El 14 de Noviembre de 2021 se ha celebrado la V Jornada Mundial de los pobres bajo el lema: «A los pobres los tienen siempre con ustedes» (Mc 14,7) «A los pobres los tendrán siempre con ustedes». Con esta sencilla expresión de Jesús, pronunciada pocos días antes de los acontecimientos de la pasión, muerte y resurrección, se puede sintetizar el pensamiento del Señor sobre los pobres. Ante los discípulos escandalizados porque una mujer había malgastado una gran suma de dinero al derramar el perfume de un vaso de alabastro sobre la cabeza de Jesús, afirma que el primer pobre al que hay que prestar toda la atención es precisamente él. El Hijo de Dios, no sólo pide reconocer en él a la persona que representa a todos los pobres, se identifica como el más pobre entre los pobres. «El rostro de Dios que Él revela es el de un Padre para los pobres y cercano a los pobres» (n. 2). Rino Fisichella: mantener la mirada fija en Jesús para tener la capacidad de reconocer a los pobres Tal y como afirmó Rino Fisichella, Presidente del Pontificio Consejo para la Promoción de la Nueva Evangelización en la presentación del Mensaje, «El Papa Francisco proponiendo esta expresión en la V Jornada Mundial de los Pobres provoca a los creyentes a mantener la mirada fija en Jesús para descubrir que en él y en sus palabras se encuentra no sólo el verdadero sentido de la pobreza, sino sobre todo la capacidad de reconocer a los pobres. Es una visión fuertemente cristológica la que se condensa en este Mensaje que, como siempre, analiza algunos temas de actualidad, para que toda la Iglesia se prepare a vivir el acontecimiento de la Jornada Mundial con la conciencia de quien sabe que aquí se recoge uno de los contenidos centrales del Evangelio». Además, el Pontificio Consejo para la Promoción de la Nueva Evangelización también edita un subsidio pastoral que se puede leer pinchando aquí. Vicente Martín: La V Jornada Mundial de los Pobres en el marco del Sínodo de la Sinodalidad Vicente Martín, Director de la Subcomisión para la Acción Caritativa y Social de la CEE y Delegado episcopal de Cáritas Española: La celebración de la V Jornada Mundial de los Pobres (14 de noviembre), en el marco del Sínodo de la sinodalidad en curso, nos ofrece la oportunidad de reflexionar sobre “cómo caminar juntos en Iglesia”, y de cuestionarnos el nivel de participación de los más pobres en nuestros espacios celebrativos, de debate y de toma de decisiones. Si la sinodalidad implica que todos seamos escuchados, se nos está invitando a prestar especial atención a quienes se encuentran en las periferias. Por eso, el proceso sinodal en marcha debe fomentar la contribución de todos y, en especial, dar voz a esas minorías de marginados y excluidos queno la tienen. El Sínodo se convierte, así, en un serio examen de conciencia para saber si somos capaces de escuchar y responder a los pobres. CONTINÚA LEYENDO: Vicente Martín: Por una Iglesia Sinodal que camina con los pobres (Pliego de Vida Nueva) MENSAJE DEL SANTO PADRE FRANCISCO V JORNADA MUNDIAL DE LOS POBRES Domingo XXXIII del Tiempo Ordinario14 de noviembre de 2021 «A los pobres los tienen siempre con ustedes» (Mc 14,7) 1. «A los pobres los tienen siempre con ustedes» (Mc 14,7). Jesús pronunció estas palabras en el contexto de una comida en Betania, en casa de un tal Simón, llamado “el leproso”, unos días antes de la Pascua. Según narra el evangelista, una mujer entró con un frasco de alabastro lleno de un perfume muy valioso y lo derramó sobre la cabeza de Jesús. Ese gesto suscitó gran asombro y dio lugar a dos interpretaciones diversas. La primera fue la indignación de algunos de los presentes, entre ellos los discípulos que, considerando el valor del perfume —unos 300 denarios, equivalentes al salario anual de un obrero— pensaron que habría sido mejor venderlo y dar lo recaudado a los pobres. Según el Evangelio de Juan, fue Judas quien se hizo intérprete de esta opinión: «¿Por qué no se ha vendido este perfume por trescientos denarios para darlos a los pobres?». Y el evangelista señala: «Esto no lo