Nuevamente la tragedia ha afectado a la gente marinera. Sobre las 14:00 horas del día de ayer, jueves 17 de junio, el cerquero de Portosín «Sempre Güeto» volcó con diez tripulantes a bordo a 2,2 millas de San Andrés de Teixido, cerca de Cedeira, A Coruña, cuando regresaban de faenar en la costa del Cantábrico, ocho marineros fueron rescatados con vida y otros dos perecieron en el naufragio. Encomendamos hoy a la gran misericordia del buen Padre Dios las vidas de estos hijos que han pagado con su vida el duro ejercicio de la noble profesión de las gentes de la mar en estos tiempos de crisis. Un recuerdo en las fiestas del Carmen de Portosín Portosín canta todos los años en la fiesta de la Virgen del Carmen, en memoria de todos los marineros náufragos la «Salve Mariñeira» para pedirle a la Virgen su protección. Y a continuación, los barcos, decorados, salen en procesión por la ría tras el barco que tiene el honor de encabezar cada año la imagen de la Virgen del Carmen. Este año, con la «Salve Mariñeira» encomendaremos de nuevo a estos dos marineros fallecidos. Una vez más pedimos para sus familias la máxima protección social posible a la vez que recordamos a toda la sociedad la dureza del trabajo de los hombres del Mar, con jornadas largas y difíciles, siempre con la incertidumbre del tiempo, siempre con la angustia de “los golpes del mar”. Contad con la oración de todo el Apostolado del Mar, con la de sus responsables y con la de toda la Iglesia. + Mon. Luis Quinteiro Fiuza, obispo de Tui-Vigo y promotor «Stella maris» (Apostolado del Mar)Subcomisión Episcopal para las Migraciones y la Movilidad humana
Nota de los obispos de Migraciones ante el Día Mundial de los Refugiados
Nota de los obispos de la Subcomisión Episcopalpara las Migraciones y movilidad humana Desde el año 2001, la Asamblea General de las Naciones Unidas acordó que cada 20 de junio fuera el Día Mundial de los Refugiados. Con este motivo, los obispos de la Subcomisión para las Migraciones y movilidad humana de la Conferencia Episcopal Española queremos llamar la atención sobre este colectivo de población de más de 30 millones de personas, y que es uno de los más afectados por las consecuencias derivadas de la crisis del coronavirus. En cada continente millones de familias y personas se ven obligadas a huir, entre otros tantos peligros, del hambre, la guerra, la pobreza y la explotación, con el anhelo de buscar un lugar seguro donde poder construir una vida mejor para ellos y sus seres queridos. Retos que plantea el Papa ante las migraciones Acogemos las justas demandas de estas personas que llaman a nuestras puertas, y a quienes en este momento acompañamos desde las parroquias y otras entidades, sobre todo cuando lamentablemente quedan fuera de los dispositivos de acogida y viviendo con graves incertidumbres legales. En esta jornada invitamos a todos a buscar con urgencia vías eficaces, solidarias y creativas para acoger los retos que el Papa Francisco lanza con el fin de atender a quienes escapan de las graves crisis humanitarias: “Incrementar y simplificar la concesión de visados, adoptar programas de patrocinio privado y comunitario, abrir corredores humanitarios para los refugiados más vulnerables, ofrecer un alojamiento adecuado y decoroso, garantizar la seguridad personal y el acceso a los servicios básicos, asegurar asistencia consular, el derecho a tener siempre consigo los documentos personales de identidad, un acceso equitativo a la justicia, la posibilidad de abrir cuentas bancarias y la garantía de lo básico para la subsistencia vital, darles la posibilidad de movimiento y la posibilidad de trabajar, proteger a los menores de edad y asegurarles el acceso regular a la educación, prever programas de custodia temporal o de acogida, garantizar la libertad religiosa, promover la inserción social, favorecer la reagrupación familiar y preparar a las comunidades para los procesos integrativos” (FT n. 130).
