En el trascurso de las Jornadas nacionales de delegados de Pastoral de la salud organizadas por el Departamento de Pastoral de la Salud de la CEE Federico de Montalvo, presidente del Comité de Bioética de España ha explicado a los asistentes que no se ha querido escuchar a los profesionales que creen que la eutanasia no es una solución al «mal morir». Montalvo habló sobre «La objeción de conciencia en la ley española de eutanasia». Entre los trabajos presentados por el Comité en los últimos meses se encuentra un informe reivindicando el derecho de acompañamiento y asistencia espiritual ya que en los primeros momentos de la pandemia ambos se negaron: “El bien que hace que alguien se le asista espiritualmente es muy superior al riesgo que se asume entrado en esa habitación”. También ha comentado que “Durante muchos meses hemos caído en el dilematismo, el cientifismo y el utilitarismo y eso ha llevado a veces a tomar decisiones precipitadas o éticamente no muy correctas”. Con respecto a la Ley de Eutanasia ha comentado también que el informe presentado en Junio por el comité sobre la objeción de conciencia en el ámbito de la eutanasia ya ha recibido ataques duros por parte de algún político. También que España es el único país de nuestro entorno donde no se ha consultado al Comité de Bioética para tramitar una ley de eutanasia. Ha habido oportunidades perdidas para el diálogo. En este sentido Montalvo comentó que en el año 2013 el Comité de Bioética emitió el primer informe sobre el final de la vida apoyando la especialidad de los cuidados paliativos porque es la mejor forma de luchar por la muerte digna. La Ley de Eutanasia según Montalvo es una ley que no trata del final de la vida. Trata solo de eutanasia. Se podría haber incluido un capítulo en el que se recogiera la eutanasia como posibilidad para aquellos que creen que es una solución para casos extremos y excepcionales; pero en un marco del final de la vida donde se recogieran los cuidados paliativos. Lo cual genera la idea de que la eutanasia es la solución principal, incluso única al mal morir en España. Sobre la objeción de conciencia, tema principal de la ponencia, Montalvo ha comentado que en el derecho constitucional la objeción de conciencia está protegida para que la minoría nunca sea perseguida o reprimida por la mayoría porque «la mayoría tiene la tendencia a veces de destruir a la minoría, de crear lo que se llama ingeniería social». En sociedades homogéneas la objeción de conciencia no existe. En sociedades más complejas es muy normal que exista objeción. Si nuestra sociedad es compleja en España cada vez más va a haber objeción. Montalvo ha comentado también que el papel de la Iglesia en el ámbito del final de la vida es muy importante. El servicio que prestan las instituciones religiosas se puede ver muy deteriorado con esta ley al negarse a administrar la eutanasia. La Ley de eutanasia en España no permite la objeción institucional; solo pueden objetar los médicos a nivel personal con el argumento de que la conciencia es individual. Sin embargo se puede argumentar a favor que: 1) Fases como “Sobre la conciencia del pueblo alemán pesa el genocidio ….” Las hemos escuchado miles de veces. ¿El pueblo alemán tiene conciencia pero los hermanos de San Juan de Dios no? 2) ¿La responsabilidad social corporativa no es conciencia de la empresa? 3) El Diccionario de la RAE define conciencia a nivel individual pero usa como ejemplo “gentes sin conciencia”, no individuos sin conciencia. Por tanto habla de colectividad. 4) La Ley de memoria histórica habla de memoria colectiva. La memoria forma parte de la conciencia, luego la conciencia también es colectiva. Por tanto no existe ningún argumento en el uso común del lenguaje ni en el propio diccionario de la RAE que excluya la conciencia de la colectividad. Además hay un argumento jurídico de mayor calado; por ejemplo: el derecho al honor es también de las personas jurídicas. ¿Los Hermanos de San Juan de Dios tienen honor pero no tienen conciencia?. Para que a una persona jurídica se le niegue un derecho a la objeción de conciencia el que tiene que demostrar por qué es el que lo niega, no la institución. Eso está reconocido por múltiples sentencias del Tribunal Constitucional. Además se reconoce la libertad religiosa de las comunidades. Ahí hay otra contradicción. Hay además precedentes de objeción de conciencia institucional que defienden los idearios de diversas instituciones; Por tanto, «no es que no haya que admitirla, es que no cabe otra». Puedes visualizar la charla completa en el Departamento de Pastoral de la Salud
