El papa nos invita a compartir nuestra mesa con los pobres La Jornada Mundial de los Pobres, signo fecundo de la misericordia del Padre, llega por séptima vez para apoyar el camino de nuestras comunidades. Es una cita que la Iglesia va arraigando poco a poco en su pastoral, para descubrir cada vez más el contenido central del Evangelio MENSAJE DEL SANTO PADRE FRANCISCO VII JORNADA MUNDIAL DE LOS POBRES Domingo XXXIII del Tiempo Ordinario19 de noviembre de 2023 «No apartes tu rostro del pobre» (Tb 4,7) 1. La Jornada Mundial de los Pobres, signo fecundo de la misericordia del Padre, llega por séptima vez para apoyar el camino de nuestras comunidades. Es una cita que la Iglesia va arraigando poco a poco en su pastoral, para descubrir cada vez más el contenido central del Evangelio. Cada día nos comprometemos a acoger a los pobres, pero esto no basta. Un río de pobreza atraviesa nuestras ciudades y se hace cada vez más grande hasta desbordarse; ese río parece arrastrarnos, tanto que el grito de nuestros hermanos y hermanas que piden ayuda, apoyo y solidaridad se hace cada vez más fuerte. Por eso, el domingo anterior a la fiesta de Jesucristo, Rey del Universo, nos reunimos en torno a su Mesa para recibir de Él, una vez más, el don y el compromiso de vivir la pobreza y de servir a los pobres. «No apartes tu rostro del pobre»(Tb 4,7). Esta Palabra nos ayuda a captar la esencia de nuestro testimonio. Detenernos en el Libro de Tobías, un texto poco conocido del Antiguo Testamento, fascinante y rico en sabiduría, nos permitirá adentrarnos mejor en lo que el autor sagrado desea transmitir. Ante nosotros se despliega una escena de la vida familiar: un padre, Tobit, despide a su hijo Tobías, que está a punto de emprender un largo viaje. El anciano teme no volver a ver a su hijo y por ello le deja su “testamento espiritual”. Tobit había sido deportado a Nínive y se había quedado ciego, por lo que era doblemente pobre, pero siempre había tenido una certeza, expresada en el nombre que lleva: “El Señor ha sido mi bien”. Este hombre, que siempre confió en el Señor, como buen padre no desea tanto dejarle a su hijo algún bien material, cuanto el testimonio del camino a seguir en la vida, por eso le dice: «Acuérdate del Señor todos los días de tu vida, hijo mío, y no peques deliberadamente ni quebrantes sus mandamientos. Realiza obras de justicia todos los días de tu vida y no sigas los caminos de la injusticia» (4,5). 2. Como se puede apreciar inmediatamente, lo que el anciano Tobit pide a su hijo que recuerde no se limita a un simple acto de memoria o a una oración dirigida a Dios. Se refiere a gestos concretos que consisten en hacer buenas obras y vivir con justicia. La exhortación se hace aún más específica: a todos los que practican la justicia, «da limosna de tus bienes y no lo hagas de mala gana» (4,7). Las palabras de este sabio anciano no dejan de sorprendernos. En efecto, no olvidemos que Tobit había perdido la vista precisamente después de realizar un acto de misericordia. Como él mismo cuenta, su vida desde joven estuvo dedicada a hacer obras de caridad: «Hice muchas limosnas a mis hermanos y a mis compatriotas deportados conmigo a Nínive, en el país de los Asirios. […] Daba mi pan a los hambrientos, vestía a los que estaban desnudos y enterraba a mis compatriotas, cuando veía que sus cadáveres eran arrojados por encima de las murallas de Nínive» (1,3.17). Por su testimonio de caridad, el rey lo había privado de todos sus bienes, dejándolo completamente pobre. Pero el Señor aún lo necesitaba; habiendo recuperado su puesto como administrador, no tuvo miedo de continuar con su estilo de vida. Escuchemos su relato, que también nos habla hoy a nosotros: «En nuestra fiesta de Pentecostés, que es la santa fiesta de las siete Semanas, me prepararon una buena comida y yo me dispuse a comer. Cuando me encontré con la mesa llena de manjares, le dije a mi hijo Tobías: “Hijo mío, ve a buscar entre nuestros hermanos deportados en Nínive a algún