El secretariado de la Comisión Episcopal de Migraciones, a través de la sección de Trata de Personas, promueve la exposición itinerante de fotografías «Punto y Seguimos. La vida puede más». El objetivo, visibilizar y sensibilizar sobre la situación de abuso y explotación de personas. El material fotográfico, firmado por Fernando Mármol Hueso, se pone a disposición de las diócesis para que programen la fecha y los lugares para la muestra. La primera parada será en Madrid y se podrá visitar en el atrio de la catedral de la Almudena del 29 de marzo al 8 de abril. Sobre la exposición Este proyecto comenzó con un acercamiento a las personas e instituciones involucradas en acciones contra la trata y a proyectos de atención social y pastoral a las víctimas. Después se ha construido un relato en imágenes, haciéndoles partícipes y protagonistas a las víctimas a través de las imágenes y de sus propias palabras, plasmadas en las frases que acompañan a las fotografías. Y esto es lo que ahora se ofrece en «Punto y Seguimos. La vida puede más». La exposición se enfoca en torno a tres líneas argumentales: el drama vivido por las personas que han sufrido situación de trata; la indiferencia; y la esperanza de una vida libre de la explotación, con la implicación de la Iglesia y de la sociedad en general. En la presentación de la muestra se destaca que la Trata de Personas «es una realidad invisibilizada para la ciudadanía». «En la mayoría de los casos -lamentan- no se detectan ni identifican situaciones de trata, siendo difícil por lo tanto combatirlo si no se conoce». «Es necesario -puntualizan- conocer para poder mirar y mostrar».
Jornada Mundial del Enfermo: «Gratis habéis recibido, dad gratis»
«Gratis habéis recibido, dad gratis», es el lema de la Jornada Mundial del Enfermo 2019. El departamento de Pastoral de la Salud, dentro de la Comisión Episcopal de Pastoral, ha editado los materiales para esta Campaña que en España tiene dos momentos: el 11 de febrero, festividad de Nuestra Señora de Lourdes, es el Día del enfermo, de carácter mundial. La Iglesia en España celebra el 26 de mayo la Pascua del enfermo. Con esta Campaña se pretende reconocer el valor de la gratuidad en la entrega al cuidado de los enfermos, como reconocimiento de lo recibido. Es necesario hacer una reflexión sobre la importancia del voluntariado, en España hay más de 18.500 voluntarios, y la necesidad de animar a más personas en esta dirección. “Gratis habéis recibido, dad gratis” Folleto Subsidio litúrgico Estampa castellano gallego catalán euskera Cartel castellano gallego euskera
8 de febrero, Jornada Mundial de Oración y Reflexión contra la Trata de Personas
El día 8 de febrero se celebra la Jornada Mundial de Oración y Reflexión contra la trata de personas, con el lema “Juntos contra la trata». El papa Francisco convoca esta Jornada desde el año 2015 y eligió el día en el que se recuerda la memoria litúrgica de Santa Josefina Bakhita, la religiosa sudanesa que padeció durante su vida los sufrimientos de la esclavitud. La Jornada de Oración y Reflexión 2019 pretende la implicación de toda la sociedad en este tema del tráfico de personas. Esta Jornada está promovida por el Comité para la Jornada Mundial de Oración y Reflexión contra la trata, coordinado por Talitha Kum, la Red Internacional de la Vida Consagrada Contra la Trata de Personas. Colabora la Sección Migrantes y Refugiados del nuevo Dicasterio para el Servicio del Desarrollo Humano Integral. Mensaje de Mons. Juan Carlos Elizalde, Obispo responsable Trabajo de la Iglesia en red contra la trata La Conferencia Episcopal Española se une a esta jornada a través del departamento de Mujeres en la calle y trata, dentro de la Comisión Episcopal de Migraciones. Además, se promueve en las diócesis la organización, en torno a estas fechas, de vigilias de oración y diferentes actividades. El obispo de Vitoria y responsable de este departamento, Mons. Juan Carlos Elizalde Espinal, en su mensaje para esta Jornada, afirma que “no podemos acostumbrarnos a este crimen abominable de lesa majestad. Ésta es una ocasión privilegiada para seguir luchando contra esta realidad”. Recuerda las palabras del papa Francisco el año pasado a los participantes en esta Jornada en Roma: “hay mucha ignorancia en el tema de la trata. Pero a veces parece que haya también poca voluntad de comprender la dimensión del problema. ¿Por qué? Porque toca de cerca nuestras conciencias, porque es