dijo porque le importaran los pobres, sino porque era ladrón y, como tenía la bolsa del dinero en común, robaba de lo que echaban en ella» (12,5-6). No es casualidad que esta dura crítica salga de la boca del traidor, es la prueba de que quienes no reconocen a los pobres traicionan la enseñanza de Jesús y no pueden ser sus discípulos. A este respecto, recordamos las contundentes palabras de Orígenes: «Judas parecía preocuparse por los pobres […]. Si ahora todavía hay alguien que tiene la bolsa de la Iglesia y habla a favor de los pobres como Judas, pero luego toma lo que ponen dentro, entonces, que tenga su parte junto a Judas» (Comentario al Evangelio de Mateo, XI, 9). La segunda interpretación la dio el propio Jesús y permite captar el sentido profundo del gesto realizado por la mujer. Él dijo: «¡Déjenla! ¿Por qué la molestan? Ha hecho una obra buena conmigo» (Mc 14,6). Jesús sabía que su muerte estaba cercana y vio en ese gesto la anticipación de la unción de su cuerpo sin vida antes de ser depuesto en el sepulcro. Esta visión va más allá de cualquier expectativa de los comensales. Jesús les recuerda que el primer pobre es Él, el más pobre entre los pobres, porque los representa a todos. Y es también en nombre de los pobres, de las personas solas, marginadas y discriminadas, que el Hijo de Dios aceptó el gesto de aquella mujer. Ella, con su sensibilidad femenina, demostró ser la única que comprendió el estado de ánimo del Señor. Esta mujer anónima, destinada quizá por esto a representar a todo el universo femenino que a lo largo de los siglos no tendrá voz y sufrirá violencia, inauguró la significativa presencia de las mujeres que participan en el momento culminante de la vida de Cristo: su crucifixión, muerte y sepultura, y su aparición como
Monseñor Abilio Martínez: Tierra, Techo y Trabajo, criterios básicos de la justicia social
En una carta dirigida a los delegados de la Pastoral del Trabajo. Monseñor Abilio Martinez, Obispo de la Diócesis de Osma-Soria y Responsable de la Pastoral del Trabajo reafirma los tres «derechos sagrados» que han configurado los diálogos de los Movimientos Populares con el papa Francisco. CARTA A LOS DELEGADOS DE PASTORAL DEL TRABAJO El pasado 16 de octubre tuvo lugar el IV Encuentro Mundial de Movimientos Populares y el papa Francisco quiso hacerse presente[1] por medio de un videomensaje. Este cuarto encuentro en el que han participado representantes de todo el mundo ha estado marcado por el impacto de la Covid-19 en los trabajadores más humildes y en las consecuencias sobre los derechos de las personas, incluidas las 3T: tierra, techo y trabajo. Los tres “derechos sagrados” que han configurado los diálogos de estos encuentros de los Movimientos Populares con el Papa Francisco. Quiero subrayar breve pero claramente tres puntos clave de este videomensaje: Quiero también destacar las propuestas concretas de actuación que ofrece en este comunicado. El papa pide pasar del “soñar juntos” al “hacer juntos”, de la teoría a la acción. Es tiempo de actuar y para ello señala dos retos o posibilidades en medio de tanta debilidad y fragilidad humanas: 1) El salario universal (Ingreso Básico Universal) para que cualquier persona pueda acceder a los bienes más elementales de esta vida. 2) La reducción de la jornada semanal de trabajo. Esta posibilidad hay que analizarla seriamente para conseguir que más gente tenga acceso al mercado laboral. Solo estos breves apuntes son suficientes para escuchar este videomensaje que nos ha regalado el Papa Francisco; pero he de decir que es mucho más rico en contenido, sugerencias y propuestas. Por ello os invito a escucharlo detenidamente, reflexionarlo, orarlo y darlo a conocer. Que el “soñar juntos” nos lleve a trabajar incansablemente por el Reino de Dios, reino de amor, de justicia y de paz. + Abilio Martínez Varea Obispo responsable del Departamento de Pastoral del Trabajo También te puede Interesar: El Papa Francisco en el IV Encuentro de los Movimientos Populares: Lo que está en juego no es el papa sino el Evangelio [1] Podéis acceder a los documentos de este encuentro en https://movpop.org/category/iv-encuentro/