pobre que se acuerde de todo corazón del Señor, y tráelo para que comparta mi comida. Yo esperaré hasta que tú vuelvas”» (2,1-2). Sería muy significativo si, en la Jornada de los Pobres, esta preocupación de Tobit fuera también la nuestra. Invitar a compartir el almuerzo dominical, después de haber compartido la Mesa eucarística. La Eucaristía celebrada sería realmente criterio de comunión. Por otra parte, si en torno al altar somos conscientes de que todos somos hermanos y hermanas, ¡cuánto más visible sería esta fraternidad compartiendo la comida festiva con quien carece de lo necesario! Tobías hizo como le había dicho su padre, pero regresó con la noticia de que habían asesinado a un pobre y lo habían abandonado en medio de la plaza. Sin vacilar, el anciano Tobit se levantó de la mesa y fue a enterrar a aquel hombre. Al volver a su casa, cansado, se durmió en el patio; sobre los ojos le cayó estiércol de unos pájaros y se quedó ciego (cf. 2,1-10). Ironía de la suerte: haces un gesto de caridad y te sucede una desgracia. El hecho nos lleva a pensar así; pero la fe nos enseña a ir más en profundidad. La ceguera de Tobit será su fuerza para reconocer aún mejor las numerosas formas de pobreza que le rodeaban. Y el Señor se encargará a su tiempo de restituir al anciano padre la vista y la alegría de volver a ver a su hijo Tobías. Cuando llegó ese día, Tobit «lo abrazó llorando y le dijo: “¡Te veo, hijo mío, luz de mis ojos!”. Y añadió: “¡Bendito sea Dios! ¡Bendito sea su gran Nombre! ¡Benditos sean todos sus santos ángeles! ¡Que su gran Nombre esté sobre nosotros! Benditos sean los ángeles por todos los siglos! Porque él me había herido, pero
El papa en Marsella: No podemos resignarnos a ver seres humanos tratados como mercancía
Momento de recogimiento con los líderes religiosos cerca del Memorial dedicado a los marineros y migrantes perdidos en el mar
El Papa destacó la figura del beato venezolano José Gregorio Hernández Cisneros, el médico de los pobres
El papa Francisco ha querido dedicar la audiencia de este 13 de septiembre de 2023 a la figura del beato venezolano José Gregorio Hernández Cisneros. Laico a su pesar, puesto que su estado de salud no le permitió ordenarse, dedico toda su vida a los más débiles y a la paz. El beato Hernández Cisneros es conocido en su tierra como «el médico de los pobres». Destaca de él el Santo Padre que «en los pobres, en los enfermos, en los migrantes, en los que sufren, José Gregorio veía a Jesús». El beato estudió Medicina, guiado por su sensibilidad a las necesidades de los demás. Dice Francisco que «llegó a acoger la medicina como un sacerdocio». Pero, se pregunta el Papa, ¿de dónde venía a José Gregorio todo este entusiasmo, todo este celo? De la gracia de Dios. «Era un hombre de oración: cotidianamente participaba en la misa y recitaba el rosario. En la misa unía a la ofrenda de Jesús todo lo que vivía: llevaba a los enfermos y a los pobres que ayudaba, a sus estudiantes, las investigaciones que emprendía, los problemas que tenía en el corazón». Con el estallido de la Primera Guerra Mundial, José Gregorio se sintió llamado a ofrecer su vida por la paz. Quiso inmolarse por la paz en Europa, a pesar de que no era su continente. Cuando en junio de 1919 se entera de que se había firmado el tratado de paz, explica Francisco, «su ofrenda de paz ha sido acogida, y es como si él presagia que su tarea en la tierra se ha terminado». Esa mañana, continúa el Pontífice, «había ido a misa y entonces baja por la calle para llevar una medicina a un enfermo. Pero mientras atraviesa la calle, es atropellado por un vehículo; llevado al hospital, muere pronunciando el nombre de la Virgen». Ante este testimonio, ha concluido el papa Francisco la Audiencia, debemos preguntarnos: «yo, delante de Jesús presente en los pobres cerca de mí, frente a quien en el mundo sufre más, ¿cómo reacciono?¿hago algo o me quedo como espectador?» La figura del beato José Gregorio es de gran actualidad ante las grandes cuestiones de hoy. Pero el cristiano, insiste el Santo Padre, «no está llamado a hablar mal sino a ocuparse, a ensuciarse las manos (…) y después, a comprometerse no en chismorreos, sino a promover el bien, a construir la paz y la justicia en la verdad». Revista Ecclesia Además puedes ver