Mensaje para la Memoria Litúrgica del Beato Ceferino Giménez
Dos hombres que vivieron en épocas y países diferentes, pero que compartieron una fe profunda, un fuerte espíritu de fraternidad y la atención al mundo nómada: el beato Ceferino Giménez Malla, cuya memoria litúrgica se celebra el 2 de agosto, y el padre Mario Riboldi, fallecido el 8 de junio de 2021 El primero, que fue fusilado en España en 1936, durante la guerra civil, por intentar salvar a un sacerdote, fue el primer gitano en ser beatificado, el 4 de mayo de 1997, bajo el pontificado de San Juan Pablo II. Este último, por su parte, dirigió la Pastorale dei Nomadi para la archidiócesis de Milán durante 47 años, de 1971 a 2018, y también contribuyó a la beatificación de Ceferino. El cardenal Peter Appiah Turkson, prefecto del Dicasterio para el Servicio del Desarrollo Humano Integral de la Santa Sede, recuerda a estas dos importantes figuras en un mensaje enviado al padre Claude Dumas, presidente del Comité Católico Internacional para los Gitanos. Ceferino y su fe De Ceferino, también conocido como «Pelé», el cardenal destaca no sólo la «profunda fe religiosa», sino también la atención a los «valores tradicionales de la cultura gitana, como la promoción de la vida, la centralidad de la familia, la acogida incondicional y la alegría de vivir». Además, el cardenal Turkson recuerda dos aspectos importantes del beato: su amor por los animales, «similar al de San Francisco de Asís», y su «espíritu de fraternidad», que le llevó a «mediar en las disputas y conflictos que surgían tanto entre las familias de las comunidades gitanas como entre gitanos y no gitanos». La etnia y el estatus social no tenían importancia para él», explica el cardenal, «lo que contaba era el reconocimiento fundamental del valor de cada ser humano, siempre, en todas las circunstancias. Además, el prefecto del dicasterio vaticano reitera que «Pelé» nació en una cultura que cuida de los jóvenes y de los mayores». Recordar al Beato Ceferino, por tanto, es también una oportunidad para «descubrir la riqueza que cada uno tiene, valorando lo que une y viendo las diferencias como una oportunidad de crecimiento». Al mismo tiempo, el cardenal subrayó que «los gitanos son expertos en fraternidad», porque «las dificultades que han tenido que afrontar colectivamente a lo largo de los siglos han creado en ellos un fuerte sentido de pertenencia y solidaridad de grupo». A este respecto, el prefecto del Vaticano cita las numerosas «familias gitanas ampliadas» que, en tiempos de la pandemia de Covid-19, han permitido establecer «mecanismos de ayuda mutua, mitigando el impacto de la crisis sanitaria en las personas más vulnerables». Publicado por el Dicasterio para el Servicio del Desarrollo Humano Integral CONTINUAR LEYENDO Más información: Mensaje del Cardenal Turkson para el encuentro anual del Comité Católico Internacional para Gitanos
La Iglesia asiste a los marinos cuyo buque volcó en Castellón
Los supervivientes cuentan con el apoyo del Stella Maris de la diócesis. Les han comprado ropa, conseguido teléfonos y los acompañan en el proceso judicial Alfa y Omega: Cuando el 28 de mayo por la tarde el buque turco Nazmiye Ana volcó en el puerto de Castellón, los primeros en llegar fueron, junto con los servicios sanitarios y las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado, los miembros del Stella Maris, el Apostolado del Mar. Primero lo hizo la trabajadora del centro que, precisamente estaba con uno de los tripulantes, al que llevó rápidamente al muelle donde se había producido el accidente. Luego lo hizo Albert Arrufat, sacerdote y responsable de esta pastoral en Castellón, que cargó toda la ropa que encontró para que los marineros que habían caído al mar pudieran cambiarse. La furgoneta que habitualmente transporta a los marinos desde los muelles hasta la ciudad se convirtió esa tarde en una especie de refugio para los supervivientes. En