Aqua fons vitae El Dicasterio para el Servicio del Desarrollo Humano Integral publica «Aqua fons vitae: Orientaciones sobre el Agua, símbolo del grito del pobre y del grito de la Tierra», como contribución a la reflexión sobre el tema. Este nuevo documento está enraizado en la Enseñanza Social de los Pontífices; y se inspira en el trabajo que miembros de las Iglesias nacionales y locales han venido realizando en varios países. «Agua» es un vocablo que llama la atención sobre varios desafíos para la familia humana. Cabe señalar que, aunque «todo está relacionado», como enseña el Papa Francisco (LS, nn. 16, 117), en este documento se describen tres aspectos o dimensiones del uso del agua: 1) el agua para uso humano; 2) el agua como recurso utilizado en muchas actividades humanas, especialmente en la agricultura y la industria; 3) el agua como superficie, es decir, los ríos, los acuíferos subterráneos, los lagos y, sobre todo, los mares y océanos. Para cada aspecto o dimensión, el documento presenta desafíos conexos y propuestas operativas para la sensibilización y el compromiso a nivel local. La parte final del documento ofrece una reflexión sobre la educación y la integridad. DESCARGA
Jornada Mundial del Migrante y el Refugiado 2023
Consulta en la agenda de tu diócesis los actos que se van a celebrar. El domingo 24 de septiembre a las 10:30 horas en la parroquia de Nuestra Señora de los Desamparados de Villaverde se celebrará una Eucaristía organizada por la Subcomisión de Migraciones de la Conferencia Episcopal, retransmitida por La 2 de TVE. El Mensaje del Papa Francisco para la 109ª Jornada Mundial del Migrante y Refugiado (JMMR) que se llevará a cabo el domingo 24 de septiembre de 2023 tendrá como lema: “Libres de elegir si migrar o quedarse”. En su mensaje el Papa Francisco recuerda que “Los migrantes escapan debido a la pobreza, al miedo, a la desesperación” y señala que algunas de las causas más visibles de la migración son “las persecuciones, las guerras, los fenómenos atmosféricos y la miseria”. En esta línea, el Santo Padre indica en el mensaje que “es necesario un esfuerzo conjunto de cada uno de los países y de la comunidad internacional para que se asegure a todos el derecho a no tener que emigrar, es decir, la posibilidad de vivir en paz y con dignidad en la propia tierra”. Asimismo, el Papa solicita “reconocer en el migrante no sólo un hermano o una hermana en dificultad, sino a Cristo mismo que llama a nuestra puerta” y añade que “mientras trabajamos para que toda migración pueda ser fruto de una decisión libre, estamos llamados a tener el máximo respeto por la dignidad de cada migrante”. “Dondequiera que decidamos construir nuestro futuro, en el país donde hemos nacido o en otro lugar, lo importante es que haya siempre allí una comunidad dispuesta a acoger, proteger, promover e integrar a todos, sin distinción y sin dejar a nadie fuera”, escribió el Papa Francisco. Comparte los materiales El Departamento de Migraciones ha preparado una serie de materiales que ponemos a vuestra disposición:
El Papa destacó la figura del beato venezolano José Gregorio Hernández Cisneros, el médico de los pobres