XXVIII Curso de Doctrina Social de la Iglesia: Los escenarios de la cultura del encuentro en España a la luz de la encíclica Fratelli tutti
Se celebra de 3 al 4 de Julio de 2023 en la Fundación Pablo VI. Organiza la Comisión Episcopal para la pastoral Social y Promoción Humana. Lunes, 3 de julio de 2023 Apertura y Presentación del Curso CONFERENCIA DE APERTURA: La encíclica Fratelli tutti, una propuesta de amistad social [esquema]Mons. D. Fernando García Cadiñanos, Obispo de Mondoñedo-Ferrol MESA REDONDA: Prioridades del diálogo en la vida económica, el Estado de bienestar y el diálogo social CONFERENCIA: Escenarios más relevantes de la polarización en España [esquema]Francisco Lorenzo Gil-Sanz, UNED CONFERENCIA: Claves de una teología de comunión [esquema]Cristina Inogés Sanz, Teóloga Martes, 4 de julio de 2023 CONFERENCIA: Condiciones y criterios para una cultura del diálogo [esquema]Sebastián Mora Rosado, Universidad Pontificia Comillas CONFERENCIA: Comunidades acogedoras y de integración [esquema]Xabier Gómez García, OP, Departamento de Migraciones de la Conferencia Episcopal Española CONFERENCIA: Espacios prioritarios para el diálogo en la vida pública [esquema]Agustín Domingo Moratalla, Universidad de Valencia CONFERENCIA CLAUSURA: Aportación de la Iglesia al diálogo en la sociedad españolaMons. D. Luis Argüello García, Arzobispo de Valladolid Programa | Encíclica Fratelli tutti
Presentado el libro Bienaventuranzas desde la cárcel
La parroquia Nuestra Señora de las Angustias en Madrid acogió el martes 20 de junio la presentación del libro Bienaventuranzas desde la cárcel, de Francisco Javier Sánchez, sacerdote y capellán de la cárcel de Navalcarnero. El libro está prologado por el Papa Francisco y presentado por Jose Luis Segovia, Vicario de Pastoral Social de la Archidiócesis de Madrid. En el salón abarrotado, con más de 200 personas, estuvieron presntes también José Cobo, arzobispo electo de Madrid, el Secretario Genaral de Instituciones Penienciarias, Angel Luis Ortiz González, María Yela, delegada de Pastoral Penitenciaroa de Madrid y José Luis Segovia, Vicario de Pastoral Social de la la Diócesis de Madrid y presentador del acto. También estuvo presente Raúl Rodríguez, Director de PPC España- Entre las muchas palabras de los intervinientes se destacó que era «un libro de sentimientos compartidos con los internos». «La palabra que más aprece es abrazos, que es la clave e la Pastoral Penitenciaria de Javier en Navalcarnero. Angel Luis Ortiz cerró el acto dicendo que los volunarios de la Pastoral Penitenciaria son una bienaventuranza más. Finalmente se proyectaron dos vídeos del autor con el papa Francisco. Para Florencio Roselló, director de la Pastoral Penitenciaria de la CEE «fue una noche gozosa para la Pastoral Penitenciaria. José Cobo: «Mirar la vida desde la cárcel es Evangelio puro» El Arzobispo electo de Madrid, José Cobo relató su amistad con Francico Javier Sánchez. Cobo, colaboró con la Pastoral Penitenciara ya desde su etapa de seminarista y fue responsable de la Pastoral Penitenciaria en la CEE. en su intervención en el acto lamentó que «en nuestra sociedad y en nuestras parroquias la cárcel sea una palabra maldita que genera miedo y pocas veces pensamos que quienes están allí sientes, se levantan y sueñan» Francisco: Dios no se cansa de dar otra oportunidad Como señala el papa en el prólogo del libro: «De un modo similar al que lo hizo Jesús en la montaña, el padre Javier quiso poner en nuestras manos las Bienaventuranzas desde la cárcel, nacidas del encuentro cotidiano con quienes están privados de libertad, buscando una nueva oportunidad. Porque así como Dios no se cansa de perdonar, no se cansa tampoco de dar otra oportunidad. Somos nosotros los qeu nos cansamos de intentarlo». También señala: «Las páginas de este libro nos permitirán atravesar el muro que nos separa de quienes están privados de la libertad, para comprender que las situaciones de oscuridad y dolor no son sinónimo de pérdida de sueños y de esperanzas». Puedes leer la noticia también en: Vida Nueva