el barco se habían quedado un compañero indio de 23 años –su cadáver se encontró al día siguiente– y un estibador de 36 años, cuyo cuerpo solo se ha podido recuperar tras la retirada del buque la semana pasada. «Estuvimos todo el tiempo con ellos porque estaban asustados y desorientados. Los ayudamos en lo que nos pedían y los calmamos. Cuando la empresa les buscó un hotel para alojarse no se querían ir del puerto, pues todo lo que tenían se había quedado allí, también sus compañeros. Al final los convencimos y en torno a las doce de la noche los llevamos al hotel», cuenta Albert Arrufat. «No estáis solos» «No estáis solos. No estáis olvidados». Así se dirige Luis Quinteiro, obispo promotor del Stella Maris en España, a las gentes del mar en su mensaje con motivo de la festividad de Nuestra Señora del Carmen. Un texto en el que recuerda que estas personas «corren muchos riesgos físicos, se enfrentan a grandes retos familiares y experimentan sufrimientos y dificultades que la COVID-19 ha acentuado». Por eso, continúa, la labor de la Iglesia se hace todavía más necesaria en estos momentos. También en la defensa de sus derechos y en la solicitud ante gobiernos y organizaciones internacionales de la mejora de sus condiciones. «El mundo marítimo es una de las periferias donde la Iglesia está presente», afirma. Fue solo el principio de la labor del Stella Maris de Castellón, que continúa hoy, pues los marineros –un egipcio, dos indios y cinco turcos– siguen en la ciudad a la espera de un juicio que depure responsabilidades. A pesar de las dificultades de comunicación –utilizan el traductor del teléfono para comunicarse con ellos, pues apenas hablan inglés–, los acompañan cubriendo sus necesidades, salvo el alojamiento y la manutención, que corren a cargo de su empresa. Al día siguiente del suceso hicieron una primera compra de emergencia con ropa, una maleta y productos de aseo. También les han facilitado un teléfono móvil a cada uno para que puedan comunicarse y ponen a su disposición la red wifi del Stella Maris, que abre cada día de 16:00 a 22:00 horas. Además, los están ayudando en todos los trámites relacionados con el caso, aunque apenas tienen información sobre el mismo y «sufren mucho» por ello. Los voluntarios del Stella Maris han podido comprobar también que algunos de los tripulantes estaban en una situación cercana a la esclavitud. Los indios, incluido el que falleció, solo cobraban 300 euros, pero para enrolarse habían pagado una fianza de 5.000. Ahora, explica Arrufat, reclaman, al menos, que les devuelvan ese dinero, pues no están cobrando. «Esta es la labor que hacemos en el Stella Maris durante todo el año, aunque en estas circunstancias llama más la atención y es más necesaria por el dolor que sufren. Somos los únicos a quienes se pueden agarrar. Hacemos de padres, hermanos y amigos», concluye el sacerdote. Algunos de los tripulantes estaban en una situación cercana a la esclavitud. Los indios, incluido el que falleció, solo cobraban 300 euros, pero para enrolarse habían pagado una fianza de 5.000 La pérdida de Josep Maria Otro de los acontecimientos que marcará el día del Apostolado del Mar es el fallecimiento de uno de los voluntarios del Stella Maris de Tarragona, que cayó al mar mientras desarrollaba su labor en el puerto. Se trata de Josep Maria Palau, un hombre de 76 años que se había sumado al equipo en 2019. Según explica Jessica Linares, voluntaria como Josep Maria, era un hombre entregado a la acción social y a la Iglesia, pues había sido responsable de Cáritas en Montblanc, pertenecía a la Hospitalidad de Lourdes y colaboraba con la iniciativa Café y Calor. Su entrega, añade, ejemplifica perfectamente la labor de los voluntarios de los Stella Maris, en torno a 200 en toda España. «Era asiduo cada tarde y luego empezó a venir por las mañanas también. Era un hombre con un gran deseo de ayudar a los demás. No hablaba inglés ni conducía, pero encontró su lugar como voluntario del Stella Maris. Hemos permanecido muchos días abiertos gracias a él. Cuando faltaban voluntarios, siempre estaba dispuesto a ir al centro para sustituirlos. Su pérdida inesperada ha sido un gran golpe», recuerda el padre carmelita Benny Manackaparambil, director del Stella Maris de Tarragona.