El papa Francisco ha querido dedicar la audiencia de este 13 de septiembre de 2023 a la figura del beato venezolano José Gregorio Hernández Cisneros. Laico a su pesar, puesto que su estado de salud no le permitió ordenarse, dedico toda su vida a los más débiles y a la paz. El beato Hernández Cisneros es conocido en su tierra como «el médico de los pobres». Destaca de él el Santo Padre que «en los pobres, en los enfermos, en los migrantes, en los que sufren, José Gregorio veía a Jesús». El beato estudió Medicina, guiado por su sensibilidad a las necesidades de los demás. Dice Francisco que «llegó a acoger la medicina como un sacerdocio». Pero, se pregunta el Papa, ¿de dónde venía a José Gregorio todo este entusiasmo, todo este celo? De la gracia de Dios. «Era un hombre de oración: cotidianamente participaba en la misa y recitaba el rosario. En la misa unía a la ofrenda de Jesús todo lo que vivía: llevaba a los enfermos y a los pobres que ayudaba, a sus estudiantes, las investigaciones que emprendía, los problemas que tenía en el corazón». Con el estallido de la Primera Guerra Mundial, José Gregorio se sintió llamado a ofrecer su vida por la paz. Quiso inmolarse por la paz en Europa, a pesar de que no era su continente. Cuando en junio de 1919 se entera de que se había firmado el tratado de paz, explica Francisco, «su ofrenda de paz ha sido acogida, y es como si él presagia que su tarea en la tierra se ha terminado». Esa mañana, continúa el Pontífice, «había ido a misa y entonces baja por la calle para llevar una medicina a un enfermo. Pero mientras atraviesa la calle, es atropellado por un vehículo; llevado al hospital, muere pronunciando el nombre de la Virgen». Ante este testimonio, ha concluido el papa Francisco la Audiencia, debemos preguntarnos: «yo, delante de Jesús presente en los pobres cerca de mí, frente a quien en el mundo sufre más, ¿cómo reacciono?¿hago algo o me quedo como espectador?» La figura del beato José Gregorio es de gran actualidad ante las grandes cuestiones de hoy. Pero el cristiano, insiste el Santo Padre, «no está llamado a hablar mal sino a ocuparse, a ensuciarse las manos (…) y después, a comprometerse no en chismorreos, sino a promover el bien, a construir la paz y la justicia en la verdad». Revista Ecclesia Además puedes ver
Jornadas de Pastoral con los gitanos: En familia, caminando en la fe
Toledo acoge, del 22 al 24 de septiembre, las XXXIV Jornadas nacionales de Pastoral con los Gitanos que organiza el departamento de Pastoral con los Gitanos con el tema, “En familia, caminando en la fe”. El encuentro se inaugura el viernes 22 de septiembre, a las 22.00 horas, con los saludos de bienvenida del obispo responsable, Mons. José Antonio Satué, y el director del departamento, José Emiliano Rodríguez. Para esa noche se ha organizado una velada familiar. La familia como base social y comunicativa del pueblo gitano El sábado 23 comienza la jornada con la intervención del periodista, Carlos Chevalier, para hablar sobre la familia como base social y comunicativa del pueblo gitano. Después tendrá lugar una Mesa redonda en la que se presentarán distintos testimonios. Será el moderador el delegado de Pastoral con los Gitanos en Cartagena, Antonio José Abellán. La sesión de la mañana se cerrará con el trabajo en grupos. Para la tarde del sábado se ha organizado un taller de Romanó, que impartirá el especialista en lengua romaní Carlos Muñoz Nieto. Y otro sobre Alabanza, que dirigirán Tote Barrera y Cristina Salcedo, fundadores de la Asociación Nunc Coepi y especialistas en nuevos métodos de evangelización. Para el último día, el domingo 24, se han programado dos sesiones de Godly Play, una para adultos y otras para jóvenes y pequeños.
