Con la presencia del arzobispo, Mons. José María Gil Tamayo, quien ha hablado de “espacio de convivencia en la carretera”, durante el trayecto. El arzobispo de Granada, Mons. José María Gil Tamayo, junto con el obispo emérito de Albacete y Presidente del Departamento de Pastoral de la carretera de la Conferencia Episcopal Española, Mons. Ciriaco Benavente, han inaugurado hoy las Jornadas de la Pastoral de la carretera, que, organizadas por este Departamento, se celebran hasta el jueves en Granada. Les acompañaba el Director de dicho Departamento, José Aumente. El lema de este año es “Encomienda tu camino al Señor y Él actuará (Sal 37,5)”. Al acto de inauguración ha asistido también el Jefe de la Dirección Provincial de Tráfico de la Dirección General de Tráfico (DGT) en Granada, José Vico, así como representantes de la Comandancia de la Guardia Civil en Granada y Andalucía, y el Jefe de Estudio de la Escuela de Policía Local de Granada, David García. “ESPACIO DE CONVIVENCIA” Mons. Gil Tamayo ha dado la bienvenida a los asistentes y ha recordado la dimensión ética de esta Pastoral, de la que siempre la Iglesia se ha ocupado y preocupado. “Son horas y horas de nuestra vida en la carretera”, ha señalado el arzobispo de Granada, recordando sus traslados semanales desde otras diócesis hasta Madrid, en su trabajo en la Conferencia Episcopal Española cuando era Director de la Comisión Episcopal de Medios de Comunicación y, posteriormente, portavoz de los obispos en la CEE. “Es un espacio de convivencia en la carretera”, ha señalado, subrayando asimismo el modo de ser cristiano que también debe trasladarse cuando cogemos un volante, con un “espíritu, estilo y manera de ser en la carretera”, porque “nos jugamos la vida”. El acompañamiento desde la Iglesia a las personas que han sufrido un accidente en la carretera o padecen la pérdida de un ser querido a causa de dichos accidentes es otro de los aspectos que ha recordado el arzobispo de Granada, lo que conlleva –ha señalado- “una exigencia de responsabilidad moral”. OCUPACIÓN Y PREOCUPACIÓN DE LA IGLESIA Por su parte, el Presidente de este Departamento en la CEE, Mons. Ciriaco Benavente, también ha destacado la “ocupación y preocupación de la Iglesia” en la educación vial, desde hace mucho tiempo, citando incluso el Concilio Vaticano II y pontífices como san Juan XXIII y san Pablo VI, por ejemplo. Mons. Benavente ha aludido a la colaboración de esta Pastoral con las distintas organizadas dedicadas a la seguridad vial, para hacer entre todos “arterias de vida y salud, nunca arterias de muerte; y para que el hombre sepa conducir y conducirse”. Por su parte, en su intervención, el Jefe Provincial de Tráfico en Granada, José Vico, ha agradecido a esta Pastoral su dedicación y colaboración para reducir la siniestralidad en el tráfico. Las Jornadas continuarán hasta el jueves día 19, cuando sean clausuradas con la Eucaristía a las 11 horas, en la iglesia parroquial del Sagrario Catedral, con Mons. Gil Tamayo y Mons. Benavente. Paqui Pallarés Lee este articulo en su fuente original También te puede gustar
Mons. Fernando Chica en el Diálogo de Vigo 2023: «Hay que afrontar la protección de los derechos de los trabajadores de la mar»
Monseñor Chica Arellano es el Observador Permanente de la Santa Sede ante la FAO, el FIDA y el PMA Deseo transmitir a cada uno de ustedes el cordial saludo del Papa Francisco y agradecer a la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) el haber dado a la Santa Sede la oportunidad de participar en esta edición 2023 de los Diálogos de Vigo, centrados esta vez en el tema: “Hacia un sector de la Pesca y la Acuicultura socialmente responsable”. En este contexto, la Santa Sede, con las personas e instituciones que tiene dedicadas al apostolado del mar, quiere subrayar la centralidad que reviste este argumento para la promoción de un sector pesquero verdaderamente sostenible, respetuoso de los derechos humanos y de la tutela del medio ambiente. Hoy es ciertamente urgente afirmar que la responsabilidad social es la perspectiva