SALUD Y SABIDURÍA DE CORAZÓN Jornada Mundial del Enfermo y Pascua del Enfermo Día del enfermo: 11 de febrero de 2015 Pascua del enfermo: 10 de mayo de 2015 Mensaje del Santo Padre Francisco Orientaciones Subsidio Litúrgico Liturgia para la Pascua del Enfermo Estampa Cartel Folleto (Cubierta e Interior)
Iglesia sin fronteras, Madre de todos
Mensaje de la C.E. de MigracionesJornada Mundial del Emigrante y del Refugiado 2015 Introducción Queridos hermanos y hermanas: El papa Francisco, con motivo de la celebración de la 101 Jornada Mundial del Emigrante y del Refugiado, del año 2015, ha dirigido a toda la Iglesia un mensaje estimulante, luminoso y profético. Los obispos de la Comisión Episcopal de Migraciones, siguiendo el surco abierto por el santo padre, queremos, por nuestra parte, invitaros a acoger su palabra, a releerla desde nuestras realidades concretas y a llevarla a la práctica. Nos invita el santo padre, en primer lugar, a contemplar a Jesús, «el evangelizador por excelencia y el Evangelio en persona», a dejarnos sorprender por su solicitud en favor de los más vulnerables y excluidos, a reconocer su rostro sufriente en las victimas de la nuevas formas de pobreza y esclavitud, a acoger su palabra, tan clara, tan contundente: «Fui forastero y me hospedasteis» (Mt 25, 35-36). 1.- Iglesia sin fronteras, Madre de todos La Iglesia, heredera de la misión de Jesús, a la vez que anuncia a los hombres que «Dios es amor» (1 Jn 4, 8.16) abre sus brazos para acoger a todos, sin discriminaciones. Ya en Pentecostés, los discípulos, empujados por el Espíritu, vencen miedos, superan dudas, se arriesgan al encuentro con quienes los judíos conocían como nacionalidades diversas, y, a pesar de las diferencias de lenguas, se entendían. Los hombres podemos entendernos cuando hablamos el lenguaje de Dios, que es el amor. Y cuando nos encerramos en nuestra torre, para evitar al que consideramos extranjero, pretendiendo preservar así nuestras seguridades, no hay entendimiento, sino división, violencia y marginación. Hoy, como ayer, hemos de salir al encuentro de los hermanos emigrantes, haciendo visible la maternidad de la Iglesia, que, superando razas y fronteras, a todos acoge y «abraza con amor y solicitud como suyos». Es lo que resume admirablemente el lema elegido para esta Jornada del Emigrante y del Refugiado: «Iglesia sin fronteras, Madre de todos». La Iglesia en su conjunto y cada cristiano en particular hemos de practicar y difundir la cultura del encuentro, de la acogida, de la reconciliación, de la solidaridad. Para una madre ningún hijo es inútil, ni está fuera de lugar, ni es descartable. Las madres, cuando se trata de los hijos, no saben de fronteras, como no lo sabía Jesús, al que vemos pasar al otro lado del lago, país extranjero, adentrarse en territorio sirio-fenicio, atravesar el país de los samaritanos, comer con publicanos y pecadores. No son las fronteras lo que le detiene, sino, más bien, los reencuentros, donde las diferencias son asumidas y transformadas en una acogida enriquecedora recíproca. Admira la fe de la sirio-fenicia (Mt 15, 21-28), hace que la samaritana se encuentre consigo misma y se convierta en evangelizadora para sus convecinos (Jn 4, 1-26). Al hilo de sus reencuentros Cristo reacciona, y a veces se irrita por el uso duro e ideologizado de las diferencias (Mc 1, 40-45; Mt 15, 1-20, Mt 9, 9-13). 2.- Por un mundo nuevo, superando desconfianzas y rechazos Las migraciones son un signo de nuestro tiempo, que está cambiando la faz de los pueblos. En España había a principios de 2014 cinco millones de personas extranjeras empadronadas. Entre ellas, son numerosas las que emprenden viajes muy arriesgados con la esperanza de encontrar un futuro mejor para ellos y sus familias. También ha vuelto a repuntar el número de españoles que emigran, para quienes las Misiones Católicas en Europa son una gran referencia. «No es extraño, sin embargo —advierte el santo padre— que estos movimientos migratorios susciten desconfianza y rechazo, también en las comunidades eclesiales, antes incluso de conocer las circunstancias de persecución o de miseria de las personas afectadas. Esos recelos y prejuicios se oponen al mandamiento bíblico de acoger con respeto y solidaridad al extranjero necesitado». Hay que ponerse dentro de la piel del otro para entender qué esperanzas y deseos le mueven a dejar su tierra, su familia, los lugares conocidos; de qué situaciones busca escapar. Clama al cielo constatar las abismales desigualdades de renta media per capita o de esperanza media de vida entre muchos de los países de origen y los países de destino de los emigrantes. ¿Quién de nosotros no buscaría escapar del hambre, de la persecución o de la guerra, cuando no de la muerte?. El mapa de la desigualdad entre países es una afrenta clamorosa a la dignidad de millones de seres humanos. Con el agravante de que las migraciones forzosas e irregulares dan lugar frecuentemente a la aparición de las mafias, a que surjan viejas y nuevas formas de pobreza y esclavitud (mujeres víctimas de la prostitución, menores no acompañados y en situaciones de riesgo, refugiados…). Son llagas por las que el Señor sigue sangrando. 