Mensaje de apoyo de los obispos al sector del turismo: no sirven promesas o proyectos faraónicos
Es posible que este difícil momento nos ofrezca la gran oportunidad d repensar toda la realidad del turismo Los Obispos de la Subcomisión para las Migraciones y Movilidad Humana de la Conferencia Episcopal Española, queremos hacer presente nuestro afecto y cercanía a todos los que han padecido el flagelo del Covid-19, de manera especial a aquellos que han perdido a algún ser querido, a todos, empezando por el personal sanitario en todos sus niveles y formas que se han hecho prójimo de los enfermos y sus familias, a los que con su afecto, cariño y oración han aliviado el sufrimiento y la angustia de cada hermano en este tiempo complejo y difícil para todos. A nuestras Cáritas, Manos Unidas y tantas otras expresiones del amor hacia el pobre y necesitado que, no pocas veces, superando miedos y dificultades, no han bajado los brazos en este momento tan complejo y difícil para todos. Es nuestro deseo hacer una especial mención, que pone de manifiesto nuestro afecto y reconocimiento, a los que trabajan y construyen sus vidas en torno al mundo del turismo, hoy puesto a prueba de una manera particular a causa de la pandemia y sus consecuencias. Vaya nuestro reconocimiento a los trabajadores y trabajadoras, a los que prestan múltiples servicios, a las pequeñas y grandes actividades comerciales, a quienes se ocupan de la hostelería y hotelería, a los empresarios y dirigentes; a vosotros que brindáis acogida cordial a los que llegan y a todos los españoles y españolas que quieren descansar y hacer turismo en nuestro país. La crisis que estamos atravesando nos ha hecho más conscientes de la importancia que vuestra labor reviste para la vida de España y de todos los españoles, valorando vuestro servicio no solo en la acogida, sino también en la integración de los millones de personas, que cada año eligen y vuelven a elegir a nuestra tierra como el espacio donde descansar y recobrar fuerzas. Ellos lo hacen motivados por una cantidad de factores, entre los cuales sobresalen nuestro enorme patrimonio artístico, intelectual e histórico, que no puede explicarse ni comprenderse prescindiendo de la fe que anima a nuestro pueblo. Un pueblo que, con su riquísima y variada gastronomía, pero sobre todo con el buen talante, la alegría de vivir y la empatía de nuestras gentes, conforman ese inigualable entramado cultural, que hace de nuestra patria el primer destino vacacional y de ocio del mundo. Los amigos turistas vienen a encontrarnos, pero también nosotros los encontramos a ellos, y en ellos, también tocamos de cerca su vida, su historia, su cultura, su arte, su fe, es decir, sus personas. Sabemos que, dolorosamente, muchos de vosotros habéis perdido vuestros trabajos y muchos otros ven peligrar el suyo, las empresas en las que colocaron patrimonio, sacrificio, e ilusión. Por ello os animamos a no bajar los brazos y a seguir trabajando juntos, al tiempo que solicitamos a las autoridades públicas la necesidad de generar proyectos de verdadera reactivación del sector, y a hacerlo consultando y trabajando aunadamente con quienes más conocen la realidad del mundo transversal del turismo. No sirven promesas o proyectos faraónicos que prescindan de la participación de todos los afectados. Es un problema de todos, y somos todos los que debemos colaborar juntos para salir adelante. Es