desde la que hay que afrontar la protección de los derechos de los trabajadores de la mar, que han de gozar en todo momento de un trabajo decente, de adecuadas formas de protección social, de convenientes medidas de seguridad en el ejercicio de sus tareas y de programas eficaces que velen esmeradamente por su salud. Es también desde esa óptica que debemos encarar la espinosa cuestión de la protección del medio marino. Esto nos permite resaltar la interconexión existente entre el grave problema de la violación de los derechos fundamentales de los pescadores y la práctica nociva de la pesca ilegal, no declarada y no reglamentada. Al hablar de la protección de los derechos de los trabajadores, la Santa Sede siempre ha percibido el recio vínculo existente entre el derecho fundamental del trabajador a un trabajo decente y digno y a disfrutar de un medio ambiente sano, limpio y sostenible (1). Sin embargo, y por desgracia, todos sabemos bien que, a pesar de los progresos en la tecnología, muchos trabajadores marítimos no sólo padecen por verse lejos de su tierra natal y de sus seres queridos, «sino que también siguen sufriendo una variedad de condiciones laborales injustas y otras privaciones, agravadas sobre todo por los efectos del cambio climático. Además, los daños a los ecosistemas marinos, como a los otros, golpean de forma desproporcionada a los más pobres y vulnerables entre nuestros hermanos y hermanas, cuyos medios de subsistencia están incluso amenazados de extinción» (2). Esto nos está diciendo que, también en el sector pesquero, la protección de lo que el Papa Benedicto XVI llamó la ecología humana (3) – para referirse a la protección de la persona como base para la convivencia interpersonal pacífica en la sociedad – ha de caminar unida a la protección de la ecología ambiental (4), nociones ambas que el Papa Francisco englobaría posteriormente en el gran concepto de “ecología integral” (5). Para promover la ecología humana es esencial que el derecho al trabajo decente sea salvaguardado e implementado en todos los contextos en los que se desenvuelven quienes viven de la mar. Esto es importante porque el trabajo en la mar es sumamente arduo y exigente, en no pocas ocasiones arriesgado y peligroso, como lo demuestran los muchos percances y accidentes que no dejan de ocurrir en los barcos de pesca. Las jornadas de trabajo de los pescadores son interminables y el ritmo de sus tareas es estresante y agotador. Todo esto, con frecuencia, la sociedad lo ignora o desconoce, de modo que el esfuerzo de los pescadores se valora muy poco. No olvidar esto es un aspecto fundamental para crear una cadena de valor respetuosa con las personas dedicadas al sector pesquero, dado que la mano de obra es la contribución central para garantizar que la materia prima del pescado se transforme y se haga accesible y comestible para cada beneficiario. En este sentido, es justo evidenciar los esfuerzos que se están llevando a cabo para aliviar las duras condiciones en que llevan a cabo sus quehaceres la gente del mar, afrontando diarias dificultades especialmente en la pesca, captura, cría y procesamiento del pescado. Algunas situaciones límite y degradantes han sido denunciadas tanto en los informes de las organizaciones intergubernamentales, así como en artículos, entrevistas y vídeos de periodistas. De todas estas fuentes se desprende que numerosas capturas marítimas, en diversas partes del planeta, son con demasiada frecuencia el resultado de un sofisticado y cruel sistema de tráfico y explotación de trabajadores migrantes, muchos de los cuales son trasladados forzosamente de unas regiones y zonas marítimas a otras del mundo, dependiendo exclusivamente de las necesidades de la industria, que a menudo carece de escrúpulos o miramiento alguno. A pesar de todo, se han dado significativos pasos a nivel internacional para confrontar estas penosas condiciones laborales de la gente de la mar. Sin embargo, aún queda mucho por hacer en términos de implementación y aplicación de las disposiciones acordadas