Encuentro del Papa Francisco con las Hospitalidades de Lourdes
En la peregrinación estuvieron presentes el responsable de la Pastoral de la Salud, Monseñor Vicente Ribas Prats, Obispo de Ibiza, y el director del Departamento, José Luis Méndez. Diócesis de Ibiza: El obispo de Ibiza, Mons. Vicent Ribas, ha saludado en la mañana de hoy al Papa Francisco tras la Audiencia general que el Santo Padre celebra todos los miércoles en la Plaza de San Pedro. Mons. Ribas Prats pudo intercambiar unas palabras con el Santo Padre, y ofrecerle algunos obsequios traídos desde Ibiza y Formentera, implorando su bendición sobre la diócesis, de modo especial sobre las personas enfermas. Nuestro Obispo, que es el encargado del Departamento de Pastoral de la Salud de la Conferencia Episcopal Española (CEE), ha acompañado una peregrinación de la Federación Española de la Hospitalidades de Nuestra Señora de Lourdes que también han participado en la Audiencia General de esta mañana y han podido saludar al Santo Padre, entregándole una imagen de la Virgen de Lourdes. Garamendi: «Acompañamos a personas que sufren soledad, el problema de la modernidad» Vatican News: Tras el encuentro con el Papa Francisco al finalizar la Audiencia General de este miércoles, entrevistamos a Pablo Garamendi Lecanda, presidente de la Hospitalidad Vizcaína de Nuestra Señora de Lourdes en España y Presidente de la Federación Española de Hospitalidades de Lourdes “El encuentro con el Papa ha sido un momento muy especial, hemos venido una representación de las 52 hospitalidades que existen en España y hemos podido tener un pequeño encuentro con él al final de la Audiencia General que ha sido súper entrañable”. Pablo Garamendi Lecanda describe así el breve pero intenso encuentro que han tenido esta mañana con el Santo Padre tras finalizar la tradicional Audiencia General de los miércoles en la Plaza de San Pedro en el Vaticano. Varios presidentes de Hospitalidades, peregrinos y hospitalarios, han viajo desde España para darse cita con el Papa Francisco y poder no solo saludarlo y hablarle de su federación; también han querido regalarle una copia de la imagen de la gruta de Lourdes en Francia. Todos somos voluntarios Garamendi ha asegurado ante los micrófonos de Vatican News que las hospitalidades son asociaciones de fieles laicos que se dedican a acompañar a enfermos, pero enfermos en un sentido amplio: “enfermos, personas con discapacidades que necesitan nuestra ayuda y excluidos sociales”. Cada una de las Hospitalidades de Nuestra Señora de Lourdes en España organiza una o dos peregrinaciones anuales a Lourdes, pero luego durante el año hace una labor de acompañamiento a todas esas personas que muchas de ellas tienen el problema de la soledad, explica Garamendi. “La soledad es un problema de la modernidad, en España por ejemplo hay 2 millones de personas mayores de 70 años que viven solas y hay mucho trabajo que hacer, mucha labor y nos dedicamos precisamente a eso, a acompañar a la gente que lo necesite”. El Papa expresa su deseo de ir a Lourdes Durante el breve encuentro, el Papa Francisco les ha expresado que “le encantaría ir a Lourdes” pero Garamendi manifiesta que “no nos ha contestado si algún día va a ir o no”. Por último, el presidente de la Hospitalidad Vizcaína de Nuestra Señora de Lourdes en España manifiesta que para ellos Lourdes “es un lugar especial de paz y un lugar donde la Iglesia Católica, el enfermo y las personas con discapacidades siempre están en primera fila, son templos súper adaptados y volcados para las personas que lo necesitan”. Pablo Garamendi Lecanda junto al Papa durante la Audiencia General.