posible que este difícil momento nos ofrezca la gran oportunidad de repensar toda la realidad del turismo, escapando de la masificación y sus repercusiones negativas, para ganar en personalización, calidad y valores que lo hagan sostenible y absolutamente positivo. Finalmente, queremos recordaros la necesidad de fortalecer ese valor tan nuestro de la hospitalidad, que cuando se asume desde la fe y la caridad, adquiere dimensión sagrada, ya que, «…no os olvidéis de la hospitalidad, porque por ella, algunos sin saberlo, hospedaron ángeles» (Hb 13, 2). Con nuestra oración, afecto y reconocimiento. Descargar mensaje
Mensaje en el día mundial del Circo 2021
En el XI Día Mundial del Circo, el Card. Peter K.A. Turkson envía un mensaje de aliento, basándose en la responsabilidad y la cultura del encuentro recordadas por el Papa Francisco en la Fratelli Tutti «Pido a los circenses de todas las latitudes que tanto están sufriendo en esta pandemia que lleven el circo, cuanto antes, a los lugares donde sufren los niños y los ancianos: los abuelos y los nietos, que son los espectadores más frecuentes bajo el chapiteau, han sido los que han pagado un precio muy alto y tienen tanta sed como los circenses de una explosión de pura alegría como la que puede dar el circo. Y también los que cuidan tanto su salud necesitan el bálsamo de la risa».. Así, el Cardenal Peter K.A. Turkson, Prefecto del Dicasterio para el Servicio del Desarrollo Humano Integral, encargado del acompañamiento pastoral de los itinerantes y de todos los cirqueros, en el mensaje dirigido a Urs Pilz, Presidente de la Federación Mundial del Circo, con motivo de la XI Jornada Mundial del Circo que se celebra el sábado 17 de abril de 2021. Sin embargo – ha agregado – «la prolongación de la situación de emergencia., así como de las medidas para evitar aglomeraciones, han amenazado la industria del circo, así como la existencia misma de estas empresas, a menudo familiares, que han tenido que endeudarse a la espera de tiempos mejores. Para proteger este arte, que en Europa nació hace más de 250 años y que lleva alegría a adultos y niños, es fundamental el apoyo financiero tanto por parte de la Unión Europea como de cada país, llamados a proteger a los más débiles así como a los sectores más vulnerables de la economía». La pandemia nos ha recordado que estamos «en la misma barca, todos frágiles y desorientados; pero, al mismo tiempo, importantes y necesarios, todos llamados a remar juntos, todos necesitados de confortarnos mutuamente», como dijo el Papa Francisco el 27 de marzo 2020 en una plaza de San Pedro vacía y mojada por la lluvia: encontrarnos frente a la prueba nos ha demostrado una vez más «que nadie se salva solo» y que «en medio de nuestra tormenta, [el Señor] nos invita a despertar y a activar esa solidaridad y esperanza capaz de dar solidez, contención y sentido a estas horas donde todo parece naufragar» Por eso, ha escrito también Turkson, «para que el sufrimiento del mundo no sea estéril, sino que tenga un sentido que nos ayude a preparar un futuro diferente, presagio de un cambio en lo creativo, el Papa nos exhorta a vivirlo como lo hizo el Buen Samaritano, modelo para construir relaciones reales y nuevas con los demás». Continúa leyendo en la noticia del Dicasterio para el Servicio del Desarrollo Humano Integral
José Aumente: «Si Dios no tuviera sentido del humor, ¡no nos aguantaría!»