internacionalmente a nivel nacional y local. En cuanto a la protección de la ecología ambiental, paulatinamente se ha ido consolidando la sensibilidad de todos los actores que operan en el sector pesquero con el fin de garantizar la importancia de la sostenibilidad ambiental (6) y se ha fomentado la elaboración de instrumentos jurídicos internacionales, tanto de carácter no vinculante, como de carácter vinculante para los Estados ratificantes. Esta normativa está ayudando a crear nuevos modelos de pesca, que garanticen la calidad de las capturas y el respeto por el medio ambiente. Sinembargo, todavía persisten lugares y empresas que siguen explotando a las personas y dañando los ecosistemas marinos y costeros.Ante estos numerosos desafíos, el Papa Francisco ha urgido sin ambages la necesidad de una “conversión ecológica” (7) que obligue moralmente, incluso antes que legalmente, a implementar todas aquellas medidas que la comunidad internacional ha ido negociando con el tiempo y adoptando para que la protección de las personas y el medio ambiente se sitúe en el centro de la actividad económica de la industria pesquera. Esta conversión requiere que dicha industria amplíe su mirada, de modo que la implementación de una estrategia corporativa de responsabilidad social y de constante solidaridad prevalezca sobre las consideraciones meramente centradas en la ganancia. En
¿A dónde camina la nueva movilidad?
Jornadas de Delegados diocesanos de pastoral de la Carretera Los delegados de Pastoral de la Carretera se trasladan este año a Granada para celebrar sus jornadas anuales. El encuentro tendrá lugar del 16 al 19 de octubre y el tema será «Encomienda tu camino al Señor y el actuará ( Sal 37, 5), lema de la Campaña de Responsabilidad en el tráfico de este año, organizada por este mismo departamento. Programa e inscripción
Fabio Baggio, en España: «Las migraciones siempre han formado parte de la historia de la humanidad»
El colaborador del Papa Francisco ha visitado la diócesis de Cádiz y Ceuta: «El Santo Padre fue a Lampedusa para vivir la tragedia y llorar con los familiares de las víctima» Por Ecclesia Cope “Gracias al proceso migratorio que la Iglesia consiguió extenderse, entendiendo que los misioneros eran los encargados de llevar la fe a diferentes partes del mundo, haciendo florecer a esta”. Así lo ha explicado el padre Fabio Baggio, colaborador del Papa Francisco, uno de los responsables de la Santa Sede a cargo de las migraciones. Baggio ha visitado la diócesis de Cádiz y Ceuta para tratar el tema de la migración, “un tema que siempre ha formado parte de la historia de la humanidad, recordando incluso que los primeros misioneros escaparon de Jerusalén y formaron comunidades por el Mediterráneo”. El sacerdote comenzó su visita en Ceuta para hablar sobre el fenómeno migratorio, en una ponencia titulada Experimentar la diversidad como una oportunidad y no como una amenaza, donde expuesto a todos los que se dieron cita en el salón de actos del Colegio San Agustín, su visión sobre la Iglesia y los inmigrantes. “Con esta visita se busca conocer de primera mano la vida de la Iglesia en la ciudad con relación al área que le compete, la inmigración, agradeciendo su asistencia y el compromiso de la Santa Sede con este asunto”, ha expresado el vicario general de Ceuta, Francisco Jesús Fernández Alcedo. Llorar con las víctimas El colaborador de Francisco aseguró el firme compromiso del Santo Padre con esta situación, resaltando que el primer viaje que realizó el papa Francisco fuera de Roma fue a Lampedusa para vivir la tragedia y “llorar” con los familiares de las víctimas. El sacerdote visitó a su llegada, el Centro de Estancia Temporal de Inmigrantes, el Centro de Distribución de Cáritas Ceuta, a los hermanos de la Cruz Blanca y las Adoratrices. El responsable en temas migratorios de la Santa Sede hizo lo propio al día siguiente en Cádiz, pronunciando la misma conferencia en la Fundación Centro Tierra de Todos, acompañado por el obispo Rafael Zornoza. Después de haber explicado brevemente el significado y