Memoria de la Pastoral Penitenciaria 2022: «Nuestra razón de ser es la persona presa»
El departamento de Pastoral Penitenciaria hace pública su Memoria 2022 en la que ofrece los datos del trabajo realizado durante el año. Con ellos demuestra su compromiso y trabajo por la humanización de la vida de las personas privadas de libertad. La Memoria 2022 comienza con una presentación, seguida de los datos de las diócesis desglosados por temas; datos del Departamento de Pastoral Penitenciaria; encuentros y acciones formativas; y un anexo con las aportaciones escritas en fichas de información organizadas por zonas, diócesis y centros penitenciarios. ¡La persona en el centro! «¡La persona en el centro! Y su rostro, el de Jesús preso, porque “estuve en la cárcel yvinisteis a verme” (Mt. 25, 31). Descubrir en el preso al mismo Cristo preso, al mismo Jesúsnecesitado, al mismo Jesús abandonado en una cárcel». Esta es la conclusión del trabajo de la Pastoral Penitenciaria y que se refleja en la Memoria 2022, según destaca en la presentación el director director del departamento, Florencio Roselló. En este primer apartado, el director del Departamento subraya que mientras exista una sola persona presa, la Iglesia estará con ella en prisión. «Nuestra razón de ser es la persona presa», afirma en la introducción. «No hay Pastoral Penitenciaria -añade- que no tenga como centro al hombre y mujer en prisión. Sus necesidades, sus preocupaciones, sus angustias son las de la Iglesia en prisión. Sus sueños, sus ilusiones, sus esperanzas también son las nuestras, las de la Pastoral Penitenciaria«. Florenció Roselló indica que «para la Pastoral Penitenciaria, detrás de cada dato, hay vidas rotas, pero que hay que reparar, vidas caídas que hay que levantar, vidas truncadas que hay que enderezar, vidas machacadas que hay que restaurar, vidas presas que hay que liberar». En todas estas necesidades y urgencias está la Iglesia, con los datos que se reflejan en esta Memoria. Voluntarios, capellanes, congregaciones: por la humanización en la prisión Para poder cumplir el compromiso con todas las personas presas, en la Memoria visibilizan el compromiso de la Pastoral Penitenciaria que cuenta con 2.191 voluntarios; 158 capellanes; 1.000 colaboraciones, tanto desde parroquias, congregaciones, ONG y de particulares que ofrecen su ayuda a las personas privadas de libertad, con el compromiso de humanizar la vida de todas ellas desde la acción evangelizadora de la Iglesia. Además, llama la atención en esta Memoria 2022 la respuesta que desde la Pastoral Penitenciaria se da con los 1.065 programas para atender a los presos y presas: 357 en el área religiosa; 590 en el área social, que van aumentando cada año; y 118 programas destinados al área jurídica. También esta Memoria 2022, que ahora se presenta, destacan otros datos concretos como el peculio o ayuda económica que han recibido 11.696 personas en prisión o los 8.535 paquetes de ropa que beneficiaron a hombres y mujeres tanto de nuestro país como extranjeros. En cuanto a las prestaciones fuera de la prisión cabe recalcar las 85 casas de acogida que prestan su servicio a mujeres y hombres que no cuentan con apoyo al salir de esta dura realidad.
Mensaje de los obispos ante la Jornada Mundial de Oración por el Cuidado de la Creación
QUE LA JUSTICIA Y LA PAZ FLUYAN 1 de septiembre de 2023 Obispos de la Subcomisión Episcopal para la Acción Caritativa y Social El día 1 de septiembre celebramos la Jornada Mundial de Oración por el cuidado de la Creación bajo el lema “Que la justicia y la paz fluyan”. Ese día se inicia el Tiempo de la Creación, que finaliza el 4 de octubre, día de san Francisco de Asís. En su mensaje para esta Jornada, el papa Francisco nos regala esta bella imagen eclesial: “La Iglesia es una comunión de innumerables Iglesias locales, comunidades religiosas y asociaciones que se alimentan de la misma agua. Cada manantial añade su contribución única e insustituible, para que todas confluyan en el vasto océano del amor misericordioso de Dios. Como un río es fuente de vida para el ambiente que lo circunda, así nuestra Iglesia sinodal debe ser fuente de vida