Bautizos sobre la arena, bodas bajo una carpa, misas entre trapecios y catequesis con el rugir de las fieras de fondo. Así es el día a día de José Aumente, el único capellán de ferias y circos de España, que atiende, por mandato de la Conferencia Episcopal, a las cerca de 40 compañías circenses de nuestro país. Este sacerdote de 68 años y 40 de ministerio, miembro del Instituto de los Siervos de la Iglesia –cuyo carisma es la atención pastoral a los itinerantes– anuncia a Cristo con buen humor y cercanía, «pero sin hacer payasadas», y se ha metido, no solo en capilla de once varas, sino incluso entre las jaulas de los leones para confesar ENTREVISTA en Alfa y Omega ¿Qué hace un cura entre payasos y malabaristas?Las personas del circo necesitan que se les entregue el Evangelio, porque a ellos también les pertenece. Todos tenemos una diócesis, una parroquia a la que acudir… pero los itinerantes no: hoy están aquí y mañana a 200 kilómetros. Y como la Iglesia es Madre, nunca abandona a sus hijos a su suerte. El Señor nos mandó ir al mundo entero, así que lo que yo hago es ir a cualquier lugar de España desde el que me llamen, para llevar los sacramentos y la cercanía de la Iglesia. Normalmente, si me llaman para una boda, termino celebrando también algún bautizo, confesiones, la Eucaristía, bendigo el circo y los instrumentos… ¿O sea, que los tragasables y forzudos son gente de fe?Sí, sí. Son personas sencillas, que trabajan mucho y muy duro, y que tienen una gran fe. Viven en familia, y eso les ayuda a mantener la fe de una generación a otra, en medio de la dureza del circo. Los que tienen trabajos más peligrosos, como los trapecistas, los hombres bala o los acróbatas, suelen tener siempre cerca un rosario o algunas estampas, y rezan de verdad. ¿Y no se mezcla ahí la fe con las supersticiones?No más que fuera del circo. En las caravanas casi todos tienen un rinconcito con estampas de santos e imágenes de la Virgen, y no dejan que nadie las toque. Pero su fe es auténtica; por eso, cuando celebramos la Eucaristía, o las confesiones, lo viven con una alegría y un respeto inmensos. ¿Celebra Misa en la pista?Sí, porque Cristo se hace presente en tu realidad cotidiana, en la de cada uno, también bajo la carpa del circo. Lejos de ser una irreverencia, es un momento hermoso, que viven con gran devoción y mucha alegría. Siempre llevo unos tapices de la Virgen y de Jesús, y ellos lo ponen todo precioso. La gente ve las luces y el espectáculo, pero cuando acaba la función, esta vida es muy dura. Por eso hace falta hacer presente a Dios en medio de esa circunstancia. Eso que dice san Pedro, del diablo como «león rugiente que anda rondando a quien devorar», ¿se lo ha explicado a algún domador?[Ríe] No, la verdad. Pero los domadores tratan muy bien a los animales, en contra de lo que muchos dicen. Cuando ves a un león abrazarse al domador, te das cuenta de que tratarnos con amor, como hace Dios, es la forma de conseguir lo que parece imposible. Predica entre payasos… ¿Dios tiene buen humor?¡Si no tuviese sentido del humor, no nos aguantaría a nosotros! Si el Señor se tomara demasiado en serio todas nuestras cosas, tanto los pecados como las cosas buenas que le prometemos sin cumplirlas, nos íbamos a enterar… En la Iglesia, ¿con qué actitudes hacemos el payaso?No me gusta la connotación peyorativa de los payasos. Es uno de los números más difíciles y más bonitos, porque busca hacer feliz a la gente. A veces, en la Iglesia nos cuesta ser atrayentes, abajarnos, perder el sentido del ridículo. Cuando no hacemos nuestra labor con alegría, sencillez y sin vergüenza, en lugar de hacer reír, damos pena. Al circo van abuelos, padres e hijos, y los artistas también suelen ser familia. ¿Las familias evangelizan con el uso de su tiempo libre?Sin duda. Y el circo es una de las diversiones más sanas, porque crea un clima de felicidad en medio del trabajo, la superación, la constancia, y la unidad de la familia. Como dijo san Juan Pablo II, en un lugar donde se trabaja para que los demás sean felices, Dios no se queda en la puerta.