las tareas de la Curia Romana y, en particular, la misión del Dicasterio para el Desarrollo Humano Integral, donde él mismo trabaja en la sección de Migrantes y Refugiados, el padre Fabio Baggio continuó presentando el panorama actual del fenómeno migratorio y el mensaje que el Papa Francisco promulgó con motivo de la última Jornada Mundial de los Migrantes y Refugiados: Libres para elegir si migrar o quedarse. «La libertad de permanecer en el propio país es un derecho tan evidente y primario que ningún texto legal lo menciona. Por tanto, para que esta libertad sea efectiva es necesario que en el propio país se garanticen las condiciones para una vida segura y digna». Fue la oportunidad del padre Fabio de compartir con los participantes sus inquietudes y las del Papa Francisco ante tantas tragedias y muertes provocadas por la aventura migratoria… Por otra parte, su primer viaje como Papa, fuera del Vaticano, fue a Lampedusa, donde formuló esta pregunta extraída del libro del Génesis: «¿Dónde está tu hermano?». La última parte de la conferencia estuvo dedicada a los desafíos pastorales que presenta la presencia de migrantes y refugiados dentro de nuestras comunidades y sociedades. ¿Cómo puede responder la Iglesia y cada comunidad parroquial a este desafío pastoral y humanitario? «A corto plazo, la prioridad es salvar vidas, salvar la vida. Nadie debería morir de esperanza, morir por culpa de la migración, esperando una vida mejor. A largo plazo, es necesario eliminar las causas que provocan las migraciones forzadas».
Monseñor Chica Arellano en los diálogos de Vigo 2023: «Para promover la ecología humana es esencial que el derecho al trabajo decente sea salvaguardado»
Deseo transmitir a cada uno de ustedes el cordial saludo del Papa Francisco y agradecer a la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) el haber dado a la Santa Sede la oportunidad de participar en esta edición 2023 de los Diálogos de Vigo, centrados esta vez en el tema: “Hacia un sector de la Pesca y la Acuicultura socialmente responsable”. En este contexto, la Santa Sede, con las personas e instituciones que tiene dedicadas al apostolado del mar, quiere subrayar la centralidad que reviste este argumento para la promoción de un sector pesquero verdaderamente sostenible, respetuoso de los derechos humanos y de la tutela del medio ambiente. Hoy es ciertamente urgente afirmar que la responsabilidad social es la perspectiva desde la que hay que afrontar la protección de los derechos de los trabajadores de la mar, que han de gozar en todo momento de un trabajo decente, de adecuadas formas de protección social, de convenientes medidas de seguridad en el ejercicio de sus tareas y de programas eficaces que velen esmeradamente por su salud. Es también desde esa óptica que debemos encarar la espinosa cuestión de la protección del medio marino. Esto nos permite resaltar la interconexión existente entre el grave problema de la violación de los derechos fundamentales de los pescadores y la práctica nociva de la pesca ilegal, no declarada y no reglamentada. Al hablar de la protección de los derechos de los trabajadores, la Santa Sede siempre ha percibido el recio vínculo existente entre el derecho fundamental del trabajador a un trabajo decente y digno y a disfrutar de un medio ambiente sano, limpio y sostenible (1). Sin embargo, y por desgracia, todos sabemos bien que, a pesar de los progresos en la tecnología, muchos trabajadores marítimos no sólo padecen por verse lejos de su tierra natal y de sus seres queridos, «sino que también siguen sufriendo una variedad de condiciones laborales injustas y otras privaciones, agravadas sobre todo por los efectos del cambio climático. Además, los daños a los ecosistemas marinos, como a los otros, golpean de forma desproporcionada a los más pobres y vulnerables entre nuestros hermanos y hermanas, cuyos medios de subsistencia están incluso amenazados de extinción» (2). Esto nos está diciendo que, también en el sector pesquero, la protección de lo que el Papa Benedicto XVI llamó la ecología