Mensaje ante la Jornada Mundial de Oración por el cuidado de la creación 2017 El pasado 24 de mayo se cumplían los dos años de la publicación de la encíclica “Laudato si” del papa Francisco sobre “el cuidado de la casa común”. En la misma, el Santo Padre aborda los principales problemas sobre la relación del ser humano con sus semejantes y con la naturaleza. Para hacer frente a la degradación del ambiente, al agotamiento de las reservas naturales y a los perniciosos efectos de la contaminación ambiental es necesaria una respuesta decidida y urgente de creyentes y no creyentes. Entre otras cosas, el Papa nos invita a todos los hombres y mujeres del mundo a practicar una “ecología integral”, asumiendo las responsabilidades personales y comunitarias en el progresivo deterioro del medio ambiente durante los últimos años. Todos hemos de tomar conciencia de que el gran crecimiento tecnológico de las últimas décadas no ha estado acompañado de un desarrollo del ser humano en responsabilidad, valores y conciencia. Como consecuencia de una libertad mal entendida, de la búsqueda ciega del egoísmo y de las necesidades inmediatas, el hombre de hoy está “desnudo y expuesto a su propio poder, que sigue creciendo, sin tener los elementos para controlarlo. Puede disponer de mecanismos superficiales, pero podemos sostener que le falta la ética sólida, una cultura y una espiritualidad que realmente lo limiten y lo contengan en una lúcida abnegación”. El ser humano, creado a imagen y semejanza de Dios, recibió del Creador el encargo de dar nombre a las demás criaturas y de cuidar la creación, pero sin olvidar que él no es Dios y, por tanto, no puede pretender ocupar el lugar que sólo a Dios le pertenece. Por ello, ha de actuar en todo momento desde una actitud de humildad, escuchando a Dios y poniéndose al servicio de los demás y de la misma creación. Cuando el cosmos y la naturaleza son contemplados sin referencia a Dios y sin tener en cuenta las necesidades de los hermanos, pueden llegar a concebirse como un depósito, del que se pueden extraer sus riquezas de acuerdo con los egoísmos desmedidos de los individuos de cada continente. Ante estos abusos, la creación protesta a través de fenómenos naturales extraordinarios y por medio de los desastres ecológicos. Estas manifestaciones violentas de la naturaleza nos están indicando que es necesario respetar la creación y no manipularla. Mirada creyente Los cristianos, desde nuestra fe en el Creador de todas las cosas, además de valorar y proteger la creación, estamos invitados a promover en la sociedad una mayor atención hacia la misma, evitando reducirla a puro ecologismo, fomentando los comportamientos éticos y actuando siempre desde una libertad responsable. Cada día es más urgente que escuchemos a la creación, que narra la gloria de Dios, y que escuchemos también a Dios, que habla a través de las obras de sus manos. Frente a quienes consideran el cosmos únicamente desde su materialidad, sin valorar su belleza y sin considerar su referencia al Creador, los cristianos somos invitados a contemplar todo lo creado como un espejo, en el que se refleja la bondad, el amor y la belleza de nuestro Dios. La confianza y la escucha del Creador implican un modelo de relaciones entre los seres humanos y la naturaleza que hagan posible contemplarla no sólo como obra de Dios, sino como casa y hogar para todos los seres humanos. En este sentido, si no crece el amor entre todos los habitantes del planeta, será imposible movilizar la voluntad humana para atajar el deterioro de la creación y la destrucción de la misma. La respuesta a la crisis ecológica y la protección del medio ambiente hemos de situarlas dentro de la historia de amor que comienza con la creación y que tiene su desarrollo a lo largo de los tiempos hasta llegar a su cumplimiento en Cristo. Esta historia de amor exige la responsabilidad humana que, al mismo tiempo que nos permite asumir nuestras diferencias con la naturaleza, nos lleva a la convicción de nuestra pertenencia a la misma. Para avanzar en esta responsabilidad con relación a la creación, entre otras cosas, es preciso un diálogo franco y abierto que ayude a la superación de los intereses egoístas sobre la cuestión ecológica. En este diálogo con los creyentes de otras religiones, con los gobiernos de las naciones y con las instituciones sociales, los cristianos hemos de ser los primeros