Parolin ante la COP 26: Paz, justicia y conservación de la creación son inseparables
«Tenemos los medios y los recursos para un cambio de rumbo», dijo el Secretario de Estado de la Santa Sede, el cardenal Pietro Parolin, a los medios de comunicación del Vaticano. Vatican News: Más de 30.000 delegados se reúnen hasta el 12 de noviembre en Glasgow, Escocia, en el marco de la XXVI Conferencia de la ONU sobre el Cambio Climático. «Tenemos los medios y los recursos para un cambio de rumbo», dijo el Secretario de Estado de la Santa Sede, el cardenal Pietro Parolin, a los medios de comunicación del Vaticano. El 26 de octubre, el Secretario General de la ONU, Antonio Guterres, hizo sonar una nueva alarma, pidiendo medidas concretas para proteger el planeta: «Vamos camino de la catástrofe climática», dijo, comentando el Informe GAP de emisiones de 2021. La era de las medias tintas y las falsas promesas debe terminar y el momento de cerrar la brecha de liderazgo debe comenzar en Glasgow». El Papa Francisco, en un videomensaje a la BBC, de cara a la conferencia que se celebrará en la ciudad escocesa, pidió «decisiones radicales» para sacar a la humanidad de las muchas crisis transversales e interconectadas que está atravesando. En este contexto, entrevistamos al cardenal Pietro Parolin quien encabezará la delegación de la Santa Sede en Glasgow: – Eminencia, se abre la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el cambio climático Cop26. ¿Cuál es el objetivo de la presencia de la Santa Sede? La COP26 es la primera Conferencia de la Convención Marco de la ONU sobre el cambio climático que se desarrolla después de la difusión del Covid-19, y además es la Conferencia que debe establecer las modalidades concretas para lograr los compromisos previstos por el Acuerdo de París de 2015. Como es sabido, el itinerario para una implementación eficaz, todavía bajo la sombra de la pandemia, es bastante complejo e incierto.LEA TAMBIÉN29/10/2021 El Papa a la COP 26: están llamados a ofrecer respuestas eficaces a la crisis que vivimos Es verdad que se comenzó un proceso de transición hacia un modelo de desarrollo libre de tecnologías y comportamientos que inciden en las emisiones de gases de efecto invernadero; la cuestión principal es cuán rápido será dicho proceso y si será capaz de respetar los tiempos planteados por la ciencia. El deseo de la Santa Sede es que la COP26 pueda realmente reafirmar la centralidad del multilateralismo y de la acción, incluso a través de los así llamados actores no estatales. Vista la lentitud del progreso, la importancia de la Conferencia de Glasgow es significativa, en cuanto a través de ella se podrá medir y estimular la voluntad colectiva y el nivel de ambición de cada estado. – La edición precedente celebrada en Madrid se cerró invitando a “esfuerzos más ambiciosos”. Usted dijo: “es un reto para la civilización”. ¿Qué se prevé ahora? Vivimos en un momento significativo de nuestra historia. Las respuestas al Covid-19 y al cambio climático pueden dar curso a este deseo expresado por el Papa Francisco en la Laudato si’: «Mientras la humanidad del período post-industrial quizás sea recordada como una de las más irresponsables de la historia, es de esperar que la humanidad de comienzos del siglo XXI pueda ser recordada por haber asumido con generosidad sus graves responsabilidades». LEA TAMBIÉN19/10/2021 Hacia la COP-26: “Encuentro de Conocimientos Amazonía y Cambio Climático” Se trata, por tanto, de un reto para la civilización en favor del bien común y de un cambio de perspectiva que debe poner la dignidad humana en el centro de cada acción. Fenómenos globales y transversales como la pandemia y el cambio climático ponen cada vez más de relieve ese cambio de rumbo pedido por el Papa Francisco, que se basa en ser conscientes de que debemos trabajar todos juntos para consolidar la alianza entre el ser humano y el medio ambiente, con una particular atención a las poblaciones más vulnerables. -En la