3.- «Salir del propio amor, querer e interés. Unir esfuerzos» El santo padre ha invitado reiteradamente: Consuela el hecho de que en los últimos años hayan sido un millón largo de personas las que han conseguido la nacionalidad española por residencia. Pero nos duele que, a pesar de los planes de integración, sigan siendo numerosos los que se ven obligados a vivir en asentamientos inhumanos o hacinados en viviendas indignas. Nos preocupa la llamativa caída en cooperación internacional a niveles tan bajos como los actuales, porque mientras no cambien las condiciones inhumanas de vida en los países pobres y sea factible el derecho a no emigrar, nada ni nadie detendrá las migraciones. Reconocemos el derecho de los Estados a regular los flujos migratorios y de las dificultades que ello implica. Sabemos y valoramos las muchas vidas salvadas por las patrullas de vigilancia y los servidores del orden público en las proximidades de nuestras costas. Pero hay derechos que son prioritarios. Por eso, qué tristeza se siente cuando nos llegan noticias de muertes y de violencia, o que se adopten medidas como las devoluciones sumarias. También nos duele que no se sigan buscando alternativas más dignas que los Centros de Internamiento. En este sentido, nos adherimos a la denuncia contra cualquier actuación en que no se tengan en cuenta los derechos humanos. Pedimos que se
Jornada Mundial de las Migraciones 2015
La Comisión Episcopal de Migraciones pone en marcha la campaña con motivo de la Jornada Mundial del emigrante y del refugiado, que se celebra el 18 de enero con el lema, “Iglesia sin fronteras, madre de todos“. Además de los materiales habituales, el jueves 8 de enero, a las 11.00 h., se presenta un vídeo en la sede de la CEE para su difusión en redes sociales. «Iglesia sin fronteras, madre de todos» Mensaje del Papa Francisco Mensaje de los Obispos Revista (guión litúrgico y otros materiales de la campaña) Cartel Inmigrantes en España. De la acogida a la comunión (Vídeo) Todos sin fronteras (vídeo) Presentación a la medios de comunicación (desayuno informativo) Programa «El Día del Señor» (18-01-2015) Vídeo de la Campaña
Dignidad y esperanza en el mundo del trabajo
Comunicado final de las XX Jornadas Generales de Pastoral Obrera Los días 15 y 16 de noviembre, el Departamento de Pastoral Obrera, presidido por Mons. Antonio Algora Hernando, nos ha convocado en Madrid a la Iglesia que peregrina en España en medio de la vida del mundo obrero, para celebrar las XX Jornadas Generales de Pastoral Obrera. Este año bajo el lema: «A los veinte años de la pastoral obrera de toda la Iglesia. Dignidad y Esperanza en el mundo del trabajo». Hemos acudido a esa convocatoria más de ciento cincuenta personas de 37 diócesis, con el objetivo de profundizar desde las experiencias compartidas, y desde la reflexión y la oración común, en: La acción de gracias por el camino evangelizador recorrido en el mundo obrero a lo largo de estos últimos veinte años La propuesta del Evangelio como alegría y esperanza para nuestros hermanos ante la nueva configuración del trabajo humano La presencia eclesial y la tarea evangelizadora en el mundo del trabajo que estamos llamados a seguir realizando. Nos han acompañado militantes de los movimientos apostólicos, religiosos y religiosas presentes en el mundo obrero; hemos contado también con las palabras de aliento de Mons. Carlos Osoro, Arzobispo de Madrid. Iluminados por las reflexiones de los distintos ponentes, empujados por la fuerza del Espíritu, hemos dado gracias al Padre por la riqueza del camino recorrido por la pastoral obrera de toda la Iglesia a lo largo de más de sesenta años, y especialmente por el regalo que supuso la publicación del documento «La Pastoral Obrera de toda la Iglesia». En estos últimos veinte años el mundo del trabajo ha sufrido unos cambios profundos, que dotan de una configuración absolutamente nueva al trabajo, y que afectan a todas las dimensiones de la existencia. Conscientes de la realidad dolorosa que hoy vivimos en el mundo del trabajo, queremos compartir con todos, un mensaje de denuncia y esperanza: Con las mismas palabras del papa Francisco, denunciamos, una vez más, que esta economía mata. Que el sometimiento de la vida de los pobres a la codicia de unos pocos ha generado un sistema inhumano que antepone el beneficio a la dignidad sagrada de las personas. Queremos denunciar que este sistema económico empobrece, precariza la vida de las mujeres y hombres trabajadores, hiere radicalmente su dignidad, frustra proyectos de vida personales y familiares, excluye, descarta y siembra de muerte los caminos de la existencia humana. Queremos denunciar que negar la dignidad humana, impidiendo el trabajo decente que haga posible una vida digna, es negar a Dios mismo, de quien tenemos en