en asumir que la fe en Jesucristo nos ofrece fundamentos extraordinarios para la práctica de una ecología integral y para el desarrollo pleno de la humanidad. “Será un bien para la humanidad y para el mundo que los creyentes reconozcamos mejor los compromisos ecológicos que brotan de nuestras convicciones”. Conversión ecológica Pero, además de valorar la importancia del diálogo, todos los habitantes del planeta hemos de progresar en una sincera “conversión ecológica”, asumiendo que el cuidado de la casa común exige un cambio profundo de aquellos criterios, tan arraigados en la cultura actual, que favorecen el consumismo y la búsqueda de los propios intereses, olvidando la dimensión espiritual de la persona y las necesidades de nuestros semejantes. Esta conversión ecológica, que ha de concretarse en el uso moderado de bienes materiales, en el control de los gastos superfluos y en la atención de los más frágiles, exige un cambio efectivo de mentalidad y de estilo de vida, en las opciones de consumo y en las inversiones, escuchando la voz del Creador, buscando la verdad y trabajando por el bien común. Para que los cristianos y los restantes seres humanos no olvidemos nuestra responsabilidad en el cuidado de la casa común y podamos renovar la adhesión a la propia vocación de custodios de la creación, el Santo Padre, en comunión con las Iglesias ortodoxas, nos convoca cada año, el día 1 de septiembre, a celebrar la Jornada Mundial de Oración por el cuidado de la Creación. En este día, especialmente, estamos invitados a invocar la ayuda del Señor para la protección del medio
2 de julio, Jornada de Responsabilidad en el Tráfico
El departamento de Pastoral de la Carretera, dentro de la Comisión Episcopal de Migraciones, ha editado los materiales para la Jornada de Responsabilidad en el Tráfico. Esta jornada se celebra el 2 de julio, fiesta de San Cristóbal. «Loado seas, mi Señor, también por los medios de transporte» es el lema de este año con el que se quiere invitar «a bendecir y loar al Dios de la creación, por tanta belleza como nos regala y por la oportunidad que nos brinda de contemplarla», según señala el obispo presidente del departamento de Pastoral de la Carretera de la CEE, Mons. José Sánchez, en su mensaje para esta Jornada . Loado seas, mi Señor, también por los medios de transporte
Día de las gentes del mar 2017
El 16 de julio, festividad de la Virgen del Carmen, la Iglesia celebra el Día de las gentes del mar. El departamento de Apostolado del Mar, dentro de la Comisión Episcopal de Migraciones, ha preparado los materiales para esta jornada que lleva por lema, «La fe es nuestra fuerza».
Conclusiones Seminario sobre ecología integral
El Seminario de Ecología integral, al que asistieron 80 participantes de toda España, tenía los siguientes objetivos: Presentar los desafíos más relevantes que se están planteando para el logro de una ecología integral Profundizar los fundamentos teológicos y pastorales que inciden en una ecología integral Conocer experiencias y fomentar iniciativas ecológicas que generen un cambio de estilos de vida y comportamientos favorables a una ecología integral (Líneas de acción) El programa del Seminario respondió a tales objetivos con la ayuda de expertos en cuestiones medioambientales planteando los desafíos más relevantes en el modelo agroalimentario, en el sistema energético y ante la destrucción de los recursos naturales. De la encíclica Laudato si del papa Francisco, se extrajeron las líneas de reflexión necesarias para fundamentar el compromiso cristiano para una ecología integral, vivir una espiritualidad desde el respeto por lo creado y se ofrecieron recursos pastorales orientados a la conversión ecológica (materiales, programas de acción…) y una propuesta pastoral presentada por los Hermanos Menores franciscanos. El Seminario tenía una orientación práctica y experiencial. Se presentaron talleres relacionados con la implantación de la ecología integral en la parroquia (Parroquia Las Rosas de Madrid); de conversión ecológica (“Biotropía. Estilos de vida en conversión”. José Eizaguirre); sobre experiencias de formación y educación en el compromiso ecológico (Nacho Lafarga. Proyecto “Laudato SEK”, Colegio San Estanislao de Kostka de Málaga); sobre experiencias de sanación del medio ambiente y de las personas (Josep M. Fisa. Justicia y Paz de Barcelona) y sobre incidencia ecológica en el