encíclica Laudato si’ Francisco sostiene una ecología integral en la cual el cuidado de la creación, la atención a los pobres, el compromiso en la sociedad y la construcción de la paz resultan inseparables. ¿Cuáles son las urgencias? En la actualidad resulta profundamente evidente cómo la degradación ambiental y la degradación social están fuertemente interrelacionadas. Este también es uno de los conceptos clave de la ecología integral: «paz, justicia y conservación de la creación son tres temas absolutamente ligados, que no podrán apartarse para ser tratados individualmente so pena de caer nuevamente en el reduccionismo». Por este motivo, es importante que de la COP26 emerja una clara respuesta colectiva, no sólo para favorecer las actividades de mitigación y de adaptación al cambio climático por parte de todos los países, sino también para ayudar a los más vulnerables a afrontar los daños y las pérdidas que derivan de dicho fenómeno, que lamentablemente ya son una realidad en numerosos contextos. – Es constante el llamamiento del Papa a adoptar comportamientos y acciones formados en base a la interdependencia y la corresponsabilidad, en un mundo en el que “todo está conectado” y en el que los objetivos para reducir la contaminación y para la ecosostenibilidad fijados en el Acuerdo del 2015 en París todavía parecen lejanos. ¿Qué caminos hay que recorrer? Durante el encuentro con los líderes religiosos y los científicos que se celebró el pasado 4 de octubre para enviar un Llamamiento conjunto a la COP26, el Santo Padre ha resaltado la importancia de adoptar una mirada abierta a la interdependencia y al compartir. «No se puede actuar solos, es fundamental el compromiso de cada uno por el cuidado de los demás y del ambiente, el compromiso que lleve a un cambio de rumbo que es muy urgente y que se debe alimentar también de nuestra fe y espiritualidad […]. Este compromiso se debe solicitar continuamente al motor del amor», que ha de reavivarse día a día.LEA TAMBIÉN29/10/2021 Aporte de la Alianza de Redes Eclesiales para la Ecología Integral ante la COP26 Es un reto que se pone ante la necesidad de contrastar esa “cultura del descarte” que prevalece en nuestra sociedad y
El Papa Francisco en el IV Encuentro de los Movimientos Populares: Lo que está en juego no es el papa sino el Evangelio
En un videomensaje dirigido a los participantes en el cuarto Encuentro Mundial de Movimientos Populares Francisco lanza un fuerte llamamiento a los poderosos del planeta para que trabajen por un mundo más justo, solidario y fraterno. Pide la cancelación de la deuda de los países pobres, la prohibición de las armas, el fin de las agresiones y las sanciones, y la liberalización de las patentes para que todo el mundo tenga acceso a las vacunas. Soñar juntos con un mundo mejor después de la pandemia, tratando de vencer las resistencias que impiden alcanzar «ese buen vivir en armonía con toda la humanidad, con toda la creación» que sólo se consigue con libertad, igualdad, justicia y dignidad. Cambiar «un sistema de muerte» pidiendo, en nombre de Dios, a los que tienen el poder político y económico, que cambien el statu quo y permitan que nuestros sueños se infiltren en «el sueño de Dios para todos nosotros, que somos sus hijos». Es lo que propone el papa Francisco, en un largo videomensaje, a los representantes de los movimientos populares, reunidos por videoconferencia para su cuarto encuentro mundial organizado por el Dicasterio para el Servicio del Desarrollo Humano Integral. Poetas sociales que crean esperanza Los movimientos populares y las personas a las que representan y ayudan son los que más han sufrido la pandemia. El Papa los llama «poetas sociales» por su «capacidad y coraje” para crear esperanza y dignidad: Verlos a ustedes me recuerda que no estamos condenados a repetir ni a construir un futuro basado en la exclusión y la desigualdad, el descarte o la indiferencia; donde la cultura del privilegio sea un poder invisible e insuprimible y la explotación y el abuso sea como un método habitual de sobrevivencia. ¡No! Eso