los pobres el rostro sufriente. Este sistema construye una forma de ser hombre y mujer hoy que deshumaniza. Queremos denunciar que el actual sistema político no está al servicio del bien común y de los más pobres, no está al servicio de la vida de las personas, sino que se ha convertido en amparo de corruptos y amorales. Necesitamos regenerar y dignificar la política al servicio del bien común. Ni podemos, ni queremos permanecer impasibles e indiferentes ante el sufrimiento humano que la nueva configuración del trabajo humano, y de la sociedad, están generando. Nos urge a responder evangélicamente el mismo amor de Cristo, que se hizo pobre por nosotros hasta dar su vida para que todos tuviéramos vida, porque la persona humana es siempre lo primero en el proyecto del Reino de Dios. Por eso como signo de esperanza, nos comprometemos: A vivir la conversión pastoral a la que nos llama el papa Francisco para seguir siendo Iglesia encarnada en el mundo obrero. Nuestra propia vida personal, y nuestra vida eclesial han de ser testimonio encarnado del amor preferente de Dios por los empobrecidos. Por eso estamos dispuestos a trabajar con nuestros obispos para que la presencia pastoral y samaritana, la presencia compasiva de la Iglesia acompañe especialmente a desempleados y a trabajadores precarios, a sus familias, a los jóvenes, mujeres y migrantes, a las víctimas de accidentes laborales y sus familias, a los trabajadores de la economía informal y sumergida. A seguir anunciando la propuesta de liberación de Jesucristo para el mundo obrero. A esta tarea somos enviados por nuestra Iglesia para recorrer solidariamente los caminos en cuyas cunetas quedan hermanos nuestros, Estamos convocados a una nueva imaginación de la caridad y la justicia, llegando hasta las periferias del mundo obrero. A generar espacios de encuentro que devuelvan el protagonismo vital a quienes son excluidos por este sistema económico y político, que posibiliten otra economía, otro trabajo posible, en clave de humanización, que ponga siempre en el centro a las personas. Estamos convocados a ser Iglesia, casa de todos. Queremos invitar a toda la Iglesia a poner en marcha, de manera creativa, posibilidades concretas de economía de comunión que muestren que podemos establecer nuevas relaciones sociales y económicas basadas en la lógica del don y la gratuidad. A trabajar por, y a seguir reclamando proféticamente, un trabajo decente para todos, que haga posible la vida digna personal y familiar, y la construcción de proyectos sociales, económicos, y políticos de fraternidad, solidaridad y justicia, cuyo eje sean los más débiles y los descartados de nuestro mundo. Del mismo modo nos comprometemos, y animamos a sostener y apoyar aquellas iniciativas que ya existen y que hacen posible otra economía, otro trabajo, otra sociedad, acorde con la que Dios, Padre de Misericordia, sueña para todos sus hijos e hijas. Queremos llevar este mensaje de esperanza a nuestras diócesis y movimientos, ofrecerlo como propuesta a nuestras comunidades, a trabajadores y empresarios, a creyentes y no creyentes, a hombres y mujeres de buena voluntad, a todos aquellos dispuestos a seguir abriendo caminos de esperanza para recuperar la dignidad en el mundo del trabajo. A María, Madre de los pobres, madre del divino obrero de Nazaret, confiamos nuestra tarea. Madrid, 16 de noviembre de 2014
Día Mundial en recuerdo de las víctimas de accidente de tráfico
16 de noviembre de 2014 En octubre de 2005, la Asamblea General de las Naciones Unidas adoptó una resolución, que instaba a los gobiernos a declarar el tercer domingo de noviembre como “Día mundial en recuerdo de las víctimas de accidente de tráfico”. El día se creó con el objetivo de ofrecer reconocimiento a las víctimas de accidentes y a la difícil situación de los familiares, que se enfrentan a las consecuencias emocionales y prácticas de estos trágicos sucesos. La OMS alienta a los gobiernos y a las organizaciones no gubernamentales de todo el mundo a conmemorar ese día, con el fin de llamar la atención sobre este gran problema de “salud pública”, que provoca, anualmente, la muerte de cerca de 1,3 millones de personas y daños o alguna discapacidad en otros 50 millones. Cada año, las asociaciones de todo el mundo hacen distintas celebraciones para recordar a los que no están, para que la sociedad comprenda que los accidentes son evitables y para que los gobiernos continúen apostando por políticas que reduzcan el número de víctimas en las carreteras. Este año, y por primera vez en Madrid, además de los actos que cada asociación realice, todas las asociaciones de víctimas por accidente de tráfico de España nos unimos para celebrar, de manera conjunta, el “Día mundial en Recuerdo de las Víctimas de Accidente de Tráfico”, con una Misa Solemne en la iglesia de los Jerónimos el Real (C/ Moreto,4), que será presidida por el Arzobispo de Madrid, Mons. Carlos Osoro, y que se celebrará el próximo domingo 16 de noviembre a las 19:00 horas.