Acoger a Cristo en los Refugiados y en los Desplazados Forzosos. Orientaciones pastorales
Ofrecemos un documento que sigue siendo imprescindible para la pastoral con los emigrantes y refugiados El Papa Benedicto XVI ha afirmado que el amor trasciende cualquier tipo de frontera o de distinción: «La Iglesia es la familia de Dios en el mundo. En esta familia no debe haber nadie que sufra por falta de lo necesario.Pero, al mismo tiempo, la caritas-agapé supera los confines de la Iglesia; la parábola del buen Samaritano sigue siendo el criterio de comportamiento y muestra la universalidad del amor que se dirige hacia el necesitado encontrado “casualmente” (cfr. Lc 10, 31), quienquiera que sea» (DCE, n. 25). Motivada por la caridad de Cristo y por su enseñanza: «Porque tuve hambre y me disteis de comer, tuve sed, y me disteis de beber, fui forastero y me hospedasteis, estuve desnudo y me vestisteis, enfermo y me visitasteis, en la cárcel y vinisteis a verme» (Mt 25,35-36), la Iglesia ofrece su amor y su asistencia a todos los desplazados forzosos, sin distinción de religión o procedencia social, respetando en cada uno la inalienable dignidad de la persona humana, creada a imagen deDios. Por esta razón, el compromiso de la Iglesia hacia los migrantes y refugiados puede atribuirse al amor y a la compasión de Jesús, el Buen Samaritano. Al responder al mandamiento divino y al atender a las necesidades espirituales y pastorales de emigrantes y refugiados, la Iglesia no solamente promueve la dignidad humana de cada persona, sino que además proclama el Evangelio del amor y de la paz en situaciones de migración forzosa. Descarga aquí el documento
La Pastoral del Circo necesita una parroquia personal
Religión Digital: José Aumente lleva 20 años al servicio de la Pastoral de Circos y Ferias aunque hace 10 años que está al frente como director del departamento de la Conferencia Episcopal dedicado a este colectivo. Vive con preocupación el futuro de su particular feligresía tras el largo parón de la actividad por el confinamiento. Hace años que lleva reclamando que la atención pastoral a los feriantes y gentes del Circo tengan un tratamiento en la Iglesia acorde a su singularidad, como lo tiene el ejército o el Opus Dei. El Circo, como el resto de actividades artísticas ha sido duramente golpeado por los efectos de la pandemia. ¿Cuál y cómo ha sido su labor en estos meses de confinamiento? Mi feligresía siempre está dispersa por toda la geografía. Afortunadamente entre enero y febrero me recorrí prácticamente toda España y pude administrar sacramentos. Los últimos bautizos y confirmaciones los hice en Granada a finales de febrero. Cuando nos mandaron a todos quedarnos en casa ellos se quedaron en sus caravanas, viviendas de pocos metros cuadrados. En algunos sitios no pudieron o tuvieron incluso que desmontar la carpa recién montada. En esos momentos mi pensamiento era “de qué van a poder vivir estas gentes. Si no actúan no tienen ingresos.” Y esa ha sido mi principal preocupación. Algunos han podido aguantar con sus recursos; a otros hemos tenido que ayudarles bien a través de Cáritas, Cruz Roja, Asistentes sociales, y en no pocos lugares personas de los pueblos, los parroquianos del barrio donde les pilló el estado de alarma han sido quienes han dado de comer a estas gentes del Circo. ¿El mundo del Circo, por lo general, suele ser muy religioso, pero se distingue por algo la relación de las gentes del circo de las ferias con Dios? Es una religiosidad diferente. Un niño del Circo es muy difícil, prácticamente imposible, que oiga en su casa un domingo, “vamos prepárate para ir a misa” pero sí verá rezar antes de comer, por las noches o antes de las funciones. Es una religiosidad de transmisión oral, de padres a