para la casa común y para todos aquellos que la habitan”[1]. Para lograr “que el derecho corra como el agua, y la justicia como un torrente inagotable” (Am 5, 24), se hace preciso responder a lo que San Juan Pablo II, ya en el año 2001 formulaba como conversión ecológica [2], que no es otra cosa que realizar “una renovación de nuestra relación con la creación, de modo que no la consideremos como un objeto del que aprovecharnos, sino por el contrario, la custodiemos como un don sagrado del Creador” [3]. Vivir este Tiempo de la Creación es vivir en ese convencimiento de que nuestras acciones son oportunidades de construir modos de existencia respetuosos con la preciosa obra de Dios que nos rodea y con los hermanos y hermanas que comparten con nosotros la casa común. La gozosa sobriedad a la que se nos llama no es otra cosa que saber vivir en comunión con las necesidades de los demás, convencidos de que la Tierra es suficiente para todos y en esa virtud de compartir nos felicitamos. Por eso, la conversión ecológica es un asunto de todos y cada uno de nosotros, no solo por urgencia planetaria, sino también como camino de plenitud, felicidad y sentido. Al igual que proponemos esa mirada personal hacia lo común, también somos conscientes de que existen, como dice el papa Francisco, “políticas económicas que favorecen riquezas escandalosas para unos pocos y condiciones de degradación para muchos” [4]. Estas acciones producen verdaderas deudas ecológicas que deben constituir el centro del debate público y que nos urgen a modificar estructuralmente nuestros modos de funcionar como sociedad. Es necesario habilitar medidas nuevas, valientes y audaces, que reorienten las decisiones y las iniciativas que nos afectan globalmente bajo el prisma de la justicia humana, la sostenibilidad global y la ecología integral. Queremos transmitir la necesidad de concienciarnos como creyentes del vínculo indisoluble entre el cuidado y la justicia, como únicos caminos de paz y, posiblemente, de felicidad. Los cristianos sabemos que el mensaje de Jesús es una Buena Noticia para todos, y que el deseo del Señor es que todas las personas tengan vida, y vida en abundancia (Jn 10,10). En el contexto y coyuntura histórica en la que hoy estamos, no nos cabe duda de que esa vida pasa por entender que detrás de gran parte del sufrimiento humano se intuye una cosmovisión utilitarista del mundo y de su riqueza. La sobreexplotación de los recursos conduce a un escenario de escasez y de pobreza, que se traduce en desastre y dolor para comunidades enteras de personas. Si la gloria de Dios es que el hombre viva (S. Ireneo), nosotros debemos favorecer el cuidado del hermano para ser cocreadores y partícipes de esa gloria divina. No habrá paz sin justicia. Cada rostro, víctima del deterioro de la creación no cuidada, es una acusación de pecado que tendremos que enfrentar como sociedad, y de lo que tendremos que dar razón a las futuras generaciones. La pregunta de Caín “¿Soy yo acaso el guardián de mi hermano?” (Gén 4, 9) tiene hoy sentido entre padres e hijos. Porque además de aquellos que ahora están en los márgenes de la historia, los grandes perdedores y las víctimas de este modo de explotar la Tierra que nos ha sido dada serán nuestros hijos. Nos unimos al clamor del papa Francisco y “levantamos la voz para detener esta injusticia hacia los pobres y hacia nuestros hijos, que sufrirán las peores consecuencias del cambio climático” [5]. La exigencia evangélica de fraternidad y solidaridad se cifra hoy en un nuevo modo de entender nuestra relación con el resto de los seres vivientes, expresión y belleza de Dios en el mundo. Por eso denunciamos las prácticas que atentan y pervierten el vínculo sagrado de las personas con el planeta. Un ejemplo es la realidad sangrante y doliente de la migración por causas climáticas. Poblaciones enteras, sometidas a condiciones de vida inequívocamente injustas, están pagando en sus vidas las transformaciones rápidas y extremas de los fenómenos naturales que aparecen por la emisión de gases con efecto invernadero. Esto nos causa gran dolor y lo denunciamos como una de las mayores injusticias