Libres de elegir si migrar o quedarse
MENSAJE DEL SANTO PADRE FRANCISCOPARA LA 109ª JORNADA MUNDIAL DEL MIGRANTE Y DEL REFUGIADO 2023 (24 de septiembre de 2023) Queridos hermanos y hermanas: Los flujos migratorios de nuestros días son expresión de un fenómeno complejo y articulado, cuya comprensión exige el análisis atento de todos los aspectos que caracterizan las diversas etapas de la experiencia migratoria, desde la partida hasta la llegada, incluyendo un eventual regreso. Con la intención de contribuir a ese esfuerzo de lectura de la realidad, he decidido dedicar el Mensaje para la 109ª Jornada Mundial del Migrante y del Refugiado a la libertad que debería caracterizar siempre la decisión de dejar la propia tierra. “Libres de partir, libres de quedarse”, recitaba el título de una iniciativa de solidaridad promovida hace algunos años por la Conferencia Episcopal Italiana como respuesta concreta a los desafíos de las migraciones contemporáneas. Y de mi escucha constante a las Iglesias particulares he podido comprobar que la garantía de esa libertad constituye una preocupación pastoral extendida y compartida. Debemos esforzarnos por detener la carrera de armamentos, el colonialismo económico, la usurpación de los recursos ajenos, la devastación de nuestra casa común. «El Ángel del Señor se apareció en sueños a José y le dijo: “Levántate, toma al niño y a su madre, huye a Egipto y permanece allí hasta que yo te avise, porque Herodes va a buscar al niño para matarlo”» (Mt 2,13). La huida de la Sagrada Familia a Egipto no fue fruto de una decisión libre, como tampoco lo fueron muchas de las migraciones que marcaron la historia del pueblo de Israel. Migrar debería ser siempre una decisión libre; pero, de hecho, en muchísimos casos, hoy tampoco lo es. Conflictos, desastres naturales, o más sencillamente la imposibilidad de vivir una vida digna y próspera en la propia tierra de origen obligan a millones de personas a partir. Ya en el año 2003, san Juan Pablo II afirmaba que «crear condiciones concretas de paz, por lo que atañe a los emigrantes y refugiados, significa comprometerse seriamente a defender ante todo el derecho a no emigrar, es decir, a vivir en paz y dignidad en la propia patria» (Mensaje para la 90a Jornada Mundial del Migrante y del Refugiado, 3). «Ellos se llevaron también su ganado y las posesiones que habían adquirido en Canaán. Así llegaron a Egipto, Jacob y toda su familia» (Gn 46,6). Fue a causa de una gran hambruna que Jacob con toda su familia se vio obligado a refugiarse en Egipto, donde su hijo José les había asegurado la supervivencia. Entre las causas más visibles de las migraciones forzadas contemporáneas se encuentran las persecuciones, las guerras, los fenómenos atmosféricos y la miseria. Los migrantes escapan debido a la pobreza, al miedo, a la desesperación. Para eliminar estas causas y acabar finalmente con las migraciones forzadas es necesario el trabajo común de todos, cada uno de acuerdo a sus propias responsabilidades. Es un esfuerzo que comienza por preguntarnos qué podemos hacer, pero también qué debemos dejar de hacer. Debemos esforzarnos por detener la carrera de armamentos, el colonialismo económico, la usurpación de los recursos ajenos, la devastación de nuestra casa común. «Todos los creyentes se mantenían unidos y ponían lo suyo en común: vendían sus propiedades y sus bienes, y distribuían el dinero entre ellos, según las necesidades de cada uno» (Hch 2,44-45). ¡El ideal de la primera comunidad cristiana parece muy alejado de la realidad actual! Para que la migración sea una decisión realmente libre, es necesario esforzarse por garantizar a todos una participación equitativa en el bien común, el respeto de