hijos. Es una religiosidad con nula influencia externa. Puede que sea de baja participación celebrativa, pero está cargada de valores evangélicos. El mundo de las ferias, del Circo es un mundo de ilusión y a veces de ilusionismo. En unas circunstancias como las que estamos con una pandemia que se ha llevado vidas por delante, con duelos sin hacer, con una crisis económica que amenaza, … ¿que lugar puede tener un mundo de ilusiones en esta sociedad castigada por la pandemia? Hoy son necesarios más que nunca. En público y en privado siempre lo he reconocido y a ellos les he dicho “Os necesitamos”. La fiesta rompe con la monotonía, por eso es importante, y los feriales aportan el marco a esa fiesta. Es lógico que el recinto de los feriales se convierta en el lugar de la ilusión. Las luces de colores, la música, las atracciones, los números que solo los puedes ver en el Circo, … todo es un mundo de ilusión. Las entradas a los circos son puertas a un mundo de ilusión. ¡Ojo! esto no quiere decir que las gentes del Circo y de las ferias sean ajenas a un mundo que sufre, ellos viven en sus carnes las mismas penurias, pero hacen de tripas corazón por mantener ese mundo de ilusión. Son fabricantes de ilusiones, pero no son ilusos. La prohibición de los animales en los circos fue un duro golpe ¿verdad? Así es. La mayoría se han visto obligados a deshacerse de ellos. ¡ojo! que ha sido una decisión política, no del público. Los animalistas han realizado una injusta campaña en contra de los circos con animales. Los han condenado injustamente. Ya había leyes, y más se podían haber propuesto. Pero en esta sociedad de libertades resulta que son los políticos los que deciden por nosotros que podemos o no podemos hacer. Nos tratan como niños. Cuando la gente va al circo aplaude porque quiere aplaudir, y no porque nadie les mande aplaudir. Puedo asegurarte que a los artistas del Circo les gusta más el aplauso del público que el dinero. El dinero lo necesitan para vivir, como todos, el aplauso para seguir sintiéndose artista. Si lo hiciesen sólo por dinero hace tiempo que muchos lo habrían dejado. Recientemente recibió un premio y en el acto de entrega reivindicó que la Iglesia debería cuidar más a las gentes del Circo y de las Ferias. ¿Cómo? ¿Qué tiene que hacer la Iglesia con estas personas? Bueno, la Iglesia tiene que estar donde están los hijos de Dios. Y allí, en las ferias están, por eso yo les atiendo como pastor. Ahora bien, lo que yo he querido reivindicar, y lo llevo haciendo desde hace años, es que si el mundo de las ferias y circos es singular, también lo debe ser el modo de atenderlos pastoralmente. Cierto que para conocer el mundo del circo hay que conocerlo de cerca. Uno de los grandes problemas que me encuentro al atender pastoralmente es que no tengo una potestad jurídica, canónica, sobre esta feligresía. La parroquia de referencia es la que en el momento del sacramento esté más cerca. Y eso es un problema. Porque es una feligresía itinerante. Por eso sería importante que, a quien le corresponda, revise esta cuestión y conceda el estatus canónico que mejor sirva para atenderles, que se haga pensando en el bien de ellos. Entiendo que lo que está pidiendo es una capellanía con rango de diócesis como tiene el ejército, o una prelatura como la que tiene el Opus Dei. Sí, algo de eso podría ser. Yo le llamo una “parroquia personal”. Hasta ahora las actas de los sacramentos que se les imparten han de quedar en la parroquia de referencia, que es la que corresponda a donde está plantada la carpa. Al final el sacramento queda registrado en una parroquia que nada tiene que ver con la persona. Lo que pido
Orientaciones Pastorales sobre Desplazados Internos
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