XLII Semana Social de España
Por una sociedad nueva. Desafíos y propuestas Ver programa La evangelización en las grandes ciudades Emmo. y Rvdmo. Sr. D. Philippe Barbarin Cardenal Arzobispo de Lyon El modelo de relación entre Estado y sociedad Dr. D. Fernando Jiménez Sánchez Profesor Titular de Ciencia Política y de la Administración de la Universidad de Murcia Cómo relanzar el proyecto europeo. La tarea de los católicos en ese proceso Dr. D. Stefano Zamagni Profesor de Economía Política en la Universidad de Bolonia Situación y perspectivas de la economía mundial y de España Dr. D. Rafael Pampillón Olmedo Catedrático de Economía Aplicada de la Universidad CEU San Pablo y Profesor de Economía en el Instituto de Empresa
Festividad de la Virgen del Carmen 2014
«Comprometidos en la alegría de evangelizar» es el lema para el Día de las gentes del mar 2014, que se celebra el 16 de julio, festividad de la Virgen del Carmen. En esta jornada, el obispo promotor invita «a todos los hombres y mujeres del mar a un compromiso firme para recuperar en todas nuestras parroquias y pueblos marineros la celebración festiva de nuestra fiesta, la de nuestra Madre y patrona, nuestra Señora del Carmen». APOSTOLADO DEL MAR: Comprometidos en la alegría de evangelizar
Construyamos espacios de esperanza
Festividad del Corpus Christi, día de la Caridad 2014) La fiesta del Corpus Christi nos invita a entrar en el misterio de la Eucaristía, «misterio que se convierte en el factor renovador de la historia y de todo el cosmos. En efecto, la institución de la Eucaristía muestra cómo aquella muerte, de por sí violenta y absurda, se ha transformado en Jesús en un supremo acto de amor y de liberación definitiva del mal para la humanidad». La Eucaristía, sacramento del amor, aviva en nosotros la conciencia de que donde hay amor brilla también la esperanza, pues allí donde el ser humano se siente amado, experimenta la salvación de Dios y descubre que es posible la esperanza. Desde este misterio de amor y de esperanza, que es la Eucaristía, los obispos de la Comisión Episcopal de Pastoral Social invitamos a todos los cristianos, y de manera especial a cuantos trabajáis en la acción caritativa y social, a abrir los ojos al sufrimiento de nuestros hermanos más pobres, a escuchar el clamor de los pueblos que padecen hambre y a construir juntos espacios de esperanza. Miremos la realidad desde los pobres «He visto la opresión de mi pueblo» (Ex 3,7), dice Dios. La caridad comienza por abrir los ojos a la realidad, pero la realidad se puede mirar y valorar de diferentes maneras. Podemos ver la realidad desde el beneficio de las grandes empresas, desde el fluir de los préstamos bancarios, desde los intereses del mercado, desde la reducción del déficit y los resultados macroeconómicos o podemos leer la realidad desde el número de los parados, desde los desechados por el sistema, desde las rentas mínimas, desde los índices de pobreza, desde los recortes de los derechos sociales. Nosotros queremos ver la realidad con los ojos de Dios, desde el lado de los pobres, como nos pide también el Papa Francisco. Una mirada así, desde la realidad y los derechos de los pobres, nos permite señalar algunos indicadores verdaderamente preocupantes: Escuchemos el clamor de los pueblos Nuestro Dios, que tiene ojos abiertos para ver, tiene también oídos atentos para escuchar a su pueblo: «He visto la opresión de mi pueblo en Egipto y he oído sus quejas contra los opresores, conozco sus sufrimientos» (Ex 3,7). Y hoy hemos de escuchar «el clamor de pueblos enteros, de los pueblos más pobres de la tierra» (EG n. 190) que no solo tienen derecho a la comida o a un decoroso sustento, sino también a otros bienes que les permitan vivir con dignidad, lo que