los derechos fundamentales y el acceso al desarrollo humano integral. Sólo así se podrá ofrecer a cada uno la posibilidad de vivir dignamente y realizarse personalmente y como familia. Está claro que la tarea principal corresponde a los países de origen y a sus gobernantes, llamados a ejercitar la buena política, transparente, honesta, con amplitud de miras y al servicio de todos, especialmente de los más vulnerables. Sin embargo, aquellos han de estar en condiciones de realizar tal cosa sin ser despojados de los propios recursos naturales y humanos, y sin injerencias externas dirigidas a favorecer los intereses de unos pocos. Y allí donde las circunstancias permitan elegir si migrar o quedarse, también habrá de garantizarse que esa decisión sea informada y ponderada, para evitar que tantos hombres, mujeres y niños sean víctimas de ilusiones peligrosas o de traficantes sin escrúpulos. «En este año jubilar cada uno de ustedes regresará a su propiedad» (Lv 25,13). La celebración del jubileo para el pueblo de Israel representaba un acto de justicia colectivo; todos podían «regresar a la situación originaria, con la cancelación de todas las deudas, la restitución de la tierra, y la posibilidad de gozar de nuevo de la libertad propia de los miembros del pueblo de Dios» (Catequesis, 10 febrero 2016). Mientras nos acercamos al Jubileo del 2025, es bueno recordar este aspecto de las celebraciones jubilares. Es necesario un esfuerzo conjunto de cada uno de los países y de la comunidad internacional para que se asegure a todos el derecho a no tener que emigrar, es decir, la posibilidad de vivir en paz y con dignidad en la propia tierra. Se trata de un derecho aún no codificado, pero de fundamental importancia, cuya garantía se comprende como corresponsabilidad de todos los estados respecto a un bien común que va más allá de los límites nacionales. En efecto, debido a que los recursos mundiales no son ilimitados, el desarrollo de los países económicamente más pobres depende de la capacidad de compartir que se logra generar entre todas las naciones. Hasta que este derecho no esté garantizado —y se trata de un largo camino— todavía serán muchos los que deban partir para buscar una vida mejor. «Porque tuve hambre, y ustedes me dieron de comer; tuve sed, y me dieron de beber; estaba de paso, y me alojaron; desnudo, y me vistieron; enfermo, y me visitaron; preso, y me vinieron a ver» (Mt 25,35-36). Estas palabras resuenan como una exhortación
El Papa Francisco a los feriantes: Ustedes aportan alegría y compañía en un mundo de grisura
El Papa Francisco recibió el pasado 20 de marzo a los miembros de la Unión nacional de feriantes ambulantes a quienes manifestó la importancia de este tipo de espectáculos ofrecidos a la gente en las plazas: se respira un ambiente de auténtica despreocupación al aire libre, lo contrario de lo que ocurre cuando cada uno está solo con su móvil u ordenador Tiziana Campisi – Ciudad del Vaticano (Vatican News) Los feriantes y quienes ofrecen atracciones en las plazas también colaboran «en sentido amplio en el anuncio del Evangelio por la alegría» que llevan a la gente. Así lo destacó el Papa durante el encuentro celebrado en la Sala Clementina del Palacio Apostólico con los miembros la Unión Nacional de espectáculos ambulantes (Unav) a quienes aseguró su cercanía y el acompañamiento de la Iglesia que sigue anunciando a «Cristo Salvador, que recorrió ciudades y pueblos llevando a todos» la buena noticia del Reino de Dios. Francisco animó a los feriantes itinerantes, a quienes definió como sembradores de alegría, incluso en los corazones tristes. “Su vocación es sembrar alegría. Por eso los animo a mantener siempre su corazón y su vida