Es necesario humanizar nuestro sistema penal Es posible otro mundo y otro cumplimiento de pena, y eso es algo que nos ha demostrado la pandemia: hasta 5.000 presos cumplieron condena en casa y no pasó nada, no aumentó la tasa de criminalidad. El Periódico El Debate ha realizado una entrevista realizada por Guillermo Altarriba a Florencio Roselló tras 40 años en la Pastoral Penitenciaria. Es el actual director del Departamento de la Pastoral Penitenciaria de la Conferencia Episcopal Española. «La Iglesia en la cárcel hace mucho más que celebrar misa», adelanta Florencio Roselló, sacerdote mercedario y director del departamento de Pastoral Penitenciaria de la Conferencia Episcopal Española. Lidera una red de más de 160 capellanes y 2.500 voluntarios que tiene presencia en todas las prisiones españolas. Hace casi 40 años que se involucró con esta labor, y en esta entrevista para El Efecto Avestruz insiste: es necesario que la sociedad mire con más compasión a los internos .–Más de 1.500 actuaciones, 82 casas de acogida, ayudas al peculio para más de 6.000 internos… las cifras de la memoria anual impresionan, pero muchos no conocen esta pastoral. ¿Falta visibilizar?– La prisión es un medio cerrado, con autorizaciones y controles de seguridad, y es mejor que los pisos que ponemos a disposición de los presos fuera de los centros sean discretos. Eso hace difícil visibilizar nuestro trabajo: no solo acompañamos a los presos en el ámbito religioso. No puedes celebrar la eucaristía si un preso hace tiempo que no sabe nada de su madre o de sus hijos. Humanizar nuestro sistema penal. Apostar, también como sociedad, por la reinserción. Antes se decía que en las cárceles no se hacía más que entrar y salir, pero si miramos las estadísticas de los últimos diez años, vemos que cerca del 70 % de los presos que han salido de prisión no ha vuelto a entrar. Es posible otro mundo y otro cumplimiento de pena, y eso es algo que nos ha demostrado la pandemia: hasta 5.000 presos cumplieron condena en casa y no pasó nada, no aumentó la tasa de criminalidad. Continúa leyendo
Aniversario de la beatificación de la primera beata gitana
Madre, esposa, joven pobre y analfabeta de 19 años. En la cárcel dio a luz y allí murió sin asistencia médica. Allí descubrió la fe católica y allí se convirtió en mártir por no delatar a su catequista. El 25 de marzo se cumple el quinto aniversario de la beatificación de Emilia Fernández, «La canastera». Los gitanos de todo el mundo y especialmente la Pastoral con los Gitanos recuerdan a su beata. Emilia Fernández Rodríguez era una joven gitana procedente de las cuevas de Tíjola (Almería), recién casada y embarazada, cuando estando en plena guerra civil española los militares fueron a por su marido para formar parte de filas. Ella se ingenió aplicarle un ungüento en los ojos para dejarlo ciego por un tiempo y así poder librar su reclutamiento. Pero se descubrió el engaño y quedaron arrestados los dos. Ella ingresó en la prisión “Gachas colorás” de Almería en 1938, tenía 19 años. Condenada a seis años de cárcel; su marido Juan, condenado a cinco años. Emilia estaba embarazada, se encontraba por primera vez presa entre no gitanos. Y en ese ambiente es cuando descubrió la amistad y la belleza de la fe. Y que las otras presas, castellanas, (no gitanas) eran buenas personas, que se respetaban y trataban bien entre sí y también a ella, que era gitana. Una de las presas, María de los Ángeles Roda, (una de las principales testigos de la que tenemos su testimonio presencial) recuerda su llegada: Estaba cayendo la tarde cuando llegó un camión con guardias y varios presos y entre ellos se encontraba Emilia. Venía embarazada y dos señoras, llamadas Lola del Olmo y Antolina Miró, se acercaron a ella para ayudarla. Emilia llegó a la prisión desolada. Y no era para menos: recién casada, detenida como una delincuente, separada de su marido, embarazada, en la cárcel, sin nadie conocido y rodeada de castellanas. No había gitanas como ella. Así que se aproximó a un jergón que había en un ángulo y se puso a llorar. Dolores del Olmo, que tenía una edad parecida a la de