ustedes lo saben anunciar muy bien. Los más afectados por la pandemia «La pandemia – reiteró Francisco – transparentó las desigualdades sociales que azotan a nuestros pueblos y expuso —sin pedir permiso ni perdón— la desgarradora situación de tantos hermanos y hermanas. Todos hemos «sufrido el dolor del encierro» y » Experimentamos cómo, de un día para otro, nuestro modo de vivir puede cambiar drásticamente » pero, aunque «en muchos países los Estados reaccionaron», «escucharon a la ciencia» y «lograron poner límites para garantizar el bien común», «a ustedes, como siempre, les tocó la peor parte»: En los barrios que carecen de infraestructura básica (en los que viven muchos de ustedes y cientos y cientos y millones de personas) es difícil quedarse en casa, no sólo por no contar con todo lo necesario para llevar adelante las mínimas medidas de cuidado y protección, sino simplemente porque la casa es el barrio. Los migrantes, los indocumentados, los trabajadores informales sin ingresos fijos se vieron privados, en muchos casos, de cualquier ayuda estatal e impedidos de realizar sus tareas habituales agravando su ya lacerante pobreza. El estrés de los jóvenes y la crisis alimentaria: los efectos ocultos del virus Esta situación es tan evidente que no puede ser ocultada por «tantos mecanismos de post-verdad» y es también una expresión de la cultura de la indiferencia, como si » este tercio sufriente de nuestro mundo no reviste interés suficiente para los grandes medios y los formadores de opinión». Un mundo que permanece «escondido, acurrucado», como otros aspectos poco conocidos de la vida social que la pandemia ha empeorado. El estrés y la ansiedad crónicos de los niños, adolescentes y jóvenes, por ejemplo, agravados por el aislamiento y la falta de contacto real con los amigos. «La amistad es la forma en que el amor resurge siempre», recuerda el Papa, de hecho, y aunque está claro que la tecnología puede ser una herramienta para el bien, «nunca podrá suplantar el contacto». «No es noticia, no genera empatía», ni siquiera la crisis alimentaria, que podría generar más muertes anuales que Covid-19 en el futuro inmediato. Este año, 20 millones de personas más se han visto arrastradas a niveles extremos de inseguridad alimentaria, ascendiendo a [muchos] millones de personas; la indigencia grave se multiplicó, el precio de los alimentos escaló un altísimo porcentaje. Los números del hambre son horrorosos, y pienso, por ejemplo, en países como Siria, Haití, Congo, Senegal, Yemen, Sudán del Sur pero el hambre también se hace sentir en muchos otros países del mundo pobre y, no pocas veces, también en el mundo rico. Sentir el dolor de los demás como propio Sin embargo, en este contexto, los trabajadores del movimiento popular han sentido el dolor de los demás como propio. «Cristianos y no -dice el Papa- han respondido a Jesús, que dijo a sus discípulos frente al pueblo hambriento: ‘Denles ustedes de comer’” Al igual que los médicos, enfermeros y el personal de salud en las trincheras sanitarias, ustedes pusieron su cuerpo en la trinchera de los barrios marginados. Tengo presente muchos, entre comillas, “mártires” de esa solidaridad sobre quienes supe por medio de muchos de ustedes. El Señor se los tendrá en cuenta. Si todos los que por amor lucharon juntos contra la pandemia pudieran también soñar juntos un mundo nuevo, ¡qué distinto sería todo! Cambiar el sistema económico El Papa reitera que nunca se sale igual de una crisis. De la pandemia » o se sale mejor o se sale peor, igual que antes, no». Por ello, para aprovechar una oportunidad de mejora es necesario «reflexionar, discernir y elegir», porque «retornar a los esquemas anteriores sería verdaderamente suicida», «ecocida y genocida». Para salir mejor parados, es » pero es imprescindible también ajustar nuestros modelos socio-económicos para que tengan rostro humano, porque tantos modelos lo han perdido». Modelos que se han convertido en «estructuras de pecado» que persisten y que estamos llamados a cambiar. Este sistema con su lógica implacable de la ganancia está escapando a todo dominio humano. Es hora de frenar la locomotora, una locomotora descontrolada que nos está llevando al abismo. Todavía hay tiempo «En nombre de Dios», el llamamiento del Papa a los poderosos de la tierra De ahí el enérgico llamamiento al cambio dirigido nueve