escabroso, porque nos avergüenza. Hay además quien, conociéndolo, no quiere hablar de ello porque se encuentra al final de la «cadena de consumo», como usuario de los «servicios» que son ofrecidos en la calle o en internet. Está, finalmente, quien no quiere que se hable, por estar implicado directamente en las organizaciones criminales que de la trata obtienen buenos beneficios». “Es necesario actuar aquí y ahora”, subraya el obispo responsable. Recuerda que el sentido general de la Jornada se recoge perfectamente en el lema de este año «Juntos contra la trata de personas». “Prevenir las situaciones de origen –añade Mons. Elizalde– es parte de la solución”. También ha escrito un mensaje la directora de la sección Trata de Personas en la CEE, Mª Francisca Sánchez Vara. «Es un objetivo esencial -afirma- asumir el compromiso de visibilizar e incluso ir mucho más allá, es decir, no solamente transmitir una información y unos hechos, sino concienciar de la gravedad de un problema que nos concierne y afecta a todos, y de las graves consecuencias sobre las personas que lo sufren y sobre nuestra propia sociedad y convivencia». Trabajo de la Iglesia en red contra la trata Las entidades eclesiales han optado por trabajar en red, adquiriendo un compromiso conjunto como Iglesia. Esta forma de trabajo, respetando las diversas identidades, une y fortalece en la misión; permite compartir experiencias; e intercambiar información para ser más eficaces. Forman parte de esta red contra la trata el grupo Santa Marta; la sección de Migrantes, Refugiados y Víctimas de trata dentro del Dicasterio para el Servicio del Desarrollo Humano Integral; Christian Organisations Against Trafficking in Human Beings Network (COATNET); Religious in Europe Networking Against Trafficking and Explotation (RENATE); Foro sobre la trata; Red Internacional de la Vida Consagrada contra la trata de personas (TALITA KUM); el grupo intereclesial contra la trata; y el grupo de coordinadores diocesanos (información sobre estas entidades).
Nota del Apostolado del Mar ante el hundimiento de dos pesqueros
El departamento del Apostolado del Mar de la Conferencia Episcopal Española, ha mostrado su solidaridad ante el hundimiento de dos pesqueros en la costa gallega. Dos tragedias en el mar tiñen de luto la costa gallega. Ayer conocíamos la noticia del naufragio, frente a la costa de Finisterre, del Cerquero “Sin Querer 2”, con base en Portonovo, provincia de Pontevedra, y, como consecuencia de este accidente, perdían la vida los marineros Guillermo Casais, Manuel Serén, Bernardino Padín y Teófilo Rodríguez. Hoy nos hemos despertado con otro accidente en el mar, el barco “A Silvosa”; cuando se disponía a salir del puerto de Malpica, provincia de A Coruña, para trabajar, como todos los días, sufrió un accidente en el que murió el patrón José Ángel Sanjurjo Lauzara. Queremos hacer llegar nuestro profundo dolor y consternación por los cinco marineros fallecidos, dolor que vivimos desde la fe, buscando en la oración la paz para las familias en este momento en el que sufren la pérdida de sus seres queridos. Asimismo, expresamos nuestra cercanía a todas las personas que colaboraron en los rescates y se esfuerzan por aliviar la situación en estos momentos tan duros. A todos ellos encomendamos a la Virgen del Carmen, patrona de los hombres de la mar, y ofrecemos a sus familias nuestros sentimientos de cercanía y comunión. +Mons. Luis Quinteiro Fiúza Obispo Promotor del Apostolado del Mar
Comunicado de las XXIV Jornadas Generales de Pastoral Obrera: Acompañar en la precariedad
Con el lema “Acompañar en la precariedad” el Departamento de Pastoral Obrera, de la CEAS de la Conferencia Episcopal Española, ha celebrado del 23 al 25 de noviembre en Ávila las XXIV Jornadas generales de Pastoral Obrera, cuyo objetivo ha sido profundizar en cómo acompañar a las personas empobrecidas del mundo obrero. La ponencia presentada por D. José Luis Segovia Bernabé, Vicario de Pastoral Social e Innovación de la Archidiócesis de Madrid, ha señalado la necesidad de reconocer que la precariedad, fruto de la injusticia en el trabajo y de la vulneración de los derechos personales de los trabajadores y los derechos sociales de las familias, es un elemento de este sistema que deshumaniza; evitable, por tanto. Ha invitado a no olvidar que está en la misma naturaleza de la Iglesia acompañar en la precariedad la vida de tantos trabajadores desde la encarnación en sus mismas