Emilia se le acercó y le intentó consolar. Será el inicio de una amistad, y con el paso de los meses de un auténtico cambio y conversión. El rosario se fue convirtiendo en un camino de auténtica transformación de Emilia. Conforme Emilia se fue haciendo amiga de Dolores y de las demás y rezaba todas las tardes con ellas; volvió a ser la joven alegre, pero ahora su alegría era distinta. Pilar Salmerón, la funcionaria de la prisión, se dio cuenta de que la gitana Emilia había aprendido a rezar y rezaba a diario el rosario. ¿Quién le habría enseñado? Dolores del Olmo en su declaración dice que ella enseñó a rezar a Emilia a petición suya, y “que estos hechos llegaron a oídos de la Jefe de la prisión y que al tener conocimiento de este hecho llamó a la repetida Emilia y le propuso que si le decía quien le había enseñado a rezar y la delataba ante un tribunal la pondría en libertad y sería debidamente atendida dado su estado avanzado de embarazo». Continúa Dolores del Olmo: “esta muchacha a pesar de las falsas promesas de Pilar Salmerón y que ella creía ciertas, se negó en absoluto a delatar a la que le había enseñado a rezar; sin tomar en cuenta su estado la recluyó en una celda dejándole en el mayor abandono muriendo a consecuencia de esto a los ochos días. Dio a luz en un jergón de esparto. No tuvo ningún tipo de asistencia médica. Nació Ángeles, siendo bautizada por sus compañeras de prisión. Ella volvió al Hospital y como seguía sin querer delatar a su catequista, volvió a ser puesta en la celda de castigo. Por su debilidad fue conducida de nuevo al hospital donde falleció abandonada y sola. Emilia aprendió la caridad cristiana. Había comenzado a entender lo que ya había rezado en numerosas veces en los misterios dolorosos del Rosario. Dios nos quiere. Nos ha creado por amor. Nos perdona. El sufrimiento tiene sentido. También lo puedes leer en COPE religión Esta reseña está tomada del libro «Emilia «La canastera», Mártir del Rosario» de Martín Ibarra Benlloch También te puede interesar: La Memoria de Emilia Fernández se celebra el 20 de Noviembre
La Pastoral de la Carretera con los transportistas: Tenemos que poner sobre la mesa los problemas que soportan
Que nos quiten a los intermediarios El Director de la Pastoral de la Carretera de la Conferencia Episcopal Española, el padre José Aumente, entrevista al camionero malagueño José Antonio Zamora. Aumente se pregunta: Si algo necesita la sociedad es a los que producen los alimentos y a los que los transportan. ¿Por qué la sociedad os tratamos tan mal?. A lo largo de la entrevista Don José es tajante: Al que trabaja con justicia hay que pagarle con justicia. El malagueño responde: Estamos trabajando a pérdidas, trabajando día y noche para alimentar a la familia. Apunta diversas soluciones pero apunta fundamentalmente a una: Que nos quiten a los intermediarios. En esta entrevista se desentraña un problema eterno: el enriquecimiento desproporcionado de los intermediarios. Escucha la entrevista completa aquí a partir del minuto 25:40 Asimismo el Obispo de Santander, Manuel Sánchez Monje en declaraciones a Popular TV Cantabria ha manifestado que hay una situación social muy dura y la Iglesia está cerca.». En el mismo sentido se ha pronunciado el delegado de Pastoral de la Carretera de la diócesis, Antolín García: Que lo sectores mas afectados por la subida del gasoil puedan vivir con dignidad, que el gobierno les escuche. «Por un transporte justo» Antolín García RozasDelegado Diocesano de Pastoral de la carretera Estamos viviendo durante estas semanas un parón en el transporte, convocado por la Plataforma en Defensa del Sector de transporte de Mercancías por Carretera Nacional e Internacional (que representa a autónomos, medianas y pequeñas empresas), debido como dicen muchos a la subida del gasóleo. Pero esta subida del gasóleo ha sido la gota que ha colmado el vaso para convocar este parón. Después de tantas demandas hechas al gobierno y no escuchadas, como los bajos pagos de los portes que las plataformas intermediarias hacen a los autónomos y pequeñas empresas familiares que hace que no salga rentable hacer esos