PRESENTACIÓN de «El Viaje de mi vida» para un acercamiento a la Trata de personas
El próximo día 20 de octubre de 2021 tendrá lugar la Presentación de las unidades didácticas «El Viaje de mi vida» para un acercamiento a la trata de personas elaboradas por el Departamento de Trata de de la Conferencia Episcopal Española. La presentación de este trabajo, dirigido fundamentalmente a los jóvenes, está enmarcado en los actos del Día Europeo contra la Trata, que se celebra cada 18 de octubre. En el acto, que será retransmitido en directo por el canal de youtube de dicho Departamento, intervendrán: D. Juan Carlos Elizalde, Obispo de Vitoria, Responsable de la Subcomisión Episcopal de Migraciones y Movilidad Humana y del Departamento de Trata de Personas de dicha subcomisión. Marifran Sánchez Vara, Directora del Departamento de Trata de la Conferencia Episcopal Española y coautora del proyecto. Pilar Ladrón Tabuenca, Doctora en Derecho Procesal de la Universidad de Alcalá de Henares. Ana Almarza Cuadrado, religiosa adoratriz y Directora del proyecto Esperanza-Adoratrices. Magdalena Lara del Río, Coordinadora de Trata de la Diócesis de Jaén. Amenizará en el encuentro con sus cantos el grupo «Meaninful Lives» Desde una fundamentación cristiana, las fichas didácticas están fundamentalmente dirigida a jóvenes; están planteadas a través del viaje de cuatro personas y ligadas a propuestas de actividades relacionadas con los relatos, basados en historias reales. Este es el fruto de un trabajo en equipo de personas que trabajan directamente con víctimas de trata de personas y que son acogidas y acompañadas por instituciones eclesiales. La ilustración que da color y luz a la guía es obra de la pintora de origen peruano Liliana Coronado, que es a su vez miembro del equipo de la Delegación de Migraciones de la Diócesis de Jaén. Un trabajo fundamental para dar a conocer este crimen que está presente en nuestras vidas mucho más cerca de lo que pensamos. Para el papa Francisco «Una de las heridas más dolorosas de nuestro tiempo es la herida abierta de la trata de seres humanos, una moderna forma de esclavitud que viola la dignidad, don de Dios, de tantos de nuestros hermanos y hermanas«
Promoviendo las Comunidades Acogedoras
El Departamento de Migraciones de la CEE se ha marcado como objetivo principal a impulsar en la Pastoral de Migraciones la potenciación de las comunidades acogedoras en la Iglesia y en la sociedad. Fruto de un intenso trabajo en las pasadas Jornadas de delegados de Migraciones (2021) se han elaborado siete puntos que puedan orientar el trabajo de parroquias, movimientos, comunidades religiosas y asociaciones. Las diferentes diócesis españolas cada una según su peculiaridad y situación, han volcado en estas orientaciones su larga experiencia con las personas migrantes y refugiadas. Diócesis de frontera o diócesis de interior, la de la España vaciada; diócesis donde se trabaja más la acogida de emergencia o donde se han volcado más en al integración. Todo ello en favor de un trabajo común que armonice los cuatro verbos propuestos por el Papa Francisco para caminar hacia la cultura del Encuentro. En el marco de la Jornada Mundial del Migrante y el Refugiado 2021 potenciar las Comunidades Acogedoras se sitúa en la línea de el lema propuesto por el Papa Francisco: «Hacia un nosotros cada vez más grande». En el mensaje de los obispos este año se destaca precisamente que «En esta Jornada, el papa nos coloca de nuevo ante el horizonte de la fraternidad y nos hace una nueva invitación en la que pone delante la vacunadefinitiva que la familia humana necesita: salir de un «nosotros» pequeño, reducido por fronteras o por intereses políticos o económicos, para ir a un «nosotros» incluido en el sueño de Dios.