condiciones de vida, haciéndose Sacramento de la impotencia compartida. Desde esta sacramentalidad, que hemos de vivir toda la Iglesia, hemos de ofrecer a Jesucristo, salvación para todos, en la tarea política de construir humanidad que sane, reconstruya, y reconcilie la relación humana, social y con la creación. Hemos compartido la experiencia de acompañamiento en la precariedad, desde la Asociación de Barrios ignorados de Andalucía, que nos ha llamado la atención sobre las fracturas vitales que la precariedad provoca, la pobreza que genera, el aislamiento y descarte social de familias enteras, especialmente de los jóvenes que los habitan, a quienes se aboca a un presente de exclusión, carente de sentido y un futuro sin esperanza. La experiencia del acompañamiento al precariado desde el sindicato, que hemos escuchado, nos reafirma en la necesidad de pedir a las organizaciones sindicales que realicen su imprescindible función social, poniendo en el centro a los trabajadores precarizados, a los desempleados, a los trabajadores pobres, para, como pide el Papa Francisco, construir justicia juntos. Desde esas reflexiones y experiencias hemos acogido retos y llamadas: A hacernos Sacramento de la impotencia compartida viviendo en la precariedad, como Iglesia que habita en medio de las casas de sus hijos e hijas para poder compartir en la esperanza su propio camino de humanización. La evangelización pasa por el camino de la compasión, de la pasión compartida, para crecer en comunión con los empobrecidos. A recordar a toda la Iglesia el ineludible camino de seguimiento de Jesucristo en medio de los gozos y las tristezas de toda la humanidad y, especialmente, del mundo obrero que comporta nuestra fe. El mundo obrero precarizado y empobrecido sigue existiendo. Solo con los pobres podremos recorrer los caminos del Evangelio. A exigir de todas las Administraciones la inclusión social de todos los descartados -personas, familias, barrios- mediante políticas que hagan reales los Derechos Humanos: derecho a trabajo decente, a vivienda, a educación, salud… Y a exigir que realicen su tarea ineludible al servicio del Bien común desde la restauración de la dignidad del trabajo humano, de las personas trabajadoras y sus familias. Como dice el papa Francisco, “cualquier forma de trabajo tiene detrás una idea sobre la relación que el ser humano puede o debe establecer con lo otro de sí.” (LS 125) “El hombre es el autor, el centro y el fin de toda la vida económico-social. No obstante, cuando en el ser humano se daña la capacidad de contemplar y de respetar, se crean las condiciones para que el sentido del trabajo se desfigure. (CA 37) Tenemos necesidad de preservar el trabajo humano, por eso es necesario que se siga buscando como prioridad el objetivo del acceso al trabajo por parte de todos.” (LS 127) “El gran objetivo debería ser siempre permitirles a los pobres una vida digna a través del trabajo, porque el trabajo es una necesidad, parte del sentido de la vida en esta tierra, camino de maduración, de desarrollo humano y de realización personal.” (LS 128) En la precariedad, la esperanza. ¿Cómo hacer para no dejarse robar la esperanza en las «arenas movedizas» de la precariedad? Con la fuerza del Evangelio.[1] En este día contra la violencia de género en que hemos orado desde el dolor de las víctimas, y con esta esperanza, nos convocamos para la celebración el año próximo de las XXV Jornadas, en la celebración del veinticinco aniversario de la publicación del documento de la CEE “La Pastoral Obrera de toda la Iglesia”. ÁVILA, 25 de noviembre de 2018 Fiesta de Jesucristo, rey del Universo [1] MENSAJE DEL SANTO PADRE FRANCISCO A LOS PARTICIPANTES EN EL CONGRESO NACIONAL DE LA CONFERENCIA EPISCOPAL ITALIANA (CEI) [24-26 DE OCTUBRE DE 2014, SALERNO]
18 de noviembre, II Jornada Mundial de los pobres 2018
«Este pobre gritó y el Señor lo escuchó» es el lema para la II Jornada Mundial de los pobres que se celebra el 18 de noviembre. Una jornada en la que Papa nos invita «a los hermanos obispos, a los sacerdotes y en particular a los diáconos, a quienes se les impuso las manos para el servicio de los pobres (cf. Hch 6, 1-7), junto con las personas consagradas y con tantos laicos y laicas que en las parroquias, en las asociaciones y en los movimientos hacen tangible la respuesta de la Iglesia al grito de los pobres, a que vivan esta Jornada Mundial como un momento privilegiado de nueva evangelización. Los pobres nos evangelizan, ayudándonos a descubrir cada día la belleza del Evangelio. No echemos en saco roto esta oportunidad de gracia. Sintámonos todos, en este día, deudores con ellos, para que tendiendo recíprocamente las manos, uno hacia otro, se realice el encuentro salvífico que sostiene la fe, hace activa la caridad y permite que la esperanza prosiga segura en el camino hacia el Señor que viene». Materiales para preparar la celebración de la II Jornada Mundial de los Pobres:
Mensaje de los voluntarios de Pastoral Penitenciaria del área religiosa
Reunidos en Madrid el voluntariado de Pastoral Penitenciaria, del área religiosa, los días 9, 10 y 11 de noviembre de 2018, queremos compartir las reflexiones durante estos días. Un trabajo que nos ha llevado a analizar y estudiar nuestra identidad de voluntarios. A la vez nos hemos preguntado qué nos mueve a estar aquí, hoy y ahora, cuál es nuestra motivación. Con esta finalidad hemos profundizando en nuestra espiritualidad y en los valores del Evangelio que dan sentido a nuestro compromiso y entrega como voluntarios. Nuestras jornadas también nos han empujado a mirar la realidad que nos rodea y la incidencia que tiene el mundo de la prisión en ella. Asumimos que la Pastoral Penitenciaria necesita mayor presencia en la iglesia local y diocesana y en la sociedad. Esta afirmación nos lleva a mirar con ojos de esperanza a los medios de comunicación social. Solo desde un mayor conocimiento y reconocimiento podremos conseguir políticas más positivas para la futura reinserción y normalización de las personas privadas de libertad. Por eso nuestro mensaje es amplio, y también ambicioso, y quiere llegar a tres sujetos diferentes, pero complementarios en nuestra Pastoral Penitenciaria: las personas en prisión, la Iglesia y a la sociedad. A las personas en prisión 1. Queremos ser brújula que ayude a encontrar sentido a su vida, tanto dentro de la prisión como cuando sale en libertad. Queremos ayudar a superar la desorientación y confusión que muchas veces provoca el ingreso en prisión. 2. Queremos ser compasivos, que no paternalistas, con los privados de libertad. Abogamos por una espiritualidad y actitud compasiva, que nos lleve a compartir con las personas en prisión poniéndonos a su nivel. Siendo compañeros de camino en prisión y estableciendo una relación horizontal, de igual a igual, ayudándoles a abrir un horizonte de posibilidades de futuro. 3. Queremos ser agentes de reconciliación dentro de la prisión. Desde la justicia restaurativa creemos en medidas más positivas de restauración y mediación con la víctima. Pero también consigo mismo. Ayudar al interno a la reconciliación interior y a que recupere la paz. Es difícil la serenidad personal, la serenidad interior y de conciencia sin una reconciliación personal. Por ello como voluntarios queremos ser escucha, acogida, pero sobre todo queremos ser mirada de futuro. 4. Queremos desarrollar una Pastoral Penitenciaria de ojos abiertos. Nuestros ojos nos ayudarán a ver la realidad, a analizarla. Ojos abiertos para valorar la persona como es, sin prejuicios ni valoraciones previas. Este descubrir cómo es nos llevará a comprometernos en procesos de reinserción. Acompañamiento gratuito, generoso y positivo. Abrir los ojos del voluntariado compromete a mirar al hombre y mujer en prisión como persona, sin mirar el delito, sin analizar su pasado. Miradas que nos llevan a descubrir la mismo Cristo encarnado en el privado de libertad. Unos ojos que miran el horizonte, que es futuro, que es libertad. 5. Queremos ser agentes de transformación. Nuestro voluntariado no será testimonial sin compromiso con la persona en prisión y con la sociedad. Un compromiso que nos debe de llevar a transformar la realidad, la sociedad en la que nos toca vivir. Pero también somos conscientes que no habrá transformación social si antes no hay una transformación personal. Desde el cambio individual puede llegar un cambio social. El voluntario cambia, se transforma, para luego transformar la sociedad. A la Iglesia 1. Constatamos que la Pastoral Penitenciaria necesita mayor conocimiento en la pastoral de conjunto de la Iglesia. Necesita mayor presencia en los medios de comunicación social eclesiales. Nos hacemos poco presente en ellos. 