El departamento de Pastoral de la Salud advierte que la soledad tiene dimensiones de una auténtica epidemia.
8 de febrero, Jornada de Oración y Reflexión contra la trata de personas
El Papa, en su vídeo para el mes de febrero, nos pide escuchar el grito de las personas migrantes, muchas de ellas víctimas del tráfico criminal.
La Iglesia se suma a la COP con un Foro el jueves 5 en la Fundación Pablo VI
En el marco de la Cumbre del Clima, diversas organizaciones vinculadas a la Iglesia convocan un Encuentro con el lema “La Cumbre del cambio climático y el cuidado de la casa común”.
Comunicado final Jornadas Generales de Pastoral Obrera
En el XXV aniversario del documento «La Pastoral Obrera de toda la Iglesia» Con el objetivo de conmemorar el XXV aniversario de la publicación del documento de la CEE “La Pastoral Obrera de toda la Iglesia”, hacer balance del camino que se ha recorrido, y concretar el proceso a seguir en la misión de la Pastoral obrera en el mundo del trabajo y en la Iglesia hoy, se han celebrado las XXV Jornadas Generales, en El Escorial, del 29 de noviembre al 1 de diciembre de 2019, presididos por Mons. Antonio Algora, obispo responsable del Dpto. de Pastoral Obrera de la CEAS, con asistencia de Luis Manuel Romero, director del Secretariado de la CEAS, y participación de más de 150 asistentes de más de 34 diócesis. Acogemos con agradecimiento esta historia de fidelidad evangélica y presencia samaritana en el mundo del trabajo. Nuestra celebración y nuestra misión quieren ser, como dice el papa Francisco, “memoriosa”, por eso lo primero ha de ser el agradecimiento a hombres y mujeres que desde su compromiso de fe han decidido a lo largo de estos años acompañar la vida del mundo obrero. Este es el punto de partida. En las vidas entregadas de tantos militantes junto a sacerdotes, religiosos, obispos, reconocemos agradecidos el don del amor y la misericordia de Dios para todos, especialmente para quienes son víctimas de la precariedad, el empobrecimiento y la deshumanización que sigue sufriendo, también hoy, el mundo obrero y del trabajo. Hoy se ha intensificado y se recrudece esta situación de inhumanidad. Los retos de la nueva revolución industrial, y de la robotización del empleo, siguen reclamando la presencia de la Iglesia. Reconocemos el trabajo como lugar humano, como lugar eclesial, como lugar teologal, y por eso el trabajo humano como principio de vida ha de seguir estando en el centro de la misión de toda la Iglesia. La Iniciativa “Iglesia por el Trabajo Decente” fruto de este camino recorrido, manifiesta la necesidad de seguir siendo Iglesia en el mundo obrero, y nos pide una apuesta decidida por el trabajo decente, también al interior de la Iglesia, como exigencia de la fe. Para poder realizar nuestra misión eclesial, es necesario afrontar el reto que la individualización en la vida personal y social, supone para la dignidad de la persona. Es necesario construir un proyecto de humanización con todos los trabajadores y trabajadoras que plante cara a la desigualdad y el empobrecimiento creciente, aportando el valor y el sentido del trabajo como principio de vida: Somos urgidos a vivir una nueva etapa evangelizadora, que proclame que el trabajo es para la vida, que reclame un trabajo decente que permita construir una sociedad humana; que denuncie las agresiones normalizadas e invisibilizadas de la siniestralidad laboral; que plante cara a la inequidad que genera violencia, y para ello hemos de posibilitar el nacimiento de un nuevo orden económico y social, donde junto a la lucha contra la pobreza y sus causas, contra la precariedad vital, seamos capaces de cambiar personal y globalmente nuestra relación con la creación, porque convertimos nuestras prácticas cotidianas y nuestros estilos de vida. Para ello hemos acordado poner en marcha un proceso sinodal de mirada a la realidad, que ponga rostro a esta situación, desde el que habremos de concretar, junto a nuestros obispos, las respuestas pastorales que como Iglesia estamos llamados a ofrecer. Somos urgidos por el amor de Cristo, a acompañar como Iglesia la vida las trabajadoras y trabajadores empobrecidos, a generar una nueva manera de pensar, sentir y vivir; una nueva mentalidad que haga que las instituciones vuelvan a estar al servicio de las personas y de sus necesidades humanas, y para ello, somos enviados a construir otra manera de vivir con nuestro testimonio. El Escorial, 1 de diciembre de 2019. Primer domingo de Adviento