humana (3) – para referirse a la protección de la persona como base para la convivencia interpersonal pacífica en la sociedad – ha de caminar unida a la protección de la ecología ambiental (4), nociones ambas que el Papa Francisco englobaría posteriormente en el gran concepto de “ecología integral” (5). Para promover la ecología humana es esencial que el derecho al trabajo decente sea salvaguardado e implementado en todos los contextos en los que se desenvuelven quienes viven de la mar. Esto es importante porque el trabajo en la mar es sumamente arduo y exigente, en no pocas ocasiones arriesgado y peligroso, como lo demuestran los muchos percances y accidentes que no dejan de ocurrir en los barcos de pesca. Las jornadas de trabajo de los pescadores son interminables y el ritmo de sus tareas es estresante y agotador. Todo esto, con frecuencia, la sociedad lo ignora o desconoce, de modo que el esfuerzo de los pescadores se valora muy poco. No olvidar esto es un aspecto fundamental para crear una cadena de valor respetuosa con las personas dedicadas al sector pesquero, dado que la mano de obra es la contribución central para garantizar que la materia prima del pescado se transforme y se haga accesible y comestible para cada beneficiario. En este sentido, es justo evidenciar los esfuerzos que se están llevando a cabo para aliviar las duras condiciones en que llevan a cabo sus quehaceres la gente del mar, afrontando diarias dificultades especialmente en la pesca, captura, cría y procesamiento del pescado. Algunas situaciones límite y degradantes han sido denunciadas tanto en los informes de las organizaciones intergubernamentales, así como en artículos, entrevistas y vídeos de periodistas. De todas estas fuentes se desprende que numerosas capturas marítimas, en diversas partes del planeta, son con demasiada frecuencia el resultado de un sofisticado y cruel sistema de tráfico y explotación de trabajadores migrantes, muchos de los cuales son trasladados forzosamente de unas regiones y zonas marítimas a otras del mundo, dependiendo exclusivamente de las necesidades de la industria, que a menudo carece de escrúpulos o miramiento alguno. A pesar de todo, se han dado significativos pasos a nivel internacional para confrontar estas penosas condiciones laborales de la gente de la mar. Sin embargo, aún queda mucho por hacer en términos de implementación y aplicación de las disposiciones acordadas internacionalmente a nivel nacional y local. En cuanto a la protección de la ecología ambiental, paulatinamente se ha ido consolidando la sensibilidad de todos los actores que operan en el sector pesquero con el fin de garantizar la importancia de la sostenibilidad ambiental (6) y se ha fomentado la elaboración de instrumentos jurídicos internacionales, tanto de carácter no vinculante, como de carácter vinculante para los Estados ratificantes. Esta normativa está ayudando a crear nuevos modelos de pesca, que garanticen la calidad de las capturas y el respeto por el medio ambiente. Sin embargo, todavía persisten lugares y empresas que siguen explotando a las personas y dañando los ecosistemas marinos y costeros. Ante estos numerosos desafíos, el Papa Francisco ha urgido sin ambages la necesidad de una “conversión ecológica” (7) que obligue moralmente, incluso antes que legalmente, a implementar todas aquellas medidas que la comunidad internacional ha ido negociando con el tiempo y adoptando para que la protección de las personas y el medio ambiente se sitúe en el centro de la actividad económica de la industria pesquera. Esta conversión requiere que dicha industria amplíe su mirada, de modo que la implementación de una estrategia corporativa de responsabilidad social y de constante solidaridad prevalezca sobre las consideraciones meramente centradas en la ganancia. En este sentido, sólo una ética respetuosa de las personas puede conducir al correcto funcionamiento de la economía, ya que permitirá centrarse en el objetivo del bien de toda
Acto interconfesional en el Día Europeo contra la Trata: Justicia, dignidad y fe