2. Queremos ser ojos abiertos para que la Iglesia conozca la auténtica realidad de la cárcel. Queremos ser la mirada de la Iglesia y hacernos presentes en los medios de comunicación de las diócesis, informando de nuestro caminar y facilitando materiales que ayuden a un mayor conocimiento de la realidad de la cárcel y el compromiso de la Iglesia en ella. 3. Queremos ser despertadores de conciencias en la Iglesia: parroquias, grupos, movimientos, de tal manera que conozcan esta realidad y les lleve a un mayor compromiso con la iglesia que peregrina entre rejas. 4. Nos comprometemos a aceptar las invitaciones que se nos hagan desde los medios de comunicación de la Iglesia, y también desde los diferentes grupos, tanto eclesiales como sociales, para presentar la auténtica realidad de la cárcel. Superando imágenes distorsionadas e interesadas de la cárcel que predominan en algunos ambientes eclesiales. 5. Queremos ser testigos de evangelización con nuestra vida en grupos y movimientos de Iglesia. Queremos visibilizar el compromiso de la Iglesia en prisión, conscientes del desconocimiento del mismo. Y queremos hacerlo con nuestra vida, con nuestro testimonio. Trabajamos por poner en primer lugar la historia, y también las necesidades, de nuestros hermanos que están en prisión y que van a necesitar apoyo y acogida una vez en libertad para acompañar su reinserción social. 6. Trabajaremos para hacernos presentes en parroquias, arciprestazgos, vicarias y otros órganos diocesanos con el objetivo de presentar la realidad pastoral de la prisión. A su vez haremos la invitación a que la Pastoral Penitenciaria se integre en los planes pastorales de los diferentes organismos diocesanos. A la sociedad 1. Queremos ser puente entre la prisión y la sociedad, entre el interno y su familia. Trabajar para que no se rompan los vínculos de unión y comunicación con la calle, en definitiva con la libertad. Ser puente es ser esperanza, es futuro, es ilusión, es mundo nuevo. 2. Queremos ser ojos abiertos para la sociedad. Superando los prejuicios asentados en torno a la prisión, y acentuados en las personas presas y en sus familias. Abriendo cauces de compromiso que generen espacios y proyectos de reinserción. Desde una mirada sana y equilibrada se lograrán políticas positivas de integración social. 3. Queremos ser despertadores sociales. Las prisiones están lejos de nuestras ciudades, en las periferias, no existenciales sino reales. Como voluntarios de Pastoral Penitenciaria queremos despertar conciencias desconocedoras de tantos hermanos nuestros, invisibles, que están en prisión. Lo que no se conoce no existe. Hemos constatado
La CEE y Cáritas llaman a descubrir el valor de estar junto a las personas más pobres y vulnerables
Por segundo año consecutivo, en el marco de la II Jornada Mundial de los Pobres, la Conferencia Episcopal Española y Cáritas se suman a la celebración en España de esta convocatoria, puesta en marcha por iniciativa del papa Francisco y que se conmemora en todo el mundo el domingo 18 de noviembre. La idea de impulsar esta Jornada nació el 13 de noviembre de 2016, coincidiendo con el cierre del Año de la Misericordia y cuando en la basílica de San Pedro el Santo Padre celebraba el Jubileo dedicado a las personas marginadas. De manera espontánea, al finalizar la homilía, Francisco expresó su deseo de que “quisiera que hoy fuera la «Jornada de los pobres»”. Esta celebración –que se celebra cada año y en toda la Iglesia universal el último domingo del tiempo ordinario, el domingo XXXIII, previo a la fiesta de Cristo Rey— es una ocasión idónea para poner de relieve el protagonismo de los más pobres en la vida de las comunidades. El lema bajo el que se convoca esta II Jornada –«Este pobre gritó y el Señor lo escuchó»— está tomado del salmo 34. Son unas palabras que, como señala Francisco en su mensaje para la jornada, “se vuelven también las nuestras a partir del momento en que somos llamados a encontrar las diversas situaciones de sufrimiento y marginación en las que viven tantos hermanos y hermanas, que habitualmente designamos con el término general de `pobres´”. Tres palabras claves El mensaje del Papa contiene tres palabras claves que nos ayudan a situarnos de cara a preparar y animar la jornada: Los objetivos de la Jornada La Conferencia Episcopal y Cáritas recuerdan que uno de los objetivos prioritarios de la celebración es redescubrir el valor de estar junto a las personas más pobres y vulnerables de nuestras comunidades, a través de la oración comunitaria y la comida del domingo, el banquete de la Eucaristía, como expresión de la mesa compartida en familia. Junto a ello, se subraya también la invitación a seguir el ejemplo de la primera comunidad cristiana que perseveraba en las enseñanzas de Jesús, en la comunión, en la fracción del pan y en las oraciones, aprendiendo a vivir unidos y compartiendo los bienes que repartían entre ellos para que ninguno pasara necesidad (Hch 2, 42. 