La Pastoral de la Carretera con sus víctimas
El departamento de Pastoral de la Carretera, dentro de la Comisión Episcopal de Migraciones , se une a la celebración del Día Mundial en Recuerdo de las Víctimas de Accidentes de Tráfico. Esta Jornada, instituida en el año 2005 por Naciones Unidas, se celebra el tercer domingo de noviembre, este año el día 17. Pastoral de la Carretera anima a las diócesis a celebrar la Eucaristía por los difuntos víctimas de accidentes de tráfico, e invitar particularmente a los familiares de los fallecidos, asociaciones de víctimas, la DGT provincial, agrupaciones de transportistas, autoescuelas, policía y guardia civil, o bomberos. También se facilita un subsidio litúrgico y un responso para rezar al final de la Eucaristía. Desde la CEE, en colaboración con Pastoral de la Carretera de la diócesis de Madrid y asociaciones de víctimas, el domingo 17 se celebrará la Misa en sufragio de todas las víctimas de accidentes de tráfico a las 13.00 horas en la Basílica de la Concepción de Madrid. Presidirá el arzobispo de Madrid, cardenal Carlos Osoro. Además, el director del departamento, José Aumente, asistirá el lunes al minuto de silencio que organiza la DGT junto al monumento de recuerdo a la victimas que está a la entrada del edificio. Desde el departamento de Pastoral de carretera también quieren recordar que los accidentes provocan la muerte de cerca de 1,3 millones de personas y daños o alguna incapacidad en otros 50 millones. Constituyen la principal causa de mortalidad entre los jóvenes de edades comprendidas entre los 15 y los 29 años. El año pasado fallecieron por accidente de tráfico más de 1.800 personas. Desde el año 1960 que se hace estadística, han fallecido más de 290.000 personas, que bien merecen nuestro recuerdo y oración. Subsidio litúrgico Responso
Pastoral Penitenciaria, en el encuentro internacional del Dicasterio del Desarrollo Humano e Integral
Tendrá lugar los días 7 y 8 de noviembre de 2019 en la sede de este Dicasterio en Roma con el objetivo de afrontar juntos los retos de la pastoral penitenciaria.
José Aumente y Sergio Buiza reciben el premio Alter Christus
Son directores de los departamentos de Itinerancia (Carretera–Circos) y Pastoral del Sordo. La entrega de los galardones tendrá lugar a las 19:00 horas en la Universidad Francisco de Vitoria.
La UPSA y la Comisión Episcopal de Migraciones forman especialistas en migración y trata
Los obispos de esta Comisión entienden que cada vez es más necesaria la formación para las personas que trabajan en estos ámbitos
“Turismo y empleo: un futuro mejor para todos”
Mensaje para la Jornada Mundial del Turismo – 2019 “Turismo y empleo: un futuro mejor para todos” es el tema del Día Mundial del Turismo, que se celebra el 27 de septiembre, promovido por la Organización Mundial del Turismo (OMT). Un tema que recuerda la iniciativa: “El futuro del trabajo”, deseada por la Organización Internacional del Trabajo (OIT), que este año celebra su centenario. La elección de tratar el tema del turismo desde la perspectiva del trabajo parece particularmente apropiada en vista del enraizamiento del estado crítico que caracteriza la dimensión laboral en la vida de muchas personas, en todas las latitudes. Los deseados objetivos de paz, seguridad, promoción e inclusión social no se pueden alcanzar si se descuida el esfuerzo conjunto para garantizar a todos un trabajo decente, equitativo y libre, construido en torno a la persona y a sus necesidades primarias de desarrollo humano integral”. Trabajar es propio de la persona humana. Expresa su dignidad de haber sido creado a imagen de Dios”(1), ha afirmado el Papa Francisco. Donde no hay trabajo, no puede haber progreso, no puede haber prosperidad y, seguramente, no puede haber un futuro mejor. El trabajo, que no es solo el empleo, sino la forma en que el hombre se realiza a sí mismo en la sociedad y en el mundo, es una parte esencial para determinar el desarrollo integral tanto de la persona como de la comunidad en que vive. “Estamos llamados al trabajo desde nuestra creación”, escribe el Papa Francisco en la encíclica Laudato si’, señalando que “el trabajo es una necesidad, parte del sentido de la vida en esta tierra, camino de maduración, de desarrollo humano y de realización personal”(2). “Sin trabajo- ha reiterado en el mensaje de video a los participantes