Fallecimiento de D. Mario Riboldi, evangelizador del pueblo gitano
La pastoral con los gitanos a nivel internacional está de luto por la marcha al cielo con Dios Padre de nuestro querido sacerdote D. Mario Riboldi, que falleció a sus 92 años, el pasado miércoles en Roma, después de una larga trayectoria sacerdotal viviendo como nómada, desde su roulotte en los campamentos gitanos de Italia junto a sus compañeros de comunidad P. Luigi y D. Massimo. Todos los que lo hemos conocido: sacerdotes, delegados y agentes de pastoral, hemos aprendido mucho de su entrega, humildad y tesón en pro de la evangelización de nuestros hermanos gitanos. Quisiéramos darle las gracias por haber tenido tanta dedicación y amor al pueblo gitano, hasta el punto de llegar a hacerse uno con ellos. Gitano con los gitanos, de rostro enjuto, siempre lo vi vestido igual, de negro y con sombrero de copa negro. Sólo le preocupó la santidad de los gitanos, relata D. Fernando Jordán, delegado de pastoral gitana de la diócesis de Jaca. Bien lo describe D. Sergio Rodríguez, vicerrector de la Universidad Abat Oliva de Barcelona, diciendo que la perspicacia, la constancia y la humildad eran las tres principales actitudes de D. Mario Riboldi. Suya fue la idea de organizar la primera peregrinación internacional a Pomezia (Italia) en 1965, o de impulsar la causa de beatificación del “Pelé”, en 1997. En medio queda el impulso de las peregrinaciones internacionales a Saintes- Maries-de-la-Mer y de los encuentros internacionales del Comité Catholique International pour les Tsiganes. Era un habitual de las Jornadas de Pastoral Gitana desde 1986. Allá donde hubiera vocaciones gitanas estaba D. Mario Riboldi para conocerlas y animarlas. Testigo de este acompañamiento a los gitanos es D. Antonio Heredia, sacerdote gitano de la diócesis de Granada y antiguo director de pastoral con los gitanos, quien nos dice: “Agradezco a D. Mario su acompañamiento desde que se enteró de mi proceso vocacional al ministerio sacerdotal”. Propulsor de la beatificación de Ceferino Giménez Malla, El Pelé, no paró hasta conseguirla, como decía Belén Carreras, anterior directora de pastoral con los gitanos, “D. Mario nos envía tantos escritos, estampas, rosarios del beato Ceferino, en su afán por difundir su figura, que nos interpela a los que tenemos una responsabilidad como agentes de pastoral gitana de España”. También tuvo la gracia de poder seguir atento la beatificación de Emilia “la Canastera” y con la fragilidad de su avanzada edad no dejó de asistir a su celebración, viajando a la diócesis de Almería. En la parroquia de S. Francisco de Asís de Barbastro está la capilla dedicada a este beato gitano, gracias al trabajo y devoción de su párroco, D. José María Garanto, que en paz descanse, que lo hizo posible. Y a dicha parroquia D. Mario peregrinaba año tras año. Estamos seguros, tomando las palabras de D. José María Ferrer, párroco de S. Francisco de Asís, que el beato Ceferino, “El Pelé”, ya le habrá dicho a Dios “anda, ábrele las puertas del cielo a don Mario y dale un abrazo de esos de amor de eternidad”. GRACIAS, PADRE MARIO. José Emiliano Rodríguez Amador Director del Departamento para la Pastoral con los Gitanos. Subcomisión Episcopal para las Migraciones y movilidad humana.
Comienza el encuentro de pastoral penitenciaria
Los próximos 7 y 8 de junio el departamento de pastoral penitenciaria de la CEE, que pertenece a la Subcomisión Episcopal para la Acción Caritativa y Social, celebra el XXIV Encuentro de juristas y pastoral penitenciaria, bajo el título «Colectivos vulnerables en prisión. La defensa de sus derechos». El obispo auxiliar de Madrid, Mons. José Cobo, responsable de la Pastoral Penitenciaria, presentará estas Jornadas. La limitación de los derechos de los presos La limitación de los derechos de los presos en tiempo de pandemia; las personas mayores o enfermas graves en prisión o la realidad de las mujeres, serán los principales temas de estudio. La Subcomisión Episcopal para la Acción Caritativa y Social organiza estas jornadas desde la sede de la Conferencia Episcopal Española de manera online.