implica educación, acceso al cuidado de la salud, acceso al trabajo y a otros medios de desarrollo. Esta es la llamada que nos hace Caritas Internationalis en su campaña “Una sola familia, alimentos para todos”, que queremos acoger y secundar también en el Día de la Caridad. No podemos olvidar que, según la FAO, hay más de 845 millones de personas con hambre crónica en el mundo, lo que constituye un verdadero motivo de escándalo, pues sabemos que existe alimento suficiente para todos y que el hambre se debe a la mala distribución de los bienes y de la renta, problema que se agrava con la práctica generalizada del derroche y el desperdicio de alimentos. Generemos espacios de esperanza Ante el sufrimiento de los pobres y el clamor de los pueblos, no podemos quedar inactivos ni sumidos en la indiferencia y el desaliento. Las palabras de Jesús: “Esto es mi cuerpo, que se entrega por vosotros; haced esto en memoria mía” (Lc,19) son una invitación a hacernos don, alimento, esperanza para los pobres. Así nos lo recuerda el Papa Francisco: «Cada cristiano y cada comunidad están llamados a ser instrumentos de Dios para la liberación y promoción de los pobres, de manera que puedan integrarse plenamente en la sociedad: esto supone que seamos dóciles y atentos para escuchar el clamor del pobre y socorrerlo» (EG n.187) Ser instrumentos de liberación y promoción de los pobres, significa hoy –según nos dice Cáritas en su Campaña- construir espacios que sean germen de un futuro distinto y generen esperanza. Y generamos espacios de esperanza en medio de una sociedad asfixiada por la crisis: Con estacampaña Cáritas quiere ayudarnos a tomar conciencia del gran papel que jugamos cada persona, cada familia, cada comunidad, en este momento de la historia. Es una invitación a construir espacios de vida, de novedad, de justicia, de fraternidad, para restaurar los derechos de todas aquellas personas que viven en situación de pobreza y vulnerabilidad. Por eso, con palabras de Francisco os decimos: «no os dejéis robar la esperanza». Desde el misterio de la Eucaristía, vida entregada para la vida del mundo, os animamos aquí y ahora, en este momento de nuestra historia, a mirar la realidad desde los pobres, a escuchar su clamor y a generar cada día pequeños espacios de esperanza. Comisión Episcopal de Pastoral Social BENEDICTO XVI, Exhortación Apostólica Sacramentum caritatis, 10. Cfr. Mt 26, 26-28; Jn 15,3; 1Cor 10,17; 11, 17-34; Cfr. Juan Pablo II, Ecclesia de Eucharistia, n. 59. Cfr. FRANCISCO, Exhortación apostólica Evangelii gaudium, n. 187-192. En adelante EG. Nos referimos a los datos de Eurostat (2013) y al estudio “Análisis y Perspectivas 2014” de la Fundación FOESSA, publicado el 27 de marzo de 2014 bajo el título “Pobreza y Cohesión Social”. Cfr. FRANCISCO, Exhortación Evangelii Gaudium, 192. Cfr. FRANCISCO, Exhortación Evangelii Gaudium, 191.
Jornada de Responsabilidad en el Tráfico 2014
La fiesta de San Cristóbal, el 6 de julio, es la fecha de referencia para la celebración de la Jornada de Responsabilidad en el Tráfico, que este año se celebra con el lema, «Jesús de acercó y se puso a caminar con ellos». Con esta frase del evangelio de San Lucas, los obispos de la Comisión Episcopal de Migraciones, quieren resaltar la posibilidad de que el camino o la carretera nos sirva de medio de transformación de nuestra vida, de nuestro estado de ánimo, de nuestros comportamientos o modales, está siempre en nuestra mano, en la medida en que sepamos adoptar con los demás comportamientos parecidos a los dos de Emaús con el caminante desconocido: acogida, escucha, diálogo, actitud de aprender, invitación a compartir mesa y techo, si el otro lo necesita». Jesús se acercó y se puso a caminar con ellos (Lc. 24, 15)