portes, la reivindicación también de la jubilación a los 60 años y las enfermedades profesionales. Por todo esto estamos viendo que los camiones no se mueven, sino para hacer marchas lentas para llamar la atención a la sociedad, una sociedad que ha dejado de valorar el trabajo de aquellos que durante la pandemia surtieron los supermercados de alimentos y se jugaban su vida y la de su familia, y en ocasiones muchas veces en condiciones inhumanas, mientras que el resto estábamos en casa. Como estamos viviendo esto produce muchos perjuicios colaterales en la sociedad, como la pesca atascada, el suministro de productos agrícolas, la recogida de la leche, la parada de producción de fábricas sin materia prima, el desabastecimiento progresivo de supermercados y otras tiendas… Pero es que a veces no nos damos cuenta de cuán importante es el transporte para el 100% de la población y servicio de todos y como interconecta toda la cadena de servicios, producción y abastecimiento. Es esencial en nuestro mundo. Como sociedad deberemos pedir a los responsables públicos, y al Ministerio de transporte sentarse a dialogar, no solo con la patronal sino con todos los convocantes y no ignorarlos, cuando son los más perjudicados. Que el Señor ilumine a todas las partes para encontrar soluciones, justas, serias, eficaces y solidarias para los transportistas. Lee la nota emitida por la Diócesis de Santander
Encuentro de Pastoral de Migraciones en la Zona Norte
El 5 de marzo de 2022 se celebró en Bilbao el encuentro de Migraciones de la zona Norte, con la participación de las diócesis de San Sebastián, Pamplona-Tudela, Calahorra y La Calzada-Logroño y Vitoria. En el encuentro participaron más de 50 personas de los diferentes grupos interculturales y de entidades sociales de Iglesia, venidas de cada una de las diócesis, en un ambiente participativo y alegre. Todas las personas tenían ganas de encontrarse, de estar, de intercambiar ideas después de estos dos años de parón tras la pandemia. La jornada tuvo como lema la llamada a ser “Adiskide eta Senide, Comunidades Acogedoras, al hilo del Mensaje del papa Francisco, “Hacia un “nosotros” cada vez más grande”. En el encuentro contamos con la presencia de Xabier Gómez, director del Departamento de Migraciones de la Conferencia Episcopal Española (CEE) que invitó a vivir de forma activa la participación en las Iglesias locales «desde la llamada a ser personas misioneras como personas migradas e integradas en la sociedad y la Iglesia». Señaló la importancia del acompañamiento y la construcción de comunidades que sean hogar, para lo que es necesario cultivar una serie de actitudes que vayan generando una integración real y una renovación de las comunidades. De ahí la importancia de tener una mirada contemplativa, que no es otra cosa que una mirada desde la fe profunda sobre lo que sucede en la vida de las personas y en nuestros pueblos para redescubrir la solidaridad que ya existe. De crecer en creatividad para imaginarnos espacios de encuentro donde todas las personas tengamos un lugar. De salir de las zonas de confort para ir a los espacios dónde se promueve la dignidad humana y ser una iglesia de puertas abiertas, donde nos sintamos en familia. Tras la exposición por parte de Xabier Gómez, tuvimos un tiempo de trabajo por grupos con el objetivo de señalar algunas cuestiones importantes de la comunicación y para poder compartir nuestras experiencias en las comunidades y proponer sugerencias de cara a construir comunidades acogedoras. Las ideas más señaladas fueron la necesidad de aportar, de poner en valor lo que cada uno puede dar desde su experiencia y la de crecer y construir juntos la comunidad. El encuentro terminó con un compartir informal y fraterno. “Soñemos como una única humanidad, como caminantes de la misma carne humana, como hijos de esta misma tierra que nos cobija a todos, cada uno con la riqueza de su fe o de sus convicciones, cada uno con su propia voz, todos hermanos” (Francisco, Fratelli Tutti, n.9). Marije Calvo Pastoral de Migraciones Diócesis de Bilbao
Nota de Doctrina de la Fe sobre la objeción de conciencia.