«Cada vez que lo hicisteis con uno de estos, mis hermanos más pequeños, conmigo lo hicisteis» (Mt 25, 40)
Festividad del Corpus Christi, día de la Caridad 2021 En este tiempo de pandemia, con la convicción de que el Señor camina con nosotros, celebramos la Solemnidad del Corpus Christi, el Día de la Caridad, en el que estamos haciendo de las dificultades del momento una gran oportunidad para tocar las llagas de Cristo y descubrir que, detrás de sus heridas, encontramos el dolor y sufrimiento de nuestros hermanos abriéndonos al misterio de Cristo crucificado y resucitado donde resplandece la gloria de Dios. Dios no deja jamás de estar a nuestro lado cumpliendo su promesa: «Yo estaré con vosotros todos los días hasta el fin de los tiempos» (Mt 28, 20). Estos “tiempos recios”, donde se necesitan amigos fuertes de Dios, invitan a recuperar el sentido de nuestra vida sabiéndonos frágiles y necesitados de salvación. Una necesidad que se hace concreta en la vida de cada día, en la projimidad, en la cercanía, en la fraternidad y en la esperanza cristiana que brotan de la Eucaristía. En estos tiempos singulares en los que se están tomando iniciativas excepcionales para evitar y detener el contagio de un virus trágicamente mortal, todos percibimos cómo se hacen esfuerzos en muchos lugares de nuestra sociedad para proteger a las personas, a las familias, incluso a las diversas realidades laborales, de los tragicos zarandeos que han herido especialmente a los vulnerables y más empobrecidos, abriendo, así, caminos a la esperanza. En todas esas acciones vamos aprendiendo a hacernos prójimos, hermanos y hermanas. Como discípulos queremos aprender de forma nueva que es a Cristo a quien se lo estamos haciendo, y Él siempre nos responde con su acogida e infinita misericordia. Entrega Estar cerca de los pobres, los más vulnerables, los niños, los enfermos, los discapacitados, los ancianos, los tristes y solos, los agobiados por la pesadumbre de la existencia nos cansa, bien por lo abrumador y desbordante de tantas situaciones, bien por la fragilidad que nos descubren en cada uno, bien porque nos enfrentan a nuestra debilidad. A este respecto encontramos aliento en las palabras de san Manuel González: «En la Eucaristía, está el Corazón incansablemente misericordioso, que a cada quejido de nuestros labios y a cada lágrima de nuestros ojos… responde – ¡estad ciertos! – con un latido de infinita compasión» (Un corazón hecho Eucaristía, n 107). La Eucaristía nos ofrece el don de poder amasar de forma inseparable la caridad y la vida de los pobres. ¿Cómo vivir la Eucaristía sin estar cerca de aquellos más hambrientos , de aquellos con quienes Cristo se identifica al tener hambre, sed, estar desnudo, enfermo o en la cárcel? (Mt 25, 31-46). En esta unión descubrimos la esencia de la dignidad humana que cobra sentido al enraizarse en el mismo Jesucristo. Él, por medio del amor hecho servicio hasta el extremo, ofreciendo su vida, ha llevado a plenitud el valor de la dignidad humana haciéndonos hermanos y adentrándonos en el misterio de la donación. Esta caridad, corazón de nuestra fe y de la propia solemnidad del Corpus Christi, nos lleva a poner en las manos del Dios, que nos ha amado tanto que nos ha entregado a su propio Hijo, todo lo que somos y lo que tenemos, especialmente nuestras pobrezas y fragilidades y nos mueve al amor fraterno, pues «cerrar los ojos ante el prójimo nos convierte también en ciegos ante Dios» (Deus caritas est, 16). Ante el Cuerpo de Cristo tomamos conciencia de que es tiempo de potenciar la capilaridad en los pueblos, barrios y ciudades para cuidar y acompañar tanto sufrimiento. Así nos exhorta el papa Francisco: El servicio es, «en gran parte, cuidar la fragilidad. Servir significa cuidar a los frágiles de nuestras familias, de nuestra sociedad, de nuestro pueblo […] El servicio siempre mira el rostro del hermano, toca su carne, siente su projimidad y hasta en algunos casos la «padece» y busca la promoción del hermano» (Fratelli tutti, 115). Fraternidad La pandemia está dejando tras de sí muchas vidas rotas y profundas heridas que, sin embargo, están siendo cicatrizadas gracias al fomento de los lazos de colaboración, ayuda mutua y redes comunitarias que brotan de la fraternidad en una comunidad que sostiene. «He ahí un hermoso secreto para soñar y hacer de nuestra vida una hermosa aventura. Nadie puede pelear la vida aisladamente […] Se necesita una comunidad que lo sostenga, que nos ayude y en la que nos ayudemos unos a otros a mirar hacia delante. ¡Qué importante es soñar juntos!» (Fratelli tutti, 8). De estas palabras del Papa son testigos, durante las veinticuatro horas del día, los discípulos misioneros de Jesucristo en Cáritas, las personas que hacen posible el servicio de la caridad en las parroquias o en otras instituciones caritativas de la Iglesia. Los obispos reconocemos y agradecemos este servicio generoso, al tiempo que animamos a que sean muchos más los cristianos que se comprometan con los más pobres y excluidos de nuestra sociedad. Cáritas, con sus trabajadores y equipos de voluntarios, hace cada mañana que las fronteras y los muros se concreten en la dimensión universal de la caridad: «Al amor no le importa si el hermano herido es de aquí o es de allá. Porque es el amor que rompe las cadenas que nos aíslan y separan, tendiendo puentes; amor que nos permite construir una gran familia donde todos podamos sentirnos en casa […] Amor que sabe de compasión y de dignidad» (Fratelli tutti, 62). Creemos en el Dios que se hace carne y se presenta como compañero de viaje. Él atraviesa la vida de cada pueblo, ciudad, hospital, escuela o centro de trabajo. Y lo hace por medio de sus discípulos, de los pobres y víctimas de esta crisis. Aunque este año no salgamos por las calles acompañando al Señor sacramentado en procesión, proclamemos nuestra fe y hagamos de nuestras parroquias, comunidades, oratorios y de nosotros mismos, custodias del Cristo que comulgamos como expresión de nuestro amor agradecido y fuente de bendición para muchos. Adoración En el contexto de esta pandemia, el día del Corpus Christi, día