mundo rural (Escuela de Ingeniería Agrícola de Valladolid, INEA). A partir del diálogo y aportaciones de los asistentes, se extrajeron las siguientes llamadas y propuestas de acción para el futuro y de cara a dar mayor relevancia al compromiso cristiano por una ecología integral: Se constata la necesidad de aumentar la coordinación entre los agentes pastorales y las instituciones que están implicadas en sensibilizar y animar al compromiso por una ecología integral. Empezaríamos por comunicarnos y dando a conocer las experiencias e iniciativas que ya se están llevando a cabo.La coordinación tiene que visibilizarse también en la oferta de materiales e iniciativas conjuntas (web / repositorio / newsletter…) y en compartir los materiales destinados a la pastoral en parroquias y grupos. Aprovechar estas iniciativas para una mayor sensibilización e impulsarlas con más intensidad en el periodo del 1 de septiembre (Jornada Mundial de Oración por la Creación) al 4 de octubre (festividad de San Francisco de Asís) Dar un impulso ecuménico a las iniciativas que se realicen en el ámbito de la ecología integral. Fomentar en las diócesis el diálogo entre las instituciones que han participado en el Seminario y las demás que estén en esta tarea, proponiendo iniciativas de sensibilización y de acción. Un punto de partida puede ser a través de la Campaña “Enlázate por la justicia” y de aquellas personas o experiencias ya sensibilizadas con la ecología integral. Finalmente, ha sido una petición expresa de los asistentes al Seminario, que las instituciones convocantes continúen su labor de animación de la ecología integral y, en particular, se profundice y amplíe la incidencia de la ecología entre los proyectos futuros de la Conferencia Episcopal (mensajes, cartas pastorales, campañas…). Instituciones que han organizado el Seminario: Comisión Episcopal de Pastoral Social Comisión Episcopal de Migraciones Comisión Episcopal de Relaciones Interconfesionales Departamento de Pastoral de la Salud (CEE) Departamento de Pastoral de Juventud (CEE) Justicia y Paz de CONFER Comisión General JUSTICIA Y PAZ MANOS UNIDAS CÁRITAS ESPAÑOLA REDES (ONGs para el desarrollo) Movimiento Católico Mundial por el Clima Equipo de Ecología de la Compañía de Jesús (Madrid, 16-17 de junio de 2017)
«Llamados a ser comunidad»
Festividad del Corpus Christi, día de la Caridad – 2017 En la fiesta del Corpus Christi, los cristianos adoramos la presencia real de Jesucristo muerto y resucitado por nuestra salvación bajo las especies sacramentales del pan y del vino consagrados. En este día acogemos la invitación de Cáritas a crecer como comunidad de hermanos y a participar en la Eucaristía, sacramento de comunión con Dios y con nuestros semejantes. De este modo, cuantos comemos de un mismo pan no sólo somos invitados a formar un solo cuerpo, sino a crecer en la espiritualidad de comunión que dé sentido y anime nuestro compromiso social en favor de los que sufren. Vivamos en comunión Con el lema “Llamados a ser comunidad”, Cáritas nos invita en su campaña institucional a poner el foco de atención en la dimensión comunitaria de nuestro ser, como eje fundamental de nuestro hacer al servicio del Reino de Dios y del proyecto de transformación social en el que estamos empeñados en el ejercicio de la caridad. El redescubrimiento de nuestro ser comunitario es el punto de partida para superar nuestros intereses individuales, los comportamientos autorreferenciales y colaborar con el Señor en la construcción de un mundo en el que la experiencia del amor de Dios nos permita vivir la comunión y construir una sociedad más justa y fraterna. La comunidad, nos recuerda Cáritas,[1] es el ámbito donde podemos acompañar y ser acompañados, donde podemos generar presencia, cercanía y un estilo de vida donde el que el que sufre encuentre consuelo, el que tiene sed descubra fuentes para saciarse y el que se siente excluido experimente acogida y cariño. En la comunidad podemos responder al mandato de Jesús, que nos mandó dar de comer al hambriento (Mc 6,37) y podemos implicarnos en el desarrollo integral de los pobres, buscando los medios adecuados para solucionar las causas estructurales de la pobreza.[2] Sólo así podremos encontrar salidas a nuestra realidad social, más centrada en la búsqueda de intereses egoístas, en la agresividad ideológica y en la permanente descalificación del otro que en el descubrimiento de lo que nos une y nos enriquece a pesar de las legítimas diferencias.