Jornada del migrante y refugiado 2021
El Departamento de Migraciones, dentro de la Subcomisión Episcopal para las Migraciones y la Movilidad humana, hace públicos los materiales para la Jornada mundial del migrante y del refugiado 2021. «Hacia un <nosotros> cada vez más grande» es el lema con el que se celebrará esta Jornada el próximo 26 de septiembre. Y el objetivo, tomar conciencia de la situación del mundo en el que vivimos ante el desafío de las migraciones y las oportunidades que nos ofrecen de cara al futuro. ¿Cuál es el mensaje de los obispos? Centrándose en el tema de la Jornada, los obispos de esta Subcomisión, que está integrada en la Comisión Episcopal para la Pastoral social y Promoción humana, explican que «para responder en clave de <nosotros> se nos llama a poner todo el esfuerzo en constituir, con todos, un sistema que normalice la migración legal y segura a largo plazo, y que se base plenamente en una ética apoyada en los derechos humanos, en el horizonte de fraternidad universal y en el derecho internacional». «Esto -puntualizan- nos abre a la tarea de ayudar a recrear el modelo de ciudadanía que propicie una cultura de la integración que, además, aprenda a globalizar la responsabilidad de vivir juntos en esta casa común». En esta línea, señalan como ejemplo las propuestas del papa Francisco en el capítulo que dedica a «la mejor política» dentro de la encíclica Fratelli tutti. «Es hora de incorporar el grito de tantos y de acoger las huellas ya marcadas», afirman los obispos; además agradecen «todo el camino emprendido en este tiempo por quienes hacen de puentes de esperanza para tantos desde sus comunidades». Crisis migratorias en pandemia Pero un año complicado por la pandemia, los obispos también quieren hacer presente en su mensaje las dramáticas crisis migratorias, tanto en las fronteras de Canarias como en Ceuta y Melilla. «Las personas vulnerables en movimiento -recuerdan- siguen llamando a nuestras fronteras. Con ellas sentimos que estamos juntos en un mundo plagado de catástrofes, de guerras y consecuencias del cambio climático que siguen obligando a muchos a salir de su tierra». También muestran su preocupación y rezan «por el dolor de quienes, a poco de llegar, intentan abrirse paso en nuestra sociedad y que, en poco tiempo, ha agrandado sustancialmente su desigualdad». En este tiempo, «hemos aprendido a constatar que todos estamos interconectados, que compartimos destino y viaje. Sabemos que estamos en el mismo barco en medio de muchas tormentas, donde o permanecemos juntos, o perecemos juntos», añaden los obispos. Puedes ver la Rueda de prensa para presentar la Jornada Mundial del Migrante y Refugiado aquí Materiales disponibles
Respetar la dignidad de las personas migrantes
El Papa Francisco ha dedicado su mensaje para la Jornada Mundial del Emigrante y Refugiado a los desplazados internos, un drama a menudo invisible que la crisis mundial causada por la pandemia de la Covid-19 ha agravado. La Iglesia española quiere secundar las directrices del Papa Francisco como directrices generales, en materia de migración, a pesar de que en España no existen propiamente «desplazados internos». Con motivo de esta jornada, los obispos de la Subcomisión de Migraciones y Movilidad han publicado un mensaje, en el que caben destacar 3 puntos fundamentales:
La Pastoral del Circo necesita una parroquia personal
Religión Digital: José Aumente lleva 20 años al servicio de la Pastoral de Circos y Ferias aunque hace 10 años que está al frente como director del departamento de la Conferencia Episcopal dedicado a este colectivo. Vive con preocupación el futuro de su particular feligresía tras el largo parón de la actividad por el confinamiento. Hace años que lleva reclamando que la atención pastoral a los feriantes y gentes del Circo tengan un tratamiento en la Iglesia acorde a su singularidad, como lo tiene el ejército o el Opus Dei. El Circo, como el resto de actividades artísticas ha sido duramente golpeado por los efectos de la pandemia. ¿Cuál y cómo ha sido su labor en estos meses de confinamiento? Mi feligresía siempre está dispersa por toda la geografía. Afortunadamente entre enero y febrero me recorrí prácticamente toda España y pude administrar sacramentos. Los últimos bautizos y confirmaciones los hice en Granada a finales de febrero. Cuando nos mandaron a todos quedarnos en casa ellos se quedaron en sus caravanas, viviendas de pocos metros cuadrados. En algunos sitios no pudieron o tuvieron incluso que desmontar la carpa recién montada. En