencias múltiples del crimen de la trata de personas, y al mismo tiempo, las mujeres tenemos un papel fundamental e importante en el proceso de transformación social y estamos comprometidas para su erradicación”. Hablando de la Iglesia en Ávila Almarza apunta que “en toda la Iglesia, y por tanto en la iglesia de Ávila nos sigue preocupando el aumento de personas víctimas de la trata para cualquier tipo de explotación y queremos seguir dando pasos desde el trabajo en red entre las instituciones de Iglesia y las civiles para acabar con esta lacra”. “Punto y seguimos. La vida puede más” La exposición fotográfica itinerante consta de 41 fotografías, que en tres bloques argumentales refleja el drama vivido por las personas que han sufrido situación de trata, la indiferencia y la esperanza de una vida libre de la explotación. Las fotografías son obra del fotógrafo Fernando Mármol que con gran sensibilidad ha sabido captar los sentimientos de las víctimas y supervivientes. Según el Plan Estratégico 2022-2025 de la Entidad para la Igualdad de Género y el Empoderamiento de las Mujeres (ONU-Mujeres), aunque, antes de la llegada de la pandemia, se ha producido una mejora general de la situación de las mujeres a nivel mundial, las desigualdades siguen siendo importantes en todos los ámbitos más importantes de la vida social: salud, trabajo, educación, política. Algunos de los datos que aparecen a continuación son inequívocos: La tasa de actividad laboral entre los 25 y los 54 años es del 90% para los hombres y algo menos de dos tercios para las mujeres; Según las estadísticas de las Naciones Unidas sobre la trata de personas (Informe
Nuestra Señora de la Merced: el alma de la Pastoral Penitenciaria
Carta pastoral de Mario Iceta, Arzobispo de Burgos Queridos hermanos y hermanas: «Que la cárcel sea laboratorio de esperanza, no solo lugar de pena». Estas palabras del Papa Francisco, pronunciadas en su última visita al personal de la prisión romana Regina Coeli, nos recuerdan la festividad de Nuestra Señora de la Merced, patrona de las instituciones penitenciarias, que celebramos la próxima semana. Esta advocación mariana, que insta a trabajar en comunión para transformar los centros penitenciarios en lugares de redención y pone el foco de manera especial en los internos, sus familias y los trabajadores, evoca la misericordia de Dios. «Tú, oh Dios, haciendo maravillas, mostraste tu poder a los pueblos y con tu brazo has rescatado a los que estaban cautivos y esclavizados». Estas palabras del Salmo 76 fueron repetidas por san Pedro Nolasco, fundador de la Orden de Nuestra Señora de la Merced (los Mercedarios), poco antes de morir. Tenía 77 años y, en la primera mitad del siglo XIII, dejaba a sus espaldas un legado de gracia, compasión y perdón que da sentido a un apostolado que sigue transformando vidas rotas en hogares de luz y salvación. La vida de Pedro Nolasco, llamado para salvar vidas y a preservar la fe, marca el alfa y la omega de una orden religiosa que guarda un detalle sumamente especial: los mercedarios se comprometen con un cuarto voto, añadido a los tradicionales de pobreza, obediencia y castidad de las demás congregaciones, que es el de liberar a otros debilitados en la fe, aunque su vida corra peligro. El fundador, que llegó incluso a comprar esclavos para rescatarlos, jamás dudó en entregar su propia vida si fuera necesario, cumpliendo así ese cuarto voto que distingue a esta Congregación religiosa. Y así se lo hizo saber a todos y cada uno de los hermanos que decidían entrar a formar parte de la Orden. Y así lo hicieron, en aquellas épocas difíciles, ocupando el lugar de algún cautivo que estuviese en peligro de perder la vida y la fe, en caso de que el dinero no alcanzase a pagar por su liberación. Un gesto que hoy, en los tiempos en los que vivimos, interpelan nuestro ser cristiano y que, tal vez, sobrepasan nuestra razón. En los comienzos de este año 2023, la primera celebración del sacramento de la Confirmación que realicé fue precisamente en la cárcel. Todavía hoy recuerdo con especial cariño aquel encuentro, así como el rostro de quienes participaron en aquella celebración donde el Espíritu Santo inundó de luz y calor aquél lugar necesitado de esta presencia que conforta y llena de esperanza. La Pastoral Penitenciaria, que acompaña a las personas privadas de libertad y sus familias a través de diferentes talleres, encuentros y actividades formativas, sella un compromiso de acompañar a quienes atraviesan esos momentos difíciles que marcan la vida. Y ahora me refiero a vosotros, voluntarios que os entregáis a este servicio, porque sois un regalo que siempre está presente para los demás, que acompaña y sana las pobrezas personales y espirituales. Pedro Nolasco reconoció siempre a la Virgen María como la auténtica fundadora de la Orden Mercedaria. Le pedimos a la Virgen de la Merced, patrona de las instituciones penitenciarias, que nos enseñe a amar a su manera y a no claudicar ante las dificultades; para que siempre estemos dispuestos a visitar al Señor sin que sea necesario preguntarle cuándo le vimos enfermo o en la cárcel y fuimos a verle; porque Él ya ha dejado escrito en nuestros corazones el mandamiento de nuestras vidas: «En verdad os digo que cuanto hicisteis a unos de estos hermanos míos más pequeños, a mí me lo hicisteis» (Mt 25, 39-40). Con gran afecto, pido a Dios que os bendiga. + Mario Iceta Gavicagogeascoa Arzobispo de Burgos Consulta la memoria de la Pastoral penitenciaria 2023