[3] Cultivemos la espiritualidad de comunión Ahora bien, si queremos ser ámbito de comunión y constructores de comunidad, necesitamos cultivar una verdadera espiritualidad de comunión al estilo de aquellos primeros cristianos que vivían unidos y lo tenían todo en común, porque eran asiduos en la enseñanza de los apóstoles y en la fracción del pan[4]. San Juan Pablo II nos describía con gran profundidad las características de esta espiritualidad de comunión, al comenzar el presente milenio: “Espiritualidad de comunión significa ante todo una mirada del corazón hacia el misterio de la Trinidad que habita en nosotros, y cuya luz ha de ser reconocida también en el rostro de los hermanos que están a nuestro lado”. “Espiritualidad de comunión significa, además, capacidad de sentir al hermano de fe en la unidad profunda del Cuerpo místico y, por tanto, como “uno que me pertenece”, para saber compartir sus alegrías y sus sufrimientos, para intuir sus deseos y atender a sus necesidades, para ofrecerle una verdadera y profunda amistad”. “Espiritualidad de comunión es también capacidad de ver ante todo lo que hay de positivo en el otro, para acogerlo y valorarlo como regalo de Dios: un “don para mí”. Además de ser un don para el hermano que lo ha recibido directamente”.[5] Promovamos cauces para vivir la comunión con los que sufren A la luz de este texto y con la mirada puesta en nuestra realidad eclesial y social, queremos señalar algunas de las implicaciones que demanda de todos nosotros una verdadera espiritualidad de comunión con los que sufren: Comunión y dignidad humana La espiritualidad de comunión nos exige descubrir nuestra identidad y nuestra dignidad personal. Esta dignidad no se sustenta en factores económicos, en razones étnicas, en cuotas de poder ni en fluctuantes acuerdos humanos. Su fundamento radica en el misterio de la Trinidad que nos habita y nos constituye como imagen suya. Somos seres nacidos de la comunión y hechos para la comunión. Cuando eso falla, y este es uno de los vacíos de la cultura actual, la cuestión social se convierte en una cuestión antropológica[6] y el mayor problema no está sólo en la pobreza, sino en la pérdida de la dignidad humana que se esconde detrás de la pobreza y que afecta a quienes la sufren y a quienes la generan. Comunión y cuidado de la casa común La espiritualidad de comunión nos sensibiliza sobre la importancia de sentirnos solidarios con la realidad global de nuestro mundo, sabiendo que el cuidado de nuestra vida, de las relaciones con la naturaleza y de la casa común es inseparable de la justicia, la fraternidad y la fidelidad a los demás.[7] En consecuencia, nos empuja a tener un corazón abierto y universal para acoger a todos -especialmente a los excluidos, los descartados, los migrantes, los refugiados- y para integrarlos en nuestra comunidad haciéndolos partícipes de ella con todos sus derechos y con todas sus potencialidades. Comunión y desarrollo humano integral La espiritualidad de comunión nos lleva a vivir el servicio de la caridad como un servicio al desarrollo humano integral. No estamos en el mundo sólo para dar pan o para promover un simple desarrollo económico. Como Jesús en el desierto, hemos de tener siempre presente que “no sólo de pan vive el hombre” (Cfr Mt 4,4). Además de pan, necesitamos “Palabra”, relación, comunicación, comunión y sentido. Necesitamos a Dios y nos necesitamos unos a otros. Por eso, decimos que estamos al servicio del desarrollo humano integral, para “promover a todos los hombres y a todo el hombre”, como formuló el beato Pablo VI (PP n.14). Precisamos un desarrollo que integre a todos los pueblos de la tierra, que integre la dimensión individual y comunitaria, la dimensión corporal y espiritual del ser humano, sin absolutizar al individuo ni masificarlo, sin reducir el desarrollo al crecimiento económico y sin excluir a Dios de la vida del
Nota del Apostolado del Mar por la muerte de tres marineros del pesquero «Nuevo Marcos»