de la historia. En nuestro país vemos que la gestión del agua está dibujando un futuro claro de carestía, escasez y conflicto. Con un clima cada vez más seco y caluroso, en determinados territorios va a ser imposible fijar población y pervivir. El agua que nos provee de vida es un bien común que debe ser preservado y compartido. Rogamos a los poderes públicos y a nuestros gobiernos que integren la mirada de lo comunitario, del valor intrínseco del agua y de sus múltiples ramificaciones en lo social, para el diseño de planes hidrológicos, agrícolas y de gestión que sean sostenibles y responsables con todas las dimensiones de este preciado recurso. No se puede hacer política con el agua de todos sin tener en cuenta a las personas y comunidades que enraízan sus historias y sus proyectos vitales en ella: desde la realidad rural de la España vaciada hasta la preservación de nuestros recursos hídricos y agroforestales. El agua y su manejo atraviesa todas estas dimensiones. Por eso pedimos
Jornada Mundial del Migrante y del Refugiado 2023: Mensaje de los Obispos
Libres para elegir si migrar o quedarse Mensaje de los obispos de la Subcomisiónde Migraciones y Movilidad Humana de la CEE La Jornada Mundial del Migrante y del Refugiado que se celebra este año el 24 de septiembre aborda este año las causas del aumento de los flujos migratorios en todo el mundo. Pone el foco sobre las condiciones necesarias que posibiliten a las personas ejercer en libertad su derecho a migrar o quedarse en sus países de origen. Es por eso que nos coloca en la necesidad de promover el “derecho a no migrar”. Así, se nos invita a acoger esta realidad, orar y reflexionar sobre ella desde los ojos misericordiosos de Dios. El Papa Francisco en su mensaje para esta Jornada señala que “entre las causas más visibles de las migraciones forzadas contemporáneas se encuentran las persecuciones, las guerras, los fenómenos atmosféricos y la miseria. Los migrantes escapan debido a la pobreza, al miedo, a la desesperación”. En verdad el planeta está debilitado por la excesiva explotación de sus recursos y desgastado por decenios de contaminación, la desigualdad crece al ritmo de la acumulación de riqueza en manos de una minoría en todos los países. Como Iglesia nos duelen estas heridas que afectan a tantas personas y hermanos nuestros y nos preguntamos qué estamos haciendo o qué debemos dejar de hacer, para globalizar la corresponsabilidad que garantice un desarrollo humano integral y sostenible para las próximas generaciones en todo el planeta. En sintonía con la reflexión del Papa Francisco y sus antecesores, consideramos algunas aportaciones constructivas aprendidas del caminar de la Iglesia Universal junto a los desplazados, migrantes y refugiados: Libres para quedarse En primer lugar, si las personas han de ser libres para elegir si migrar o quedarse en su tierra, es necesario garantizar condiciones de bienestar en las zonas de origen de los flujos migratorios. Tanto allí como aquí, los agentes sociales deberían realizar un mayor esfuerzo para poner fin a las injusticias económicas. La competitividad y la ley del más fuerte, que a menudo llevan a privar a los países más desfavorecidos de los recursos necesarios para su desarrollo, deberían dar paso a las ayudas económicas y a la condonación de las deudas, así como a la reducción de las sanciones internacionales que dificultan que los Estados brinden el apoyo adecuado a sus poblaciones. Sin olvidar la responsabilidad de sus gobernantes, llamados a ejercitar la buena política, transparente, honesta, con amplitud de miras y al servicio de todos, especialmente de los más vulnerables. Pero allí donde las circunstancias permitan elegir si migrar o quedarse, también se ha de garantizar que esa decisión sea informada y ponderada, para evitar que tantos hombres, mujeres y niños sean víctimas de ilusiones peligrosas o de traficantes sin escrúpulos. En esta línea, el Departamento de Migraciones trabaja en un proyecto internacional junto a las diócesis concernidas por la “Ruta atlántica” en África y Europa para promover una Guía de hospitalidad internacional y campañas de información en los países de origen o de tránsito. Libres de migrar Como dice Francisco “mientras trabajamos para que toda migración sea fruto de una decisión libre, estamos llamados a tener el máximo respeto por la dignidad de cada migrante; y esto significa acompañar y gobernar los flujos del mejor modo posible, construyendo puentes y no muros, ampliando los canales para una migración segura y regular”. En este sentido, compartimos algunos signos de esperanza de nuestra Iglesia que acompaña a quienes deciden migrar a nuestro país: 1.