En el marco del Día Europeo contra la Trata, 18 de octubre, nos unimos a CONFER, Justicia y Paz y Cáritas Española para seguir visibilizando la realidad de la trata de personas. Una cuestión de dignidad y justicia, y también un camino que realizamos juntos, fortalecidos e iluminados por la fe que nos une. En esta ocasión, y por vez primera, nos hemos unido a otras iglesias cristianas para organizar un evento conjunto. Para facilitar la participación y seguimiento del evento, el formato será semipresencial. En el evento participarán por parte de la Iglesia católica Mons. Juan Carlos Elizalde, Obispo de Vitoria, Presidente de la Subcomisión de Migraciones y Movilidad Humana y responsable del Departamento de Trata de personas de la Conferencia Episcopal Española. Asimismo tiene prevista su intervención MªFrancisca Sánchez Vara, directora de dicho Departamento. También estarán presentes Carmen Ugarte, de la Red Talitha Kum y Fidel García de Justicia y Paz. Por parte de la Red Española contra la Trata de Personas se contará con la presencia de Irene Sotelo. Por parte de Diaconía, plataforma de acción social de origen protestante, participarán Eva Márquez, Joan David Grimá y Ana Isabel Zúmel. Os invitamos a participar en esta jornada que nos permitirá conocer la situación actual, tanto a nivel internacional como nacional, así como las respuestas que se están dando desde las Iglesias cristianas que organizamos este evento. Para participar online
Peregrinación gitana desde Francia para rezar ante el Pelé
Los días 17 y 18 de julio, la Diócesis de Barbastro-Monzón recibió a un grupo de quince peregrinos gitanos de Lourdes, Tarbes y Toulouse. Presididos por el Obispo de Tarbes-Lourdes, Jean-Marc Micas, celebraron la eucaristía en la capilla del Pelé que se encuentra en la iglesia de San Francisco, en un itinerario que les llevó a la Catedral y al Museo de los Mártires Claretianos. La capilla martirial acogió la celebración eucarística, previa a la oración en el Cementerio donde el beato Ceferino Giménez fue fusilado. Una segunda eucaristía en San Francisco y la visita final a la capilla del Pelé completaron el programa de la peregrinación. El mártir del Rosario Nació en 1861 de familia gitana en Benavent de Segriá (Lérida) y vivió siempre como gitano. Recibió el Bautismo en Fraga. Fijó su residencia en Barbastro. Casado según la costumbre gitana, años después lo hizo ante la Iglesia. Era analfabeto. No tuvo hijos, pero adoptó y educó con esmero a una sobrina de su mujer. Fue noble como tratante de caballerías. Desde su matrimonio canónico en 1912, creció su religiosidad y formó parte de varias asociaciones piadosas. En julio de 1936 fue encarcelado por defender a un sacerdote. Devoto de la Eucaristía y de la Virgen María, murió mártir con el rosario en la mano, probablemente el 2 de agosto del mismo año. Sus restos, depositados en una fosa común, no pudieron ser identificados. Léelo en su fuente original: Diócesis de Barbastro-Monzón
Eucaristía con motivo de la Jornada Mundial del Migrante y del Refugiado 2023
Monseñor José Cobo, al frente todavía del Departamento de Migraciones de la CEE, presidió la Eucaristía con motivo de la 109 Jornada Mundial del Migrante y del Refugiado que fue retransmitida por el 2 de Televisión Española VER DE NUEVO «Libres para migrar o quedarse» es el lema elegido por el Papa Francisco para la Jornada Mundial del Migrante y Refugiado 2023 que se ha celebrado en toda la Iglesia el pasado 24 de septiembre. Con este motivo, la Conferencia Episcopal Española (CEE) ha elegido la parroquia Nuestra Señora de los Desamparados en el madrileño distrito de Villaverde para la retransmisión a través de La 2 de Televisión Española. El arzobispo de Madrid, monseñor José Cobo se ha desplazado hasta allí para presidir la Eucaristía. En ella también participó Xabier Gómez, OP, director del Departamento de Migraciones de la Conferencia Episcopal Española y Rufino García Antón delegado de Movilidad Humana de la archidiócesis de Madrid, además del párroco Jaime Vale y otras autoridades