El Apostolado del Mar nuevamente quiere hacerse eco de otra dolorosa tragedia marinera. Esta vez tres marineros han muerto tras chocar el 26 de abril un pesquero, el “Nuevo Marcos» de Campelo con puerto base en Portonovo, contra una batea en las inmediaciones de la isla de Tambo, frente a Combarro. Los fallecidos son el patrón, Francisco Castiñeiras, Jesús Ligero Abilleira y Florentino Carballo Viñas. Nuevamente unas familias están sumidas en el dolor. Y nuevamente toda la familia marinera – y la sociedad a la que sirven con su abnegado trabajo – se siente conmocionada. Junto a ellos sufrimos los efectos esta nueva desgracia, nos ponemos a su disposición y desde la cercanía a todos ellos compartimos su dolor y elevamos nuestra oración con la esperanza de la vida eterna para los fallecidos Precisamente, hace pocos días, el 30 de marzo, sentíamos como nuestro el dolor por el fallecimiento del percebeiro, poeta y concelleiro Paco Souto vecino de Malpica mientras recogía percebes en Carballo Y diez días antes dos trabajadores emigrantes Mfeddal Sarghini, marroquí de 34 años y Cheikhou Mane, senegalés de 37, lamentablemente fueron localizados sin vida a 170m de profundidad en las proximidades del pesquero El Fairell tras su Hundimiento en las proximidades del puerto de Barcelona Estas tragedias nos hacen recordar que debido a una serie de factores relacionados con su profesión, las gentes del mar a veces son invisibles a nuestros ojos y a los ojos de nuestra sociedad y solo salen a la luz cuando se producen noticias como estas. A la vez que pedimos las mejores condiciones laborales posibles para su trabajo expresamos nuestra gratitud a todos los que trabajan en la industria marítima. Y con un corazón lleno de confianza pedimos a María Estrella del Mar que guíe, ilumine y proteja los pasos y los trabajos de toda la gente de mar acogiendo con solicitud maternal a todos los que dejan su vida en tan duro y sacrificado trabajo + Monseñor D. Luis Quinteiro Obispo de Tui-Vigo y Promotor del “Apostolado del Mar” de la Conferencia Episcopal Española 27 de abril de 2017
La Comisión Episcopal de Migraciones, en la constitución de la RED Clamor
El Departamento de Justicia y Solidaridad (DEJUSOL) del Consejo Episcopal Latinoamericano (CELAM) ha reunido, del 27 al 30 de marzo, en Santiago de los Caballeros, al norte de República Dominicana, a diversas organizaciones católicas especializadas en temas de migración, refugio, desplazamiento y trata de personas. Por parte de la Comisión Episcopal de Migraciones han participado Mons. José Sánchez, obispo emérito de Sigüenza Guadalajara; Raul Herrera, delegado nacional de las Misiones Católicas de Emigrantes de habla española en Alemania; y el P. José Luis Pinilla Martín Sj, director del secretariado de esta Comisión. En este encuentro quedó constituida la Red Clamor en escucha del pueblo migrante, refugiado y esclavizado de América Latina y el Caribe. Los integrantes de Red Clamor quieren ser un “hospital de campaña” donde los hermanos migrantes, desplazados, refugiados y víctimas de trata encuentren, en palabras del papa Francisco, acogida y bienvenida, protección y curación de sus heridas, reconocimiento de su dignidad y promoción, e integración e inserción en las comunidades y países a los que llegan. Más información
Nota de la CE de Migraciones sobre la acogida a los inmigrantes y refugiados en Europa y en nuestro país
1.- En este año en el que por el impulso del papa Francisco la Iglesia está trabajando de manera especial sobre los problemas de los “menores migrantes, vulnerables y sin voz” queremos manifestar nuestra preocupación sobre las consecuencias de las recientes medidas que la Comisión Europea aprobó el 2 de marzo pasado donde se invita a expulsar de la forma más rápida posible a migrantes en situación de irregularidad, entre los que probablemente se encuentren niños. Esta propuesta puede suponer, de hecho, que prime la condición de inmigrante antes que la de ser menor, con lo cual se podrían conculcar los derechos de los menores. De entre las medidas, la más sorprendente es la de prolongar los períodos de detención. Los niños no deberían ser detenidos porque la detención nunca les beneficia. Y hay que recordar que solicitar asilo no es un acto ilegal. Debemos ver a los menores migrantes – especialmente a los no acompañados – como una oportunidad, “un reto y una esperanza “, no como un problema. Así lo manifestábamos en nuestro Mensaje del 16 de enero de 2017 con motivo de la Jornada de las Migraciones. También decíamos que “Alguien ha de gritar con ellos y en su nombre” .Por eso pedimos que se les trate como lo que son: personas inocentes y vulnerables por lo que merecen un trato especial. Insistimos, una vez más, en