Los derechos del hombre se concibieron como expresión de unos límites éticos que el Estado no puede traspasar en su relación con las personas. Eran una defensa frente a las tentaciones totalitarias. La Comisión Permanente aprobó en su reunión del 8 y 9 de marzo de 2022 la publicación de una nota doctrinal sobre la objeción de conciencia de la Comisión Episcopal para la Doctrina de la Fe. Los poderes públicos están proclamando nuevos “derechos” que, en realidad, son la manifestación de deseos subjetivos. De este modo, estos deseos se convierten en fuente de derecho, aunque su realización implique la negación de auténticos derechos básicos de otros seres humanos. La presente nota intenta ofrecer criterios y principios a tener en cuenta para afrontar esta problemática. Se trata de una nota doctrinal porque parte de principios de moral fundamental, como la dignidad de la conciencia, y de Doctrina Social de la Iglesia, como la libertad religiosa y de conciencia, la misión del Estado, la naturaleza de los derechos humanos, etc. El texto ofrece a los católicos el derecho y el deber que tienen de oponerse activamente a realizar aquellas acciones que atentan contra las exigencias de la fe cristiana o sus valores fundamentales. En el marco de la antropología cristiana, el texto que se presenta parte de la doctrina sobre la libertad humana y cristiana, expresada en la encíclica Veritatis splendor. La libertad humana no se puede separar del respeto a los otros derechos humanos que son universales, inviolables y, por tanto, inseparables entre ellos; derechos que no dependen de la voluntad de los gobernantes, sino que derivan de la dignidad humana y del hecho de que el ser humano ha sido creado por Dios. En la cultura actual, los derechos personales no son vistos como límites que el Estado no puede traspasar en su relación con las personas, sino como expresión de los propios deseos subjetivos. Por ello, actualmente muchos católicos viven un conflicto entre lo que las leyes promueven y sus propias convicciones morales. El texto señala cómo el derecho a la libertad religiosa y de conciencia es un derecho fundamental que puede servir como indicador del verdadero respeto a todos los derechos humanos. La dignidad de la conciencia humana exige que sus decisiones se inspiren siempre en unos principios básicos de moralidad que tienen un valor universal. Principios como la obligación que todo ser humano tiene de buscar la verdad y el bien; de hacer lo que sabe que es justo yrecto; de tratar a los demás como le gustaría que lo tratasen a él; de no hacer a los otros lo que no le gustaría que no le hicieran; de hacer el bien y evitar el mal, etc. Por su parte, la misión del Estado debe respetar la autonomía y la libertad de las personas, el principio de subsidiariedad y sus límites en el ejercicio del poder. Cuando los poderes públicos se erigen en difusores de una determinada ideología o en promotores de ciertos valoresmorales que son opinables, están traspasando el límite de su misión. También la objeción de conciencia tiene sus limitaciones: no se puede objetar a cualquier ley, sino a aquellas que atentan contra elementos esenciales de la propia religión o las que minan los fundamentos de la dignidad humana y de la convivencia basada en la justicia. El deber del Estado de reconocer este derecho y no discriminar a quienes lo ejercen es paralelo a la obligación de los cristianos de evitar cualquier tipo de cooperación material o formal directa con aquellos actos que atentan contra el derecho a la vida, y cualquier acción que pueda ser interpretada como cooperación, aunque sea indirecta, o aprobación de estos actos. El documento concluye con un apartado titulado “La libertad cristiana”. Lo que muchas veces humanamente parece imposible, por la gracia de Dios es posible para quien vive una existencia cristiana auténtica en la fe, la esperanza y la caridad, esto es en la libertad, porque quien está unido a Cristo no se deja vencer por el miedo ante la presión de una cultura que oscurece los valores que dignifican al ser humano.
Pastoral migratoria intercultural: Ampliar la forma en que experimentamos ser Iglesia
Nuevo documento de la Sección Migrantes y Refugiados del Vaticano Este 24 de marzo el Dicasterio para el Servicio del Desarrollo Humano Integral, desde su Sección Migrantes y Refugiados, publicó orientaciones pastorales para hacer crecer la cultura del encuentro y favorecer una Iglesia siempre más inclusiva frente al fenómeno migratorio. “Acoger, proteger, promover e integrar” son las actitudes fundamentales hacia los migrantes, según el Papa. Vatican News: “Orientaciones sobre la pastoral migratoria intercultural”: ese es el título del documento que hoy, jueves 24 de marzo, difundió la Sección Migrantes y Refugiados del Dicasterio para el Servicio del Desarrollo Humano Integral. El texto, que cuenta con un prólogo del Papa Francisco, consta de 24 páginas, con un desarrollo de buenas prácticas, que la Iglesia ya implementa, y ponen de relieve las oportunidades interculturales vinculadas a los fenómenos migratorios actuales. En siete capítulos, el documento analiza los desafíos que emergen del escenario migratorio contemporáneo, siempre más global y multicultural, de “reconocer y superar el miedo” al “considerar los migrantes una bendición”. Promover el encuentro, uno de los desafíos presentados en las “Orientaciones”, significa poner en práctica la comunión de la diversidad. “La presencia de migrantes y refugiados pertenecientes a otras creencias, o no creyentes, representa una nueva oportunidad misionera para nuestras comunidades cristianas, llamadas a construir puentes a través del testimonio y la caridad”, expresa el comunicado de prensa de la Sección. Allí también se recogen las declaraciones del sacerdote scalabriniano, P. Fabio Baggio, Subsecretario de la Sección Migrantes y Refugiados, para quien las nuevas Orientaciones “nacen de la experiencia de las Iglesias locales y se les devuelve con algunas iluminaciones magistrales”. En el prefacio, Francisco insiste en la llamada “al compromiso de fraternidad universal”, porque “estamos todos en la misma barca” y recuerda, como se lee en el mensaje para la Jornada 2021, que “en el encuentro con la diversidad” y en “el diálogo que puede surgir, se nos da la oportunidad de crecer como Iglesia, de enriquecernos mutuamente”. Nos dividen nacionalismos agresivos y el individualismo De acuerdo con el Papa, en los momentos de mayor crisis, como ahora por la pandemia y las guerras que estamos presenciando, los nacionalismos cerrados y agresivos (Fratelli tutti, 11) y el individualismo radical (Fratelli tutti, 105) resquebrajan o dividen el nosotros, tanto en el mundo como dentro de la Iglesia. El precio más elevado, afirma el Santo Padre, lo pagan quienes más fácilmente pueden convertirse en los otros: los extranjeros, los migrantes, los marginados, que habitan las periferias existenciales. Francisco remarcó que estas propuestas apuntan precisamente a un nosotros cada vez más grande, referido tanto a la comunidad humana como a la Iglesia. Una Iglesia sin distinciones Estas orientaciones, escribe el Obispo de Roma, “nos invitan a ampliar la forma en que experimentamos ser Iglesia” y «nos impulsan a ver la tragedia del desarraigo prolongado y a acoger, proteger, integrar y promover a nuestros hermanos y hermanas y a crear oportunidades para cooperar hacia la comunión». También nos invitan a “vivir un nuevo Pentecostés en nuestros barrios y parroquias, tomando conciencia de la riqueza de su espiritualidad y de sus vibrantes tradiciones litúrgicas”. Se trata también de una oportunidad para vivir una Iglesia auténticamente sinodal, en camino, no asentada, nunca satisfecha, sino de una Iglesia que “no hace distinción entre autóctonos y extranjeros, entre residentes y huéspedes”, pues todos somos peregrinos en esta tierra “Vivir nuestra catolicidad”, un desafío Uno de los retos que plantean las Orientaciones se inscribe en una tendencia a “una uniformidad prefabricada” y a una “retórica nacionalista”, que está presente en algunas comunidades locales y es incompatible con el verdadero significado de la Iglesia, que es por naturaleza universal, al estar integrada por personas de diferentes idiomas y tradiciones. Este comportamiento, se lee en el texto, genera divisiones y pone en peligro los esfuerzos llevados a cabo para promover “una auténtica expresión de la comunión universal de la Iglesia”. Por tanto, la Iglesia, sostiene el texto, está llamada a concebir la multiplicidad de sus miembros como una riqueza que hay que apreciar y una oportunidad que se le brinda para ser cada vez más “católica” y también como un don que hay que celebrar “con liturgias dinámicas y respetuosas de las diferentes tradiciones culturales”, afirman. El documento propone acciones como: aprender de las diferentes tradiciones; promover la apreciación intercultural a través de una “comunicación creativa”, garantizar la presencia de espacios adecuados para la celebración de la liturgia o invitar a los fieles a asistir a diferentes celebraciones para apreciar la riqueza de la espiritualidad y tradiciones católicas. También se ruega a las Conferencias Episcopales que, ante el gran número de migrantes y peregrinos que existen en la actualidad, encomienden a un sacerdote en calidad de delegado o a una Comisión especial establecida para promover una pastoral específica dirigida a los fieles de diferentes grupos étnicos, que, a su vez, se dedique al estudio y la dirección de todo lo relacionado con su asistencia espiritual. Descarga aquí el documento
Mundo en cambio y «Transiciones» sociales, hilo conductor de las III Jornadas Sociales Católicas Europeas en Bratislava
Crónica de Domingo Sugranyes, participante junto a Natalia Peiró (Cáritas Española) en la delegación de la Conferencia Episcopal Española. La tercera edición de las Jornadas Sociales Católicas Europeas (después de las de Gdansk, Polonia en 2009 y Madrid en 2014) tuvo lugar en Bratislava, Eslovaquia, del 17 al 20 de marzo de 2022, copresidida por el presidente de la Conferencia Episcopal eslovaca Mons. Stanislav Zvolensky (arzobispo de Bratislava), el presidente del Consejo de Conferencias Episcopales de Europa Mons. Gintaras Grusas (Lituania) y el presidente de la COMECE, el Cardenal Hollerich (Luxemburgo). La sesión inaugural contó con la presencia de la presidenta de la República eslovaca. El primer ministro eslovaco asistió a la oración ecuménica en la catedral, organizada por la Comunidad de San Egidio. Entre los participantes presenciales, unos 150 (número limitado por las normas COVID), había una amplia representación de las conferencias episcopales del Este, Centro y Norte de Europa. Las noticias angustiosas de la guerra en la vecina