en la 48ª Semana Social de los Católicos Italianos (Cagliari, 26-29 de octubre de 2017)- no hay dignidad”. Como recuerda el Compendio de la Doctrina Social de la Iglesia: “La persona es el criterio de la dignidad del trabajo” y, citando la Encíclica Laborem exercens, “En efecto, no hay duda de que el trabajo humano tiene un valor ético, el cual está vinculado completa y directamente al hecho de que quien lo lleva a cabo es una persona”(3). Con especial referencia al turismo, en su Mensaje para el XXIV Día Mundial del Turismo(4) San Juan Pablo II explicaba también que este sector “se ha de considerar como una expresión particular de la vida social, con implicaciones económicas, financieras, culturales y con consecuencias decisivas para las personas y los pueblos. Su relación directa con el desarrollo integral de la persona debería orientar su servicio, como el de las demás actividades humanas, a la edificación de la civilización en el sentido más auténtico y completo, es decir la edificación de la “civilización del amor” (ver Sollicitudo rei socialis, No. 33)”. En el día de hoy no son pocos los problemas relacionados con el trabajo en el sector del turismo, que se caracteriza por su variada profesionalidad y sus tareas específicas. Consultores de viajes y guías turísticos, chefs, sommeliers y camareros, azafatas, animadores, expertos en marketing turístico y redes sociales: muchos operan en condiciones de precariedad y, a veces, de ilegalidad, con salarios injustos, obligados a un duro trabajo, a menudo lejos de la familia, con alto riesgo de estrés y sometidos a las reglas de una competitividad agresiva. Indigna, además, la explotación del trabajo en los países pobres pero con una alta vocación turística en virtud del rico patrimonio ambiental e histórico-cultural que los caracteriza, donde rara vez son las poblaciones nativas las que se benefician del uso de los recursos locales. Inaceptables son también las violencias contra su población, la ofensa de su identidad cultural y todas las actividades que causan la degradación y la explotación voraz del ambiente. En este sentido, en 2003, siempre San Juan Pablo II señalaba que “la actividad turística puede desempeñar un papel relevante en la lucha contra la pobreza, tanto desde el punto de vista económico, como social y cultural. Viajando se conocen lugares y situaciones diversas, y se cae en la cuenta de cuán grande es la brecha entre los países ricos y pobres. Además, se pueden valorar mejor los recursos y las actividades locales, favoreciendo la participación de los sectores más pobres de la población”(5). En este sentido, las posibilidades de desarrollo que ofrece el sector turístico son considerables, tanto en términos de oportunidades de empleo como de promoción humana, social y cultural. Oportunidades especialmente abiertas a los jóvenes y que fomentan su participación como protagonistas de su desarrollo, quizás a través de iniciativas empresariales en propio en los países desfavorecidos. Los datos publicados por la Organización Mundial del Turismo (OMT) muestran que de 11 puestos de trabajo en el mundo, al menos 1 es generado, -directa o indirectamente-, por el turismo, y registran un crecimiento constante del fenómeno que involucra a millones de personas en todos los rincones del mundo. Se habla de un ciclo expansivo, con enormes implicaciones a nivel social, económico y cultural, que ha superado las expectativas más optimistas. Basta con decir que en 1950 los turistas internacionales eran algo más de 25 millones, mientras que en la próxima década se estima que podrían alcanzar la cifra de dos mil millones de viajeros en todo el mundo. Frente a estos flujos, resulta alentadora la dimensión de encuentro que puede brindar el trabajo en el sector turístico. En muchos casos en el desempeño de sus tareas diarias los operadores del sector en todos los niveles, tienen la oportunidad de encontrarse con personas de los países más diversos y comenzar ese conocimiento, que es el primer paso para el abandonando de prejuicios y estereotipos y para construir relaciones basadas en la amistad. El pasado mes de marzo, dirigiéndose a los jóvenes del Centro de Turismo Juvenil con motivo del 70 aniversario de la fundación de esa asociación el Papa Francisco ha hablado del turismo como una oportunidad para encontrarse. El Pontífice expresó su aprecio por el esfuerzo en promover un “turismo lento”, “no