abiertos a una perspectiva de fe, que nace del encuentro con Jesucristo, presente y operante en su Iglesia, presente y operante en ustedes, en cada una de las personas que encuentran, en cada una de las personas a las que ustedes hacen reír. Que es una de las cosas bellas: ¡sembradores de sonrisas! ¡Es hermoso!” Esos tiovivos que se detienen en los pueblos y en las ciudades, «ofrecen a niños y adultos momentos de desenfado, distrayéndolos un poco de las preocupaciones que acosan la vida cotidiana», observó Francisco y recordó esa «imagen de alegría limpia que pertenece a la memoria de toda familia» que ofrece la «felicidad de un niño en un carrusel». El camino para estar contentos es la sencillez Ese sentido de alegría y de fiesta que difunden los feriantes, explicó el Papa, «brota de la creatividad y de la fantasía», que «no sigue los modelos artificiales y conformistas» difundidos por los medios de comunicación, ni se alimenta de «la búsqueda de sensaciones siempre nuevas, sino «de la sencillez y la autenticidad que se respira en un parque de atracciones». “En un mundo en el que a menudo se respira un clima gris y pesado, ustedes nos recuerdan que la forma de estar contentos es la sencillez; y también una forma de diversión al aire libre y en compañía: lo contrario de lo que vemos cada vez más hoy en día, cada uno solo con su móvil o su ordenador que te aísla de la comunicación social. Ustedes invistan a salir, a reunirse en la plaza, a divertirse juntos” Todo esto nos recuerda «que no estamos hechos sólo para el trabajo, sino también para la fiesta», concluyó el Santo Padre Francisco, y que «Dios se complace cuando celebramos juntos como hermanos en la simplicidad». En esta audiencia del Papa, junto a los operadores del espectáculo ambulante, también estuvo sor Genevieve Jeanningros, hermanita de Jesús, quien desde hace años desarrolla su apostolado entre los tiovivos y las ferias y que vive en el Luna Park de Ostia. Para la religiosa, que hoy cumple 80 años, Francisco pidió a todos que entonaran sus deseos de feliz cumpleaños, uniéndose al alegre coro de voces.
Jornada Mundial del Migrante y el Refugiado 2023: “Libres de elegir si migrar o quedarse”
Vatican News El Santo Padre ha elegido el título de su Mensaje para la 109ª Jornada Mundial del Migrante y del Refugiado, a celebrarse el 24 de septiembre de este año: «Libres de elegir si migrar o quedarse»: La intención del Pontífice – precisa un comunicado del Dicasterio para el Servicio del Desarrollo Humano Integral – es “promover una reflexión renovada sobre un derecho aún no codificado a nivel internacional: el derecho a no tener que emigrar, es decir —en otras palabras—, el derecho a permanecer en la propia tierra”. El derecho a permanecer y a vivir con dignidad La naturaleza forzada de muchos flujos migratorios actuales obliga a una consideración atenta de las causas de las migraciones contemporáneas. El derecho a permanecer es anterior, más profundo y más amplio que el derecho a emigrar. Incluye la posibilidad de participar en el bien común, el derecho a vivir con dignidad y el acceso al desarrollo sostenible; todos estos derechos deberían garantizarse efectivamente en las naciones de origen mediante un ejercicio real de corresponsabilidad por parte de la comunidad internacional, se lee en el comunicado. Campaña de comunicación para una mejor comprensión del Mensaje Para favorecer una adecuada preparación a la celebración de esta jornada, el Dicasterio para el Servicio del Desarrollo Humano Integral pondrá en marcha una campaña de comunicación destinada a favorecer una comprensión profunda del tema del Mensaje a través de recursos multimedia, material informativo y reflexiones teológicas.