diocesanas. Refiriéndose al drama de los procesos migratorios, el arzobispo lamentaba que nuestras sociedades han perdido el «rubor ante la deshumanización». Según cuenta el evangelio proclamado, los jornaleros de primera hora se quejan de tener el mismo salario que los últimos en llegar. «No parece justo», explicaba, «si el centro es el dinero o la lógica del mercado»; pero si el centro es el el humano, los que tienen hambre y sed, entonces es diferente», porque Dios es Padre, «no contable». «Menos mal que los caminos de Dios no son nuestros caminos». La buena noticia del Evangelio, continuaba Cobo, es buena, primeramente para las víctimas de la falta de esperanza. Acogiendo a las personas migrantes en nuestras comunidades y promoviendo un mundo más justo, donde migrar o quedarse sean derechos y no consecuencias de la injusticia, apuntaba, «nos ganamos a Dios y su proyecto». Y terminaba el prelado uniéndose al Papa en su oración por las personas migrantes y agradeciendo a quienes trabajan por esta causa. «Que esta sea su casa» Villaverde es uno de los barrios de Madrid con mayor población migrante. Un 14 %, situándose la media de Madrid entorno al 9 %. «Estimamos entre 40 y 60 nacionalidades en el barrio», señala Jaime Vales, el párroco. La mayoría de la población infantil y joven de esta parroquia es migrante, explica el sacerdote, «y esto es una riqueza». Es más, detalla, «nosotros no queremos acogerles, sino que esta sea su casa. Para nosotros no se trata de que se sientan como en casa, sino de que sientan en casa». Que la Misa organizada por la CEE se haya celebrado en Nuestra Señora de los Desamparados era una decisión tomada hace ya tiempo. Para Vales, esta «sorpresa» le hace estar muy agradecido por la doble visita del arzobispo de Madrid, que ya pasó por aquí el pasado mes de julio con motivo de su inicio de ministerio como arzobispo de Madrid. Cobo, cuenta Vales, «tiene mucho gozo de celebrar con una comunidad que es migrante y tiene sus dificultades» y, a la vez, la parroquia siente «muchas alegrías por compartir y sentirnos queridos por él». En Madrid, los actos por la Jornada Mundial del Migrante y Refugiado terminarán por la tarde, en un acto del arzobispo con la Comunidad de San’t Egidio de Madird. Infomadrid/ Pablo Martín
Coria-Cáceres albergó la VIII Encuentro regional de personas migrantes y refugiadas
Monseñor Jesús Pulido: Las jerarquías y las fronteras la inventa el hombre Con motivo de la Jornada Mundial del Migrante y del Refugiado 2023 Un evento que se desarrolló en el colegio concertado Sagrado Corazón bajo el lema Libres de elegir, migrar o quedarse. Organizado por las delegaciones diocesanas de la provincia Eclesiástica de Extremadura contó con la asistencia de más de 250 personas. Tras la recepción y las palabras de bienvenida de la organización y las autoridades locales, hubo espacio lúdico con una yincana para niños y adultos por el casco histórico de la localidad. GALERÍA DE IMÁGENES Seguida de la eucaristía en la Catedral de Coria presidida por el obispo de la Diócesis de Coria-Cáceres, Jesús Pulido. En su homilía, el prelado recordaba que Dios nos anuncia un mundo nuevo: “En el que los pobres tendrán hasta saciarse y los ricos pasarán hambre, que los poderosos que están en los tronos serán derribados y los humildes serán enaltecidos. El mundo al revés. Nadie se ha atrevido nunca a tanto, solo Jesús. Y además nos lo ha dicho de múltiples maneras”. El obispo recordó a “Los israelitas que se sentían y se creían hijos de Dios y dueños de la religión y consideraban a los extranjeros como los perrillos que se sientan a la mesa para recoger las migajas y Jesús les dijo que vendrían de oriente y de occidente y se sentarían en el Reino de los cielos mientras ellos se quedarían fuera. Así fue con los sacerdotes, los levitas, que se consideraban puros y Jesús les dijo que los publicanos y las prostitutas les precederían en el reino de los cielos, irían delante de ellos”. El obispo señalaba que ningún revolucionario de la historia ha llegado a tanto: “Y les decía