Ucrania marcaron cada momento del encuentro. Destacaron en este sentido las intervenciones del Cardenal Czerny, recién llegado de su visita a Ucrania occidental donde afluyen personas desplazadas de todo el país, y de Mons. Dzyurakh, obispo de la Iglesia Griego Católica ucraniana. Los horrores de la guerra estuvieron presentes especialmente durante unos actos litúrgicos multilingües preparados con especial esmero y delicada atención, que se celebraron en la catedral y en otra iglesia cercana al lugar de reuniones. La temática del encuentro proponía tres áreas: Los tres temas estaban caracterizados como “transiciones” para impulsar un debate que estuviera basado en la observación de los cambios en curso, y orientado a la acción. Después de la sesión introductoria, cada una de las tres sesiones temáticas incluían una ponencia de conjunto, una mesa redonda de tres expertos, y sesiones en grupos de trabajo lingüísticos (en parte presenciales, en parte online para los participantes que seguían las jornadas en videoconferencia). En la sesión final se presentaron síntesis de los grupos de trabajo. El programa se abrió con una sesión introductoria general sobre desafíos y oportunidades socioeconómicas y ecológicas (Sor Cécile Renouard, Francia) y teológicas (Prof. Milos Lichner, Eslovaquia). La primera presentó una acumulación de datos en una visión netamente pesimista. Llama la atención que no citara los aspectos geopolíticos – tan presentes por otro lado en la mente de todos – y no intentara situar los procesos descritos en una dinámica económica de conjunto. La introducción del teólogo se situó en una línea de diálogo dinámico, con un llamamiento inicial: “no mirar atrás hacia un pasado imaginario”. La sesión sobre demografía y familia empezó con declaraciones de una comisaria europea y de un ministro eslovaco, pero faltó en mi opinión una ponencia de conjunto que abarcara situaciones muy diferentes según los países. Ante las repetidas denuncias del “invierno demográfico” europeo, fue impactante, y quizás polémica, la intervención de un experto húngaro, el único en referirse a políticas familiares concretas (que no detalló, pero que aparentemente se inspiran en ideas muy distintas a las de las corrientes mayoritarias en Europa). En el resumen final, presentado por Maria Nyman (Cáritas Europa), se habló entre otros temas de educación, del efecto de las migraciones, del papel de la mujer y de los abuelos, de una “teología del cuerpo”, de la preparación al matrimonio y del acompañamiento a las familias jóvenes, y de un concepto de fertilidad que va más allá de la sola estadística de nacimientos y decesos. En general, se admitió una presencia algo marginal y una credibilidad limitada de la Iglesia en los debates sobre la familia. Curiosamente, no se mencionó en ningún momento las cuestiones del aborto y de la eutanasia. Sobre tecnología y digitalización, la ponencia de Mons. Paul Tighe (Pontificio Consejo de la Cultura) presentó con fuerza sintética el contexto cultural y socioeconómico que se ha creado en torno a las tecnologías digitales. En la mesa redonda (moderada por mí) intervinieron con concreción y precisión la presidenta de la JOC internacional (con testimonios de la transformación del trabajo), el presidente de los empresarios católicos alemanes (con doce tesis sobre la ética digital), y una parlamentaria europea eslovaca. La síntesis de los grupos de trabajo, presentada por el italiano Luca Jahier (expresidente del Comité Económico y Social europeo), aportó muchas ideas en tres ejes: comprender la transformación, gobernarla, y alimentarla con la reflexión ética de la tradición cristiana. Se hizo especial hincapié en la importancia de la tecnología digital en la guerra y en los actuales bombardeos en Ucrania. Jahier concluyó con la esperanza de un “nuevo Renacimiento”, con todo lo que este concepto supone como disrupción y avances. En la sesión final, el Cardenal Hollerich habló de la necesidad de un trabajo más profundo y detallado sobre estos temas en el ámbito de COMECE. En la cuestión ecológica, la ponencia corrió a cargo de una experta austriaca e internacional, Helga Kromp-Kolb, que insistió en particular sobre los actuales niveles insostenibles de consumo. Frente a dudas sobre el crecimiento económico, su respuesta es: dejemos de pensar en si hay o no crecimiento, y centremos la atención en definir unos objetivos eficientes y suficientes para todo el planeta. La mesa redonda no aportó elementos distintos. En el resumen de los grupos de trabajo, muy bien presentado por Josyane Gauthier (CIDSE), se insistió en particular en la conveniencia de presentar un mensaje positivo sobre la sociedad en la que queramos vivir y los beneficios que se obtendrán con la reforma ecológica, más que en lo que haya que “sacrificar” (una palabra que no es escuchada en la mentalidad actual). Mencionó los difíciles conflictos de interés planteados por la acción ecológica, que para la Iglesia es inseparable de la acción social. Se habló de lo que puede hacer la Iglesia en cuatro ámbitos: enseñar y educar, acompañar los cambios, hablar proféticamente, y “abogar” (advocate) concretamente ante las autoridades sobre temas regulatorios. El P. Manuel Barrios, secretario general de COMECE, anunció la próxima edición de las Jornadas para 2027; la sede aún no está decidida. Domingo
Emilia «la canastera», gitana mártir.