44-45). Tiene importancia lo que, a este respecto, critica Francisco en su mensaje, cuando confiesa que “a menudo me temo que tantas iniciativas, aunque de suyo meritorias y necesarias, estén dirigidas más a complacernos a nosotros mismos que a acoger el clamor del pobre”, al tiempo que denuncia cómo “se está tan atrapado en una cultura que obliga a mirarse al espejo y a cuidarse en exceso, que se piensa que un gesto de altruismo bastaría para quedar satisfechos, sin tener que comprometerse directamente”. De ahí que “la Jornada Mundial de los Pobres pretenda ser una pequeña respuesta que la Iglesia entera, extendida por el mundo, dirige a los pobres de todo tipo y de toda región para que no piensen que su grito se ha perdido en el vacío”. La Iglesia, comprometida con los retos de la pobreza En el marco de esta convocatoria, la Iglesia quiere poner en valor la dimensión estratégica que la lucha contra la pobreza tiene en su misión evangelizadora, impregnada toda ella de la acción pastoral que se desarrolla a través de miles de comunidades parroquiales, las diócesis y las distintas instituciones socio-caritativas, como es el caso de Cáritas. De acuerdo a los datos aportados en la última Memoria de actividades de la Conferencia Episcopal, más de 4.7 millones de personas en situación de precariedad social fueron acompañadas y atendidas en alguno de los 9.110 centros sociales y asistenciales de la Iglesia en todas España. Materiales de difusión La Conferencia Episcopal y Cáritas han preparado diversos materiales para impulsar la celebración en todas las parroquias y comunidades de España de esta II Jornada Mundial de los Pobres. Estos materiales están disponibles en las páginas web de la CEE y de Cáritas.
Declaraciones del presidente de la Comisión Episcopal de Migraciones ante la muerte de inmigrantes en el mar Mediterráneo
La trágica muerte de 18 inmigrantes y 17 desaparecidos cerca de las costas de Melilla y Cádiz en el día de ayer me llena de dolor y de angustia. Quiero unirme al sufrimiento de sus familiares y de sus compañeros de viaje que han podido salvarse y pido al Señor de la vida y de la paz que les otorgue el descanso eterno en su Reino. Esta tragedia humana pone ante nuestros ojos, una vez más, la situación tan desesperada que viven miles de personas en el norte de África, la mayoría de ellas jóvenes. Durante este año más de quinientos inmigrantes de los cerca de cincuenta mil que se han echado a la mar, han muerto en el intento de cruzar el mar Mediterráneo hacia Europa buscando un futuro mejor para sus vidas. Este hecho pone de manifestó el fracaso de las políticas migratorias de los Estados de Europa y África por la falta de criterios comunes para abordar este fenómeno y la necesaria solidaridad entre los países. Es urgente que nuestros gobernantes tomen decisiones firmes para solucionar el fenómeno de la migración irregular que tanto sufrimiento causa a las personas y a sus familias. Quiero recordar las palabras del Papa Francisco ante el Parlamento europeo en noviembre de 2014: “No se puede tolerar que el mar Mediterráneo se convierta en un gran cementerio. En las barcazas que llegan cotidianamente a las costas europeas hay hombres y mujeres que necesitan acogida y ayuda. La ausencia de un apoyo recíproco dentro de la Unión Europea corre el riesgo de incentivar soluciones particularistas del problema, que no tienen en cuenta la dignidad humana de los inmigrantes, favoreciendo el trabajo esclavo y continuas tensiones sociales”. Quiero manifestar también mi solidaridad y apoyo a los obispos, a las diócesis y a las Delegaciones de Migraciones y Cáritas del sur de España y del norte de África que cada día acogen, protegen y acompañan a miles de inmigrantes en estrecha colaboración con otras organizaciones sociales y de salvamento marítimo. Esta solidaridad espontánea del pueblo es un signo de esperanza para muchas personas y un acicate para que nuestras autoridades actúen con decisión para erradicar de una vez por todas las causas que provocan estas tragedias. † Juan Antonio, Obispo de Astorga Presidente de la Comisión Episcopal de Migraciones