Jesús: no busquéis los primeros puestos porque quien se ensalza, será humillado y el que se humilla será ensalzado. Yo no creo que ningún revolucionario de la historia haya llegado a tanto. Ni la revolución francesa que decía arriba la burguesía y abajo la nobleza, o la revolución rusa que decía arriba el proletariado y abajo los zares, ninguno ha sido tan radical como y la gente lo tomaba en serio. Tanto es así que cuando Jesús decía estas cosas le querían apedrear, despeñar, buscaban algo para acabar con él. Y al final lo crucificaron, porque si seguía así, el poder del César estaba en peligro, atentaba contra el orden establecido.” Una revolución no “mediante la guerra o la violencia, como lo ha habido en la historia, sino mediante las armas de la fe, el amor y mediante la conversión del corazón, que es más eficaz y duradera”. La conversión consiste en un cambio de mentalidad, “se lo dice Jesús a Pedro: no piensas como Dios, tú piensas como los hombres. Nosotros, los hombres, tenemos una forma de medir a las personas según los criterios de este mundo. Unos criterios que hemos construido nosotros, con escalafones y jerarquías, con fronteras y divisiones, agarrándonos a puestos, a estatus y sintiéndonos los unos por encima de los otros. Catalogamos a los demás, diferenciamos entre los que tienen y los que no tienen. Los que mandan y los que obedecen, los que triunfan y los que fracasan, los buenos y los malos, los de mi país y los de fuera, los de mi religión y los ateos. Era una preocupación constante de los judíos y de los discípulos en tiempos de Jesús. Quién es el mayor y quién es el pequeño, quién tiene que ocupar los puestos de honor en la sinagoga, en los banquetes, incluso en el reino de los cielos, quien se sienta a la derecha y a la izquierda. Acentuamos en nuestra mentalidad humana aquello que nos divide y a veces lo acentuamos tanto que llega a quedar oscuro y en la penumbra lo que nos une. Dios en cambio, ve las cosas de otra manera. Él no hace distinciones ni acepción de personas, hace salir el sol cada día sobre buenos y sobre malos. Y llueve para justos y para pecadores. Dios es padre de todos y nos mira todos como sus hijos que somos. Valora lo que tenemos en común, no lo que nos diferencia, lo que nos hace hermanos y no lo que nos hace adversarios. Las jerarquías y las fronteras nos las inventamos nosotros”. El prelado insistía en que a veces, en nuestras organizaciones, nuestra convivencia, nuestras normas, nuestras jerarquías, “desfiguran y destruyen nuestra dignidad de personas humanas”, sin embargo, esta revolución a la que Jesús nos invita es la del amor, “esta revolución no violenta y esta revolución que requiere la conversión constante del corazón. Algunos de nosotros que vivimos en países más ricos que otros, decimos como los de la parábola, yo he llegado antes y esto es mío, yo soy de la primera hora en este país y esto me pertenece. Y los que acaban de llegar a la cola tienen menos derechos. Cuando hay personas que pueden viajar por placer libremente y otros que tienen que viajar por necesidad se encuentran con vallas insalvables mientras sus productos, sus recursos y mercancías salen de su país y pasan sin problemas las fronteras, pues ciertamente es una llamada a la conversión”. Hay quien rechazó el mensaje de Cristo, pero “el Evangelio arraigó en los pobres, en los necesitados, en los pecadores, en los perseguidos, en los ladrones arrepentidos. En aquel publicano que dijo: no soy digno de ponerme en el primer banco. En el hijo pródigo que dijo no soy digno de llamarme hijo tuyo. En aquel centurión extranjero que dijo no soy digno de que entres en mi casa. En aquel recaudador, Zaqueo que dijo no soy digno de que te fijes en mí. En aquel buen ladrón crucificado junto a él que dijo: yo me lo merezco, pero tú no.” “Dios es juez. Un juez paciente y misericordioso, sí, que espera nuestra conversión y nos da tiempo, pero no le da lo mismo nuestras injusticias. Él es el defensor del pobre y del desvalido, del huérfano y de la viuda, del extranjero. Él nos llama una y