- En muchas parroquias, vida consagrada y otros espacios eclesiales vamos conformando transversalmente un “nosotros” integrador que promueve “Comunidades Acogedoras y Misioneras” donde crecer en la experiencia de Dios, en comunión y en participación. Para los católicos, cada migrante es “otro Cristo” porque el Señor Jesús se ha identificado con ellos (Mt 25). En esta línea estamos alentando en cada diócesis, la constitución de Mesas de Migraciones que coordinen y promuevan esta acogida, promoción integral e inclusión pastoral y social. 2.- Son muchas las personas en parroquias, vida consagrada, Cáritas y otras realidades eclesiales, trabajando en la pastoral con migrantes en contextos bien diferentes de nuestro país. Ellos contribuyen a encarnar el rostro de una Iglesia samaritana y que develan el rostro del Dios de Jesús en los migrantes. También crece la implicación de los migrantes luchando por el reconocimiento de su “plena ciudadanía” junto a quienes los acompañan dentro o fuera de la Iglesia. 3.- Se ha propuesto a las diócesis los “Corredores de hospitalidad” para promover la espiritualidad y la cultura de la hospitalidad, el patrocinio comunitario y la solidaridad interdiocesana. Este es un proyecto que debiera interpelar a las diferentes administraciones públicas del Estado a implicarse en una solidaridad entre territorios que permita el tránsito voluntario y el acompañamiento de jóvenes extutelados y otros colectivos vulnerables desde Canarias a la Península o hacia otros países. 3.- Conectando con otros desafíos de nuestro país, hemos descubierto las oportunidades del mundo rural, queremos contribuir a cuidarlo favoreciendo la revitalización de los pueblos y sus parroquias. La Mesa del Mundo Rural se ofrece para contribuir al arraigo de familias migradas y al futuro de los pueblos y del campo. Fomenta la creatividad y el trabajo en red a favor de una repoblación sostenible. 4.- La experiencia de estos últimos años constata la diversidad cultural que configura un nuevo rostro del Pueblo de Dios y de la sociedad en España, nos hace decir que los migrantes son condición de futuro de nuestra Iglesia. Y también para esta sociedad que esperamos no se conforme con el invierno demográfico ni se deje contaminar por actitudes o comportamientos racistas a nivel individual o estructural. Siempre diremos no al racismo. Hemos de cultivar una espiritualidad de la hospitalidad y seguir dando a conocer la Enseñanza Social de la Iglesia. En coherencia con ese magisterio social, la Iglesia aboga por políticas, leyes y buenas prácticas a nivel europeo y nacional, que contribuyan a facilitar los permisos de trabajo y residencia de las personas migrantes, regularizar su situación administrativa y el acceso a una vivienda digna. Consideramos que es
La Pastoral Penitenciaria, protagonista en la JMJ23
De todos es sabido el cariño y cuidado que tiene el papa Francisco por el mundo de la cárcel. «¿Y por qué yo no?» se ha preguntado en numerosas ocasiones. También en Lisboa la Pastoral Penitenciaria tendrá un papel protagonista. La diócesis de Alcalá de Henares, «acercará» a los presos a la JMJ23 Mediodía COPE: Cerca de 400 jóvenes se han apuntado a la peregrinación organizada por la Diócesis de Alcalá de Henares. El coordinador es David Calahorra, de 32 años y sacerdote encargado en esta diócesis de la pastoral juvenil que nos ha contado los preparativos para ir a Lisboa que comenzaron con una jornada diocesana y un encuentro en el mes de mayo para difundir la JMJ… «Nosotros somos cinco jóvenes voluntarios y vamos los martes y los viernes a ayudar, desde mayo comenzamos