esos momentos mi pensamiento era “de qué van a poder vivir estas gentes. Si no actúan no tienen ingresos.” Y esa ha sido mi principal preocupación. Algunos han podido aguantar con sus recursos; a otros hemos tenido que ayudarles bien a través de Cáritas, Cruz Roja, Asistentes sociales, y en no pocos lugares personas de los pueblos, los parroquianos del barrio donde les pilló el estado de alarma han sido quienes han dado de comer a estas gentes del Circo. ¿El mundo del Circo, por lo general, suele ser muy religioso, pero se distingue por algo la relación de las gentes del circo de las ferias con Dios? Es una religiosidad diferente. Un niño del Circo es muy difícil, prácticamente imposible, que oiga en su casa un domingo, “vamos prepárate para ir a misa” pero sí verá rezar antes de comer, por las noches o antes de las funciones. Es una religiosidad de transmisión oral, de padres a hijos. Es una religiosidad con nula influencia externa. Puede que sea de baja participación celebrativa, pero está cargada de valores evangélicos. El mundo de las ferias, del Circo es un mundo de ilusión y a veces de ilusionismo. En unas circunstancias como las que estamos con una pandemia que se ha llevado vidas por delante, con duelos sin hacer, con una crisis económica que amenaza, … ¿que lugar puede tener un mundo de ilusiones en esta sociedad castigada por la pandemia? Hoy son necesarios más que nunca. En público y en privado siempre lo he reconocido y a ellos les he dicho “Os necesitamos”. La fiesta rompe con la monotonía, por eso es importante, y los feriales aportan el marco a esa fiesta. Es lógico que el recinto de los feriales se convierta en el lugar de la ilusión. Las luces de colores, la música, las atracciones, los números que solo los puedes ver en el Circo, … todo es un mundo de ilusión. Las entradas a los circos son puertas a un mundo de ilusión. ¡Ojo! esto no quiere decir que las gentes del Circo y de las ferias sean ajenas a un mundo que sufre, ellos viven en sus carnes las mismas penurias, pero hacen de tripas corazón por mantener ese mundo de ilusión. Son fabricantes de ilusiones, pero no son ilusos. La prohibición de los animales en los circos fue un duro golpe ¿verdad? Así es. La mayoría se han visto obligados a deshacerse de ellos. ¡ojo! que ha sido una decisión política, no del público. Los animalistas han realizado una injusta campaña en contra de los circos con animales. Los han condenado injustamente. Ya había leyes, y más se podían haber propuesto. Pero en esta sociedad de libertades resulta que son los políticos los que deciden por nosotros que podemos o no podemos hacer. Nos tratan como niños. Cuando la gente va al circo aplaude porque quiere aplaudir, y no porque nadie les mande aplaudir. Puedo asegurarte que a los artistas del Circo les gusta más el aplauso del público que el dinero. El dinero lo necesitan para vivir, como todos, el aplauso para seguir sintiéndose artista. Si lo hiciesen sólo por dinero hace tiempo que muchos lo habrían dejado. Recientemente recibió un premio y en el acto de entrega reivindicó que la Iglesia debería cuidar más a las gentes del Circo y de las Ferias. ¿Cómo? ¿Qué tiene que hacer la Iglesia con estas personas? Bueno, la Iglesia tiene que estar donde están los hijos de Dios. Y allí, en las ferias están, por eso yo les atiendo como pastor. Ahora bien, lo que yo he querido reivindicar, y lo llevo haciendo desde hace años, es que si el mundo de las ferias y circos es singular, también lo debe ser el modo de atenderlos pastoralmente. Cierto que para conocer el mundo del circo hay que conocerlo de cerca. Uno de los grandes problemas que me encuentro al atender pastoralmente es que no tengo una potestad jurídica, canónica, sobre esta feligresía. La parroquia de referencia es la que en el momento del sacramento esté más cerca. Y eso es un problema. Porque es una feligresía itinerante. Por eso sería importante que, a quien le corresponda, revise esta cuestión y conceda el estatus canónico que mejor sirva para atenderles, que se haga pensando en el bien de ellos. Entiendo que lo que está pidiendo es una capellanía con rango de diócesis como tiene el ejército, o una prelatura como la que tiene el Opus Dei. Sí, algo de eso podría ser. Yo le llamo una “parroquia personal”. Hasta ahora las actas de los sacramentos que se les imparten han de quedar en la parroquia de referencia, que es la que corresponda a donde está plantada la carpa. Al final el sacramento queda registrado en una parroquia que nada tiene que ver con la persona. Lo que pido