Webinar: la hospitalidad en la pastoral del turismo
El Departamento de Pastoral de Turismo dentro de la Subcomisión Episcopal de Migraciones y Movilidad Humana organiza el webinar de Formación para Agentes de Pastoral del Turismo el próximo 12 de junio. Bajo el lema, «Nos alegra recibirte en tu casa», se centrará en la hospitalidad que se desarrolla en la pastoral del turismo. El acto se desarrollará a través de la plataforma Zoom. Consultar programa
Domingo 4 de julio, Jornada de responsabilidad en el tráfico
La figura del buen samaritano como ejemplo para la responsabilidad en la carretera. Así lo propone el departamento de Pastoral de la Carretera, que cada año, en torno a la fiesta de san Cristóbal, patrono de los conductores, y coincidiendo con el inicio de los desplazamientos veraniegos de vacaciones, celebra la Jornada de responsabilidad en el tráfico. Este año será el domingo 4 de julio con el lema, «Cuida de él. Buenos samaritanos en el camino» ¿Cuál es el mensaje de los obispos? «Ser buen samaritano es hacer de la carretera una arteria de vida, de seguridad vial, de trabajo, de comunicación, de encuentro fraterno, de riqueza cultural y económica. Un espacio para vivir el cuidado y el gozo de la familia y de los amigos» argumentan los obispos de la Subcomisión Episcopal para las Migraciones y la Movilidad humana en el mensaje para esta Jornada. Además, en este año dedicado a la familia y a San José, recuerdan de manera especial que son muchas las familias enteras que viajan en el mismo vehículo para pasar juntos unos días de vacaciones, visitar a los parientes o sencillamente salir a pasar un día feliz en el campo. Estas circunstancias, «exigen al conductor la máxima atención y responsabilidad en la carretera», precisan. Agradecimiento a los transportistas por su trabajo durante la pandemia Pero en este mensaje no falta el recuerdo agradecido a los transportistas: «Dejamos constancia y gratitud de parte de la Iglesia en España del buen trabajo realizado por los transportistas durante el confinamiento, que, no obstante las muchas dificultades personales, en todo momento, con sentido de la responsabilidad, lograron abastecer al grande y pequeño comercio de todo lo necesario para la población. Tampoco olvidamos el gran esfuerzo de los sanitarios y ambulancias para intentar salvar vidas, pues, como dice el papa Francisco: «En la pandemia hace falta actuar como buen samaritano». Materiales disponibles
Comunicado sobre la situación en Ceuta y Melilla
El Departamento de Migraciones de la CEE acoge con preocupación la situación que se está produciendo en Ceuta y Melilla. Apelando al valor supremo de la vida y la dignidad humana, recuerda que la desesperación y el empobrecimiento de muchas familias y menores no puede ni debe ser utilizado por ningún Estado para instrumentalizar con fines políticos las legítimas aspiraciones de estas personas. «La mejor política puesta al servicio del bien común» Muestra su solidaridad con las diócesis de Cádiz y Ceuta y Málaga y Melilla, de reconocida trayectoria en la atención y acogida a migrantes, así como con las necesarias iniciativas en ambas ciudades autónomas, para acoger integralmente y custodiar los derechos de las personas migrantes, especialmente de los menores. Invita a mantener actitudes de convivencia pacífica y reclama a todos los niveles, “la mejor política puesta al servicio del bien común” (Fratelli tutti, 154). D. José Cobo, obispo auxiliar de MadridObispo responsable delDepartamento de Migraciones de la CEE Xabier Gómez OPDirector del Departamento de Migraciones CEE
Pascua del Enfermo, el 9 de mayo
La Iglesia en España celebra el 9 de mayo la Pascua del enfermo. Este año bajo el lema «Cuidémonos mutuamente». El pasado 11 de febrero, festividad de Nuestra Señora de Lourdes, se celebró la Jornada Mundial del Enfermo. El departamento de Pastoral de la Salud, dentro de la Subcomisión Episcopal de Acción Caritativa y Social, ha editado los materiales para esta Campaña que en España tiene dos momentos: el 11 de febrero, es el Día del enfermo, de carácter mundial. El mensaje del Papa Francisco, destaca la importancia de este momento para brindar una atención especial a las personas enfermas y a quienes cuidan de ellas, tanto en los lugares destinados a su asistencia como en el seno de las familias y las comunidades. En particular, señala, a las personas que sufren en todo el mundo la pandemia del coronavirus, así como a los más pobres y marginados. Carteles en castellano, gallego, catalán y euskera Otros materiales de la Jornada Mundial del Enfermo