este taller de pulseras», así lo ha contado Claudia Anta hoy en Mediodía COPE. «Para ellos al final, estaban emocionados porque veían que contábamos con ellos«, así lo ha contado Claudia Anta hoy en Mediodía COPE. «Nosotros tuvimos ya encuentro con ellos de jóvenes y les regalamos una camiseta de la JMJ, también pulsera y de Lisboa les traeremos algo, lo que más nos piden son rosarios«, así lo ha contado Claudia Anta hoy en Mediodía COPE. «Yo nunca he ido a una JMJ y me dicen que es muy impactante ver a tantos jóvenes movilizados para ver al Papa y rezar a Dios», así lo ha contado Claudia Anta hoy en Mediodía COPE. Claudia Anta y David Rodríguez, dos jóvenes de Alcalá de Henares que estarán en la Jornada Mundial de la Juventud con esta bonita iniciativa desde el mundo de las prisiones. «Nos han puesto bastante facilidades desde la cárcel y a ellos también les encanta ver a los jóvenes haciendo movimiento y estando activos«, ha dicho David. 18 parroquias portuguesas acogerán a los jóvenes, esperanzados por el trato que están recibiendo en los preparativos y que nos cuentan también qué llevarán en la mochila. Algunos jóvenes que estarán en Lisboa y forman parte de la delegación de juventud del obispado de Alcalá de Henares han puesto en marcha una iniciativa para hacer presentes en la capital lusa a otros jóvenes, que no podrán ir, porque se encuentran en prisión. Claudia Anta es una de las participantes en esta iniciativa y ha hablado de su experiencia en Mediodía COPE: «Desde el centro penitenciario pedían un taller de pulseras. Se nos ocurrió aprovechar esa idea para que esos 50 jóvenes que tenemos en prisión, hiciesen una pulsera para cada joven que va a acudir con la diócesis de Alcalá de Henares a la JMJ». Claudia Anta y David Rodríguez, dos jóvenes de Alcalá de Henares que estarán en la Jornada Mundial de la Juventud con esta bonita iniciativa desde el mundo de las prisiones. «Nos han puesto bastante facilidades desde la cárcel y a ellos también les encanta ver a los jóvenes haciendo movimiento y estando activos«, Lee y escucha la noticia en su fuente original: Mediodía COPE También te puede interesar Alfa y Omega: Portugal decreta indultos y amnistías para jóvenes presos por la JMJ Los presos que hicieron los confesionarios de la JMJ de Lisboa: «Pongo mi esfuerzo, amor y dedicación» Lisboa2023.org: Confesionarios construidos por hombres «capaces»
30 de Julio, Día Mundial contra la Trata de Personas 2023
“Llegar a todas las víctimas de trata de personas, sin dejar a nadie atrás” Naciones Unidas, con motivo del Día Mundial contra la Trata de Personas, nos invita a no dejar a nadie atrás, a visibilizar una realidad oculta, estar atentos y dotarnos de las herramientas adecuadas para llegar a todas las víctimas y que nadie quede atrás. Son muchas las dificultades que obstaculizan este ambicioso reto, pero no imposible. En esta gran comunidad que somos, toda persona puede aportar. Todos y todas somos necesarios para llegar a quienes son víctimas de trata o pueden llegar a serlo, cuya dignidad está siendo agraviada y cuyos derechos fundamentales están siendo vulnerados. Como Iglesia, estamos llamados a defender siempre la dignidad de todo ser humano. Para llegar a las víctimas también es necesario romper con la cultura de la indiferencia y fomentar la cultura del cuidado y del encuentro. El papa Francisco insiste mucho en esta cuestión. Somos responsables de nuestros hermanos y hermanas, no podemos mirar para otro lado. El mensaje para la Jornada Mundial de Oración y Reflexión contra la Trata, que celebramos el 8 de febrero, memoria litúrgica de Santa Josefina Bakhita, nos proponía para este año cuatro acciones y un modo muy concreto de llevarlas a cabo. La primera de ellas era “caminar con ojos abiertos para RECONOCER procesos que llevan a millones de personas, especialmente gente joven, a la explotación y la trata de personas”. Nos hacemos eco de este llamamiento de la Iglesia a caminar con esta actitud que, como el buen samaritano, nos permita ver y reconocer, para que nadie quede atrás y juntos podemos llegar a todas las víctimas. Departamento de Trata de Personas de la CEE