que los países deben tomar en serio este asunto y tratar el fenómeno de las migraciones con responsabilidad tanto en el origen como en la acogida. Observamos con inmensa tristeza cómo se están construyendo muros y tomando medidas para impedir el flujo migratorio. Las Administraciones públicas tienen la responsabilidad de ordenar las corrientes migratorias; pero teniendo en cuenta siempre la protección de los derechos de los más indefensos y vulnerables. No olvidemos que los menores son muchas veces, junto con las mujeres, víctimas inocentes de la trata de personas con fines de explotación laboral, sexual, de extracción de órganos etc. La Iglesia desea colaborar con la sociedad y caminar junto a estos niños migrantes para dar solución justa a este problema. Para ello cuenta en España con una generosa red de ayuda a estos sectores de la población dentro de las diócesis y de las congregaciones religiosas e institutos de vida consagrada así como de asociaciones laicales. Desde la Comisión Episcopal de Migraciones estamos alentado y apoyando la coordinación de las instituciones eclesiales y su trabajo relacionado con la Infancia y Juventud en riesgo. 2.- Por otro lado, queremos recordar que hace un año los obispos de la Comisión Episcopal de Migraciones ante el acuerdo alcanzado entre la Unión Europea y Turquía para devolver a este último país a los refugiados que habían llegado a Europa, manifestábamos “el inmenso dolor ante esta y todas las últimas tragedias humanitarias que afectan a emigrantes y refugiados”. Queremos de nuevo recordar – como dice el Santo Padre – que “detrás de estos flujos migratorios, en continuo aumento, está siempre la inhumanidad de un sistema económico injusto en que prevalece el lucro sobre la dignidad de la persona y el bien común; o la violencia y la ruina que genera la guerra, la persecución o el hambre”. Por eso reiteramos de nuevo el deseo de acompañar como pastores de la Iglesia a las organizaciones eclesiales que trabajan con inmigrantes y refugiados las cuales han hecho pública una nueva Nota el 21 de Marzo, titulada “Un año desde el acuerdo UE- Turquía: pasos en la mala dirección”. En ella han hecho oír su voz en defensa de los derechos de estas personas desvalidas que reclaman con justicia nuestra solidaridad. 3.- Por último, deseamos que se cumplan, cuanto antes, las propuestas que nuestro Gobierno asumió en la acogida de los migrantes, invitándole a una más amplia generosidad en las mismas. La Iglesia, en una labor subsidiaria a la del Estado, está dispuesta a colaborar siempre dando respuestas integrales para responder a estos flujos de migrantes y refugiados. A través de sus instituciones apoya diferentes ofertas de acogida, acompañamiento e integración, como las que especialmente propone la red Migrantes con Derechos (Caritas, Confer, Justicia y Paz y la propia Comisión Episcopal de Migraciones) y la Comunidad de San Egidio con los pasillos humanitarios. A todos los que impulsados por las palabras de Jesús “Fui forastero y me acogisteis” (Mt 25,35) o movidos por la buena voluntad, trabajan por y con los inmigrantes, emigrantes y refugiados, nuestro sincero agradecimiento. Y nuestra bienvenida de todo corazón a los mismos inmigrantes y refugiados. Sabed que la Iglesia también es vuestra familia y vuestra casa. Los obispos de la Comisión Episcopal de Migraciones Madrid, 27 de marzo de 2017
Pastoral con los Gitanos peregrina a la beatificación de Emilia Fernández
El departamento de Pastoral con los Gitanos, dentro de la Comisión Episcopal de Migraciones, está organizando una peregrinación para asistir a la beatificación de Emilia Fernández, «la canastera», que será elevada a los altares junto a otros 114 mártires de Almería. Será la primera mujer gitana beata de la Iglesia Católica. Murió por no delatar a quien le enseñó a rezar el Rosario. La ceremonia de beatificación será el próximo 25 de marzo, a las 11 de la mañana, en el Palacio de Congresos de Aguadulce, en Almería. Será presidida por el Prefecto de la congregación para las causas de los Santos como legado pontificio del papa Francisco, cardenal Ángelo Amato. Emilia Fernández será beatificada en la causa que encabeza José Álvarez Benavides y de la Torre y 114 compañeros. De ellos 90 son sacerdotes diocesanos, 22 laicos, de los cuales dos son mujeres, un religioso franciscano y 2 sacerdotes operarios. Programa del Encuentro Cartel