EL 25 DE MARZO DE 2017 FUE BEATIFICADA EN LA DIOCESIS DE ALMERÍA junto con el resto de los 114 mártires de la persecución religiosa en esa diócesis. El 6 de noviembre La Iglesia en España conmemora en una sola celebración a todos los Santos y Beatos Mártires que murieron durante la persecución religiosa entre los años 1931 y 1939. Entre ellos A Emilia Fernández. Emilia, la “Canastera”, vivió pobre y pobre murió. Pero, en momentos tan críticos de su vida como es la privación de libertad en circunstancias de salud precaria, encontró consuelo espiritual y fortaleza en la recitación piadosa del santo rosario que, como escribía el beato Juan Pablo II, “es contemplación del misterio de Cristo con los ojos de la Virgen Madre” y, como bien decía el Papa Pablo VI “es la oración por excelencia de los pobres”. Es el relato y la vivencia de Manuel Pozo Oller, de la Diócesis de Almería. A muchos como él nos sigue interpelando la vida y la muerte de esta mujer. El pueblo gitano la recuerda con cariño. Eleuterio Fernández Guzmán: Nace Emilia un 13 de abril de 1914 en Tíjola, pueblo situado en la española provincia de Almería y, en concreto, en la calle Bodeguicas, número 4. Eran sus padres Juan José Fernández y Pilar Rodríguez Rodríguez. Emilia fue bautizada el mismo día de su nacimiento en la Iglesia Parroquial de Santa María y se le impusieron los nombres de Emilia, Gregoria y Margarita. La vida de nuestra beata es la propia de una familia gitana de la zona: vive en una casa-cueva, en la parte alta de la ciudad (y separa de la parte central del barrio) y colabora con la familia fabricando cestos de mimbre (de ahí el sobrenombre de “La canastera”). Los llevaban a los pueblos cercanos o a mercados más alejados (en este caso sobre algún animal de carga recorriendo la orilla del río Almanzora). Podemos decir Emilia, desde el momento de su nacimiento hasta la llegada de los años 30 del siglo XX, creció entre lo que eran alegrías propias de su edad y los sufrimientos que las especiales circunstancias de su existencia la llevaban a padecer. Sin embargo, por muy malas que fueras estas últimas tendrían que pasar por unas que, por definitivas para su vida espiritual, serán peores (en cuanto a lo que supusieron para su vida material) y mejores (en cuanto a lo que supusieron para su fe). Cuando la Guerra Civil dio comienzo (julio de 1936) la vida de aquellos gitanos, incluida Emilia y sus hermanos, no debió sufrir más alteración que la propia de las circunstancias. Es decir, que no huyeron ni nada por el estilo sino que continuaron viviendo donde lo habían estado haciendo. Tal es así, que en 1938 Emilia contrae matrimonio, al estilo gitano, con Juan Cortés, que había nacido el 29 de mayo de 1915 y tenía, por tanto, poco más de un año menos que Emilia. Por lo que parece eran parientes cercanos, porque cuando Juan fue a contraer matrimonio (en 1966) con la hermana de Emilia tuvo que solicitar dispensa canónica porque tenían una relación familiar muy cercana. No sería de tal jaez que les impidiese casarse porque, en efecto, contrajeron matrimonio. Sin embargo, esto segundo (el matrimonio, éste) apunta a tal realidad. CONTINÚA LEYENDO Devoción del pueblo gitano En septiembre de 2021 el papa Francisco visitó el asentamiento gitano más grande de Europa, en Eslovaquia, donde los gitanos viven en un gueto. Para preparar el viaje rezaron una novena a los beatos gitanos españoles Ceferino Giménez y Emilia Fernández, un ejemplo de que algunos de los suyos dieron su vida por la fe, defendiendo incluso con su vida a quienes no pertenecían a su etnia. En aquella visita del Papa Francisco a Eslovaquia pudimos ver el cartel de bienvenida del pueblo gitano con las imágenes de Ceferino Giménez Malla el «Pele» y Emilia la «canastera». Don Mario Riboldi, apóstol del pueblo gitano escribió una biografía de Emilia Fernández que tienes a tu disposición. Escribe a: pastoralconlosgitanos@conferenciaepiscopal.es Para saber más sobre Emilia Fernández: «Payos y gitanos somos la familia de Dios» Emilia la «canastera», primera gitana mártir Biografía de Emilia la canastera, la primera beata de etnia gitana Emilia la «canastera», mártir del Rosario
Se necesitan cambios profundos en los estilos de vida
Mesa redonda sobre transiciones tecnológicas y ecológicas El segundo día de las III Jornadas Sociales Católicas Europeas, sábado 19 de marzo de 2022, celebradas en Bratislava estuvo dedicado al tema de los procesos de transición digital y ecológica. “ Todo esfuerzo por proteger y mejorar nuestro mundo conlleva cambios profundos en los “estilos de vida, modelos de producción y consumo ”. Informa COMECE SE Mons. Paul Tighe , Secretario del Consejo Pontificio para la Cultura , pronunció el primer discurso de apertura del día, dirigiéndose a los participantes sobre las nuevas tecnologías, especialmente la Inteligencia Artificial (IA), y su impacto en nuestras sociedades. Destacó la necesidad de nuevas respuestas pastorales y morales al desarrollo tecnológico. Mesa redonda sobre la transición tecnológica en Europa En la línea de el discurso de Mons. Tighe, el panel de debate de la mañana, giró en torno a los desafíos que plantea a nuestras sociedades la transformación del trabajo provocada por las nuevas tecnologías. El debate contó con la participación de Sarah Prenger, Presidenta Emérita del Movimiento Internacional de Jóvenes Trabajadores Cristianos , Ulrich Hemel , Presidente de la Asociación Alemana de Empresarios Católicos, y Miriam Lexman, Diputada al Parlamento Europeo. Aquí el vídeo completo: Por la tarde, Daniel Guéry , Encargado de Misión en la Conferencia Episcopal Francesa, presentó la contribución de las ONG europeas de inspiración católica para la promoción del bien común, la justicia y la solidaridad en el contexto de las transiciones tecnológica y ecológica. La transición ecológica fue abordada en el panel de la tarde. La profesora Helga Kromp-Kolb , directora emérita del Centro para el Cambio Global y la Sostenibilidad de la Universidad de Recursos Naturales y Ciencias de la Vida de Viena, pronunció un discurso de apertura sobre los desafíos que plantea el cambio climático. Profesora Helga Kromp-Kolb, directora emérita del Centro para el Cambio Global y la Sostenibilidad de la Universidad de Recursos Naturales y Ciencias de la Vida de Viena. El debate que siguió incluyó valiosas contribuciones de Philippe Lamberts , Miembro del Parlamento Europeo, Marie Lavall, Presidenta de FIMCAP , y Mons. Bohdan Dzyurakh , representante de la Iglesia católica griega de Ucrania. Juntos, analizaron los desafíos ecológicos que se avecinan y exploraron las formas en que los católicos, especialmente las familias y los jóvenes, pueden contribuir a un mejor cuidado de nuestra Casa Común. Un buen resumen del debate lo representa la declaración del Papa Juan Pablo II incluida en la Carta Encíclica Laudato Si’ del Papa Francisco: “ Todo esfuerzo por proteger y mejorar nuestro mundo implica cambios profundos en los “estilos de vida, modelos de producción y consumo ”. (Laudato Si’, 5) Durante el debate, los participantes fueron movidos por el testimonio de Mons. de Bohdan Dzyurakh sobre la tragedia actual que se desarrolla en Ucrania. Monseñor Dzyurakh llevó el sufrimiento de las familias ucranianas y rezó por una Europa renovada basada en la justicia, la libertad y la fraternidad. Aquí el vídeo completo de la sesión: El segundo día de las Jornadas Sociales Católicas Europeas se vio enriquecido por un evento cultural colorido y dinámico, el “Romaňi kereka”, una celebración romaní de la maternidad ofrecida por “Čiriklore”, un conjunto local de jóvenes folclóricos romaníes. Por la mañana, los presidentes de la Conferencia Episcopal Eslovaca, COMECE y CCEE emitieron un comunicado dando la bienvenida al llamado del Papa Francisco para consagrar Rusia y Ucrania al Inmaculado Corazón de María. Descarga el comunicado Visite el sitio web oficial del evento